Juan Domingo Perón

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Juan Domingo Perón
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Militar y presidente argentino
Presidente de la República Argentina
12 de octubre de 1973 - 1 de julio de 1974
VicepresidenteMaría Estela Martínez de Perón
PredecesorRaúl Lastiri
SucesorMaría Estela Martínez de Perón
Presidente de la República Argentina
4 de junio de 1946 - 21 de septiembre de 1955
VicepresidenteHortensio Quijano
PredecesorEdelmiro Julián Farrell
(de facto
SucesorEduardo Lonardi
(de facto) 
Vicepresidente
(de facto) 
8 de julio de 1944 - 10 de octubre de 1945
PresidenteEdelmiro Farrell
PredecesorEdelmiro Farrell
(de facto) 
SucesorJuan Pistarini
(de facto) 
Datos Personales
NombreJuan Domingo Perón
Nacimiento8 de octubre de 1895
ciudad de Lobos,
provincia de Buenos Aires,
República Argentina Bandera de Argentina
Fallecimiento1 de julio de 1974
ciudad de Buenos Aires,
República Argentina Bandera de Argentina
Causa de la muerteparo cardíaco
Alma materColegio Militar de la Nación (Buenos Aires) 
OcupaciónMilitar, ensayista, político y presidente en tres oportunidades
Partido políticoPartido Justicialista
Títulosgeneral del Ejército
Creencias religiosascatólico
Cónyuge
  • Aurelia Tizón, entre 1929 y 1938 [la muerte de ella],
  • Evita Perón, entre 1945 y 1952 [la muerte de ella],
  • Isabel Perón, entre 1961 y 1974 [la muerte de él]
PadreMario Perón
MadreJuana Sosa

Juan Domingo Perón (provincia de Buenos Aires, 8 de octubre de 1895 ‑ Buenos Aires, 1 de julio de 1974). Militar, político, ensayista y presidente argentino que dominó la escena política de su país durante casi treinta años.

Fue el único ciudadano elegido presidente de la Nación Argentina en tres ocasiones: la primera entre 1946 y 1952, la segunda, entre 1952 y 1958, que no alcanzó a completar debido al golpe militar que lo derrocó el 16 de septiembre de 1955 y lo exilió, y la tercera el 23 de septiembre de 1973, tras 18 años de exilio para el período 1973‑1979, que no pudo completar a causa de su fallecimiento.

Durante su Gobierno otorgó el voto a las mujeres, así que fue el primero en ser elegido en comicios en los que participaron tanto mujeres como hombres.

Fue el fundador del peronismo, el movimiento popular más importante de la Historia de la Argentina.

Síntesis biográfica

Nació en el pueblo de Lobos (provincia de Buenos Aires), a 104 km al suroeste de la ciudad de Buenos Aires (capital de Argentina). Cuando tenía cinco años de edad, la familia se trasladó a Río Gallegos (en el extremo sur de la Patagonia argentina), a 2524 km al sur de Buenos Aires. En 1905 (cuando tenía nueve años de edad) su familia lo envió a Buenos Aires, donde asistió al Colegio Politécnico. De sus aulas pasó al Colegio Militar, del que egresó en 1913 con el grado de subteniente del arma de infantería.

Trayectoria

Tras ocupar diversos destinos, participar en el golpe de 1930 y desempeñarse en la Escuela Superior de Guerra, fue nombrado agregado militar en la embajada argentina en Chile, país del que regresó en 1938 para cumplir luego una misión en Italia. Residió en varios sitios de Europa entre 1939 y 1941.

En 1943 participó en la Revolución del 43 que dio por terminada la llamada Década Infame ―una seguidilla de tiranías que habían derrocado el Gobierno popular de Hipólito Yrigoyen (entre 1916 y 1922, y entre 1928 y 1930)―.

Luego de establecer una alianza con las corrientes sindicales del Partido Socialista y del sindicalismo revolucionario, inició su carrera política como secretario del Departamento Nacional del Trabajo, que en 1944 transformó en Secretaría de Trabajo y Previsión. Desde ese cargo desarrolló tomó medidas para favorecer a los sectores obreros y hacer efectivas las leyes laborales: impulsó los convenios colectivos de trabajo (que por primera vez ordenó los contratos de los trabajadores), el Estatuto del Peón de Campo (que en la Argentina agropecuaria de la época, los trabajadores del campo eran prácticamente esclavos), los tribunales del trabajo y la extensión de las jubilaciones a los empleados de comercio.

Este programa social le atrajo la adhesión de gran parte de la sociedad argentina ―especialmente del movimiento obrero argentino― y el repudio de los sectores de la oligarquía agropecuaria (que poseía el control de los medios de difusión) y de Spruille Braden (embajador de Estados Unidos), que generaron un intenso movimiento en su contra (antiperonismo). En octubre de 1945, un golpe palaciego militar lo forzó a renunciar y luego lo encarceló. Eso desencadenó la primera movilización popular de Argentina, el 17 de octubre de 1945 (conocido ahora como Día de la Lealtad), que reclamó su liberación hasta que la obtuvo. Ese mismo año (1945) se casó con Eva Duarte (1919‑1952), quien desempeñaría un papel político importante durante las dos primeras presidencias de Perón. Perón ocupó los cargos de ministro de Guerra y finalmente de vicepresidente de la Nación.

Primera presidencia (1946-1952)

Al año siguiente (1946) acompañado por el abogado Hortensio Quijano ganó las elecciones presidenciales para el período 1946‑1952. Su gobierno tuvo un corte popular, en la línea de Juan Manuel de Rosas (1793‑1877) ―quien gobernó entre 1831 y 1852― e Hipólito Yrigoyen (1852‑1933) ―quien gobernó entre 1916 y 1922, y entre 1928 y 1930―.

Perón encontró un país rico, con 200 familias oligarcas y dueñas de la mayor parte de las tierras, y el resto de la población (poco más de 6 millones de habitantes) vivía en condiciones indignas de vida. En 1947, Perón creó el Partido Justicialista, de naturaleza antimperialista (contra Reino Unido y Estados Unidos, que tenían fuertes intereses en Argentina). Perón supo atraer el apoyo de la CGT (Confederación General del Trabajo). Su política estatizante y nacionalista se cumplió dentro de lo dispuesto por el primer Plan Quinquenal (1947‑1951).

Segunda presidencia (1952-1955)

En 1952 ganó las elecciones para el período 1952‑1958, pero fue derrocado el 16 de septiembre de 1955 con ayuda del Gobierno de Estados Unidos.

Ese mismo día fue secuestrado el cadáver embalsamado de Eva Perón, que será abusado sexualmente y mutilado, y será enterrado con un nombre falso durante dos décadas. Perón partió al exilio 18 años, desde 1955 hasta 1973.

Perón y el Che Guevara

El comandante Ernesto Che Guevara (1928‑1967) era antiperonista cuando vivía en Argentina, pero al ver cómo en solo un lustro el peronismo había mejorado drásticamente la calidad de vida de las mayorías populares (sistemáticamente relegadas a la miseria más extrema), se acercó al peronismo:

La caída de Perón me amargó profundamente, no por él sino por lo que significa para toda América. [...] Estarás muy contenta, podrás hablar en todos lados con la impunidad que te da el pertenecer a la clase en el poder.
Ernesto Che Guevara en carta a su madre en septiembre de 1955,
pocos días después del golpe de Estado contra Perón[1]

En las cartas que escribió el Che en esos años, siempre revela su cercanía con las ideas de Perón y Evita.

En esos años, todos los actores políticos que se movían por Latinoamérica tenían que hacer tareas de inteligencia y contrainteligencia. Quizá eso explique los comentarios del Che ante personajes políticos argentinos. Tal fue el caso de Ramón Landajo (1928-2012), periodista y amigo del general Juan Domingo Perón que se infiltró en grupos antiperonistas en México haciéndose pasar por proestadounidense:

Yo estaba en México enviado por Perón. Había una situación complicada con los medios en Argentina, y Perón me impuso que me metiera en la SIP (Sociedad Interamericana de Prensa, cooptada por Estados Unidos). Perón había hecho un arreglo con Miguel Alemán, que era dueño del diario Novedades, del canal XH TV, del Canal 4 y otros medios. Era el hombre fuerte de México. Perón me mandó a mí porque mi madre era mexicana.
En el diario Novedades había un coronel de los servicios de inteligencia de Estados Unidos que se hacía pasar por gerente de concesionaria de publicidad, que era la que vendía todos los espacios para la radio, la televisión y el diario. Era un lugar clave. Entonces yo llegué y me dieron un trabajo raso en esa agencia de publicidad. Tenía que vender espacios en el diario. Era más difícil que vender largavistas a los ciegos. Yo, sin conocer el medio... En fin, me instalé en el diario y trataba con quienes prestaban servicio para la dirección del diario, que era de United Press. Mi trabajo era marcar a la gente de la embajada argentina que trabajaba para la «contra» desde allá. Yo me hacía el antiperonista, estaba obligado a decir y escuchar cosas horribles sobre el general Perón.
Un día me llama Olmos, el embajador argentino en México, y me presenta al Dr. Guevara de la Serna, que estaba allá para hacer prácticas en el hospital. Venía de Guatemala, y el general Perón pidió que le diéramos una mano. En Guatemala se había producido la caída del presidente Jacobo Árbenz y el doctor Guevara de la Serna tuvo que escaparse de allá como muchos otros. Perón había dado la orden de que ayudáramos a esos compatriotas en desgracia. Así que el embajador me preguntó si lo podía ayudar. Guevara era fotógrafo. Yo le dije que sí al embajador, que iba a hablar con el director del diario, que se llamaba Quijano.
Me presentan a Guevara, nos saludamos:
―¿Y qué me dice el doctor?
―Y, acá estoy: en la Argentina no puedo estar porque está ese hijo de puta de Perón. Ahí está esa yegua...
Cuando dijo «yegua» yo empecé a contar hasta diez:
―Bueno, pero le están dando una mano... ―le dije.
―¿Qué mano? ¡La mano me la da Olmos, el embajador!
―Bueno, sí...
―Yo también trabajo para la embajada soviética.
―Listo, está bien, ¿y dónde está viviendo?
―En una pensión.
―¿Tiene algún otro contacto aquí en México?
―Hay un tal Leguizamón Martínez que me quiere dar una mano.
Por esos días llegaban a México todos los que estaban preparando lo de Cuba. Yo empecé a ir a las reuniones con Guevara, éramos todos antiperonistas. Yo vivía en la calle Juan de la Barrera, en un segundo piso, y en el tercero vivía la hija de ese pintor mexicano famoso, Diego Rivera. Y el Dr. Guevara afilaba con la hija de Rivera. Así que el Che Guevara trabajó de fotógrafo para la agencia Prensa Latina. La agencia que el peronismo había inventado, y por órdenes expresas del general Perón, nada menos.
El nombre de la agencia sería retomado poco tiempo después por otros argentinos peronistas. Rodolfo Walsh y Rogelio García Lupo usaron el nombre de Prensa Latina cuando armaron la agencia de noticias oficial de la Revolución cubana.
Ramón Landajo[2]

En la noche del 9 de octubre de 1967, Perón se encontraba festejando su cumpleaños (que había acaecido el día anterior, 8 de octubre) cuando recibió por teléfono la noticia del asesinato del Che Guevara. La CIA había difundido la mentira de que el Che había muerto el día anterior (8 de octubre). Quizá el Che había sido asesinado apenas un par de horas antes de que Perón recibiera la llamada nocturna (hay seis horas de diferencia entre España y Bolivia).

Perón siempre decía que la CIA le había matado al Che el día de su cumpleaños porque ellos siempre hacían ese tipo de ritual con las fechas, porque conocían el efecto profundamente destructivo que los mortificaciones producen en las efemérides de una persona.

Unos días después, Perón hizo difundir una carta a sus correligionarios en Argentina, en los que comentaba el hecho del asesinato de Che (9 de octubre de 1967):

Compañeros: con profundo dolor he recibido la noticia de una irreparable pérdida para la causa de los pueblos que luchan por su liberación. Quienes hemos abrazado este ideal, nos sentimos hermanados con todos aquellos que en cualquier lugar del mundo y bajo cualquier bandera, luchan contra la injusticia, la miseria y la explotación.
Nos sentimos hermanados con todos los que con valentía y decisión enfrentan la voracidad insaciable del imperialismo, que con la complicidad de las oligarquías apátridas apuntaladas por militares títeres del Pentágono mantienen a los pueblos oprimidos.
Hoy ha caído en esa lucha, como un héroe, la figura joven más extraordinaria que ha dado la revolución en Latinoamérica: ha muerto el comandante Ernesto Che Guevara. Su muerte me desgarra el alma porque era uno de los nuestros, quizás el mejor: un ejemplo de conducta, desprendimiento, espíritu de sacrificio, renunciamiento. La profunda convicción en la justicia de la causa que abrazó, le dio la fuerza, el valor, el coraje que hoy lo eleva a la categoría de héroe y mártir.
He leído algunos cables que pretenden presentarlo como enemigo del peronismo. Nada más absurdo. Suponiendo que fuese verdad que en 1951 haya estado ligado a un intento golpista, ¿que edad tenía entonces?[3] Yo mismo, siendo un joven oficial, participé del golpe que derrocó al Gobierno popular de Hipólito Yrigoyen.[4] Yo también en ese momento fui utilizado por la oligarquía.
Lo importante es darse cuenta de esos errores y enmendarlos. ¡Vaya si el Che los enmendó! En 1954, cuando en Guatemala él luchaba en defensa del Gobierno de Jacobo Árbenz ante la prepotente intervención armada de los yanquis, yo personalmente di instrucciones a la cancillería para que le solucionaran la difícil situación que se le planteaba a ese valiente joven argentino; y fue así como salió hacia México.
Su vida, su epopeya, es el ejemplo más puro en que se deben mirar nuestros jóvenes, los jóvenes de toda América Latina.
No faltarán quienes pretendan empalidecer su figura. El imperialismo temeroso del enorme prestigio que ya había ganado el Che en las masas populares; otros, que no viven las realidades de nuestros pueblos sojuzgados. Ya me han llegado noticias de que el Partido Comunista Argentino, solapadamente, está en campaña de desprestigio. No nos debe sorprender ya que siempre se ha caracterizado por marchar a contramano del proceso histórico nacional. Siempre ha estado en contra de los movimientos nacionales y populares. De eso podemos dar fe los peronistas.
La hora de los pueblos ha llegado y las revoluciones nacionales en Latinoamérica son un hecho irreversible. El actual equilibrio será roto porque es infantil pensar que se pueden superar sin revolución las resistencias de las oligarquía y de lo monopolios inversionistas del imperialismo.
Las revoluciones socialistas se tienen que realizar; que cada uno haga la suya, no importa el sello que ella tenga. Por eso y para eso, deben conectarse entre sí todos los movimientos nacionales, en la misma manera en que son solidarios entre sí los usufructuarios del privilegio.
La mayoría de los gobiernos de América Latina no van a resolver los problemas nacionales sencillamente porque no responden a los intereses nacionales. Ante esto, no creo que basten las expresiones revolucionarias verbales. Es necesario entrar a la acción revolucionaria, con base organizativa, con un programa estratégico y tácticas que hagan viable la concreción de la revolución. Y esta tarea la deben llevar adelante quienes se sientan capaces. La lucha será dura, pero el triunfo definitivo será de los pueblos. La oligarquía tiene la fuerza material circunstancialmente superior a la nuestra; pero nosotros contamos con la extraordinaria fuerza moral que nos da la convicción en la justicia de la causa que abrazamos y la razón histórica que nos asiste.
El peronismo, consecuente con su tradición y con su lucha, como movimiento nacional, popular y revolucionario, rinde su homenaje emocionado al idealista, al revolucionario, al comandante Ernesto Che Guevara, guerrillero argentino muerto en acción empuñando las armas en pos del triunfo de las revoluciones nacionales en Latinoamérica.
Juan Domingo Perón,
24 de octubre de 1967[5]

Tercera presidencia (1974-1975)

En 1974 volvió a ganar las elecciones presidenciales, junto a su esposa Isabel Perón. Asumió la presidencia el 25 de mayo de 1974.

Fallecimiento

Falleció el 1 de julio de 1974 debido a un paro cardíaco resultado del agravamiento de la cardiopatía isquémica crónica que padecía.

El cuerpo fue velado en el Congreso de la Nación por cientos de miles de personas. Los restos fueron trasladados a una cripta en la Quinta Presidencial de Olivos (la residencia de los presidentes de Argentina con sus familias).

El 17 de noviembre de 1974 los restos de Evita Perón, que habían quedado en España, fueron trasladados por el gobierno de María Estela Martínez de Perón y depositados en la misma cripta.

Mientras tanto, el gobierno peronista comenzó a proyectar el Altar de la Patria, un mausoleo gigantesco que albergaría los restos de Juan Perón, Eva Duarte de Perón, y todos los próceres de la Argentina. En 1976, la embajada estadounidense en Estados Unidos ―en el marco del Plan Cóndor, del Departamento de Estado de los EE. UU.― provocó el derrocamiento del Gobierno argentino, y su reemplazo por la dictadura cívico‑militar argentina (1976‑1983), la más sanguinaria de la historia argentina, que secuestró y torturó a más de 100 000 peronistas (de los cuales asesinó y desapareció los cuerpos de más de 30 000).

Libros y artículos

  • 1920 aprox.: El detective de la máscara negra, comedia teatral.
  • 1920 aprox.: Silvino Abrojo, comedia teatral, bajo el seudónimo de José M. Casais.
  • 1925: Moral militar, ensayo.
  • 1928: Campañas del Alto Perú, ensayo.
  • 1930: Lo que yo vi de la preparación y realización de la revolución del 6 de septiembre de 1930.
  • 1931: El frente oriental en la guerra mundial de 1914. Estudios estratégicos, ensayo.
  • 1934: Memoria geográfica sintética del territorio nacional del Neuquén, ensayo.
  • 1935-1936: Toponimia patagónica de etimología araucana.
  • 1937: La idea estratégica y la idea operativa de San Martín en la campaña de los Andes.
  • 1973: La hora de los pueblos. Buenos Aires: Editorial Pleamar, 1973.
  • 1974: Del poder al exilio. Quiénes me derrocaron. Buenos Aires: Ediciones Argentinas, 1974.
  • 1974: Conducción política. Buenos Aires: Ediciones Freeland, 1974.
  • 1976 (póstumo): La fuerza es el derecho de las bestias. Buenos Aires: Ediciones Síntesis, 1976.
  • 1976 (póstumo): Latinoamérica, ahora o nunca. Buenos Aires: Editorial Pleamar, 1976.

Fuentes