Guerra de Secesión

De EcuRed
Guerra de Secesión (Guerra Civil Estadounidense)
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Fecha:Inicio: 12 de abril de 1861 Terminación: 9 de abril de 1865
Lugar:Bandera de los Estados Unidos de América Estados Unidos
Descripción:
Conflicto militar que tuvo lugar desde 1861 hasta 1865 entre los estados del norte (la Unión) y once estados sureños secesionistas organizados como los Estados Confederados de América.
Líderes:
Abraham Lincoln, Ulysses S. Grant, Robert E. Lee, Jefferson Davis

La Guerra de Secesión o Guerra Civil Estadounidense fue un conflicto significativo en la historia de los Estados Unidos de América, que tuvo lugar entre los años 1861 y 1865.

Los dos bandos enfrentados fueron las fuerzas de los estados del Norte (la Unión) contra los recién formados Estados Confederados de América, integrados por once estados del Sur que proclamaron su independencia.

El primer acto de guerra fue el asalto confederado a la guarnición de Fort Sumter el 12 de abril de 1861. La represión del ejército al recuperar Fort Sumter, hizo que a los estados se les unieran Virginia, Arkansas, Tennessee y Carolina del Norte. De este modo comenzó la guerra civil entre los Estados Confederados del Sur y los Estados del Norte, que acabaría con la victoria de estos últimos en 1865.

Contenido

Historia

Causas de la guerra

La Guerra Civil fue la culminación de cuatro décadas en las que se fraguaron profundas y arraigada diferencias económicas, sociales y políticas entre los estados del norte y el sur.

A las condiciones de diferencia racial y de esclavitud en el cual el sur basaba su rendimiento de su economía en, que era fundamentalmente agrícola (algodón, azúcar, arroz y tabaco), se oponía a la industria manufacturera norteña, donde el rendimiento estaba basado en el nacimiento de una nueva clase de proletaria, que a pesar de no ser esclavos, sino ciudadanos libres, tenían niveles económicos que los llevaba a verdaderas condiciones de esclavitud.

En el norte surgieron los grupos abolicionistas, que preconizaban la violencia como un medio apto para conseguir sus propósitos. En el sur también existían grupos organizados para la violencia, en ambos lugares los partidarios de la unión de la nación, que eran la mayoría, que estaban impedidos hasta de manifestar tal opinión por la pena de ser considerados traidores.

Entre los años 1845 y 1860, se fueron sucediendo actos que, con la ayuda de agitadores en ambas zonas, fueron irritados los ánimos de la gente mas pacifica y respetada y transformando los detalles en problemas de honor fueron algunos de estos ejemplos; la publicación de la "Cabaña del tío Tom" de Harriet Beecher Stowe y su distribución clandestina en el Sur, la resolución de la Corte Suprema sobre el juicio del esclavo Dreed Scott, el rechazo de la Constitución proesclavista del futuro Estado de Kansas y la prohibición del permitir la concurrencia de esclavos para la construcción de ferrocarriles en el territorio de Nebraska por empresas sureñas, entre otros.

En este cisma se profundizo luego de la constitución el nuevo Partido Republicano que fue integrado por Conservadores y Demócratas disidentes del Norte y del Sur, fundamentalmente sobre asuntos referidos a esclavismo o libertad. Todo este problema estaba también acompañado por una creciente competencia de ambas regiones en el comercio internacional, competencia incentivada por la protección proporcionada por el Reino Unido al Sur, dado que el Norte constituía una competencia muy importante para sus principales productos manufacturados.

En las elecciones presidenciales de 1860, la división en las filas del Partido Demócrata dio como resultado la candidatura por parte del ala sureña de John Breckinridge, de Kentucky, y por parte del ala norteña de Stephen Douglas. El recién constituido Partido de la Unión Constitucional, que reflejaba el sentimiento de concesión aún arraigado en los estados fronterizos, nominó a John Bell, de Tennessee. Los republicanos eligieron a Abraham Lincoln, en una campaña en la que se oponían a la expansión de la esclavitud y apoyaban una tarifa proteccionista, subsidios federales para mejoras internas y una ley de residencia. Los demócratas secesionistas aseguraron prácticamente la elección de Lincoln y esto a su vez convenció a los sureños que tenían que hacer un esfuerzo para lograr la independencia en lugar de quedar aislados políticamente.

Secesión

Antes de que Lincoln tomase posesión del cargo, siete estados declararon la secesión de la Unión. Establecieron un gobierno en el Sur, los Estados Confederados de América el 9 de febrero de 1861. Tomaron el control de los fuertes y otras posesiones federales que se encontraban entre sus fronteras con poca resistencia del presidente saliente, James Buchanan, cuyo mandato concluyó el 4 de marzo de 1861. Buchanan dijo: «El Sur no tiene derecho de separarse, pero yo no tengo poder para impedirlo».[1] Un cuarto del Ejército de los Estados Unidos, toda la guarnición de Texas, se rindió al general David Twiggs y se unió a la Confederación.

Los siete estados que se separaron de la Unión en febrero de 1861: Carolina del Sur, Misisipi, Florida, Alabama, Georgia, Luisiana y Texas.[2]

Estos siete estados se unieron formando los Estados Confederados de América el 4 de febrero, con Jefferson Davis como presidente y una estructura gubernamental similar a la de la Unión. Tras el ataque de Fort Sumter, el presidente Lincoln reclutó un ejército voluntario en cada estado. En dos meses, cuatro estados sureños más declararon su unión a la Confederación: Virginia, Arkansas, Carolina del Norte y Tennessee.[3]

La región noroccidental de Virginia se separó de éste uniéndose a la Unión con el nombre de Virginia Occidental el 20 de junio de 1863. Hacia finales de 1861 Misuri y Kentucky estaban divididos, teniendo ambos dos gobiernos, uno prosureño y otro prounionista.

Varias tribus amerindias, poseedoras de esclavos, apoyaron a la Confederación, provocando en el Territorio Indio una pequeña guerra civil muy sangrienta. La capital de los estados Confederados se situó en Montgomery, Alabama entre el 4 de febrero y el 29 de mayo de 1861. Desde el 30 de mayo la capital se trasladó a Richmond, Virginia. A finales de la guerra el gobierno tuvo que ser evacuado y realojado hasta el final del conflicto en Danville, también en el estado de Virginia.

Los estados de la Unión

Veintitrés estados se mantuvieron leales a la Unión: California, Connecticut, Delaware, Illinois, Indiana, Iowa, Kansas, Kentucky, Maine, Maryland, Massachusetts, Míchigan, Minnesota, Misuri, Nuevo Hampshire, Nueva Jersey, Nueva York, Ohio, Oregón, Pensilvania, Rhode Island, Vermont, y Wisconsin.[4] Durante la guerra se crearon Nevada y Virginia Occidental, los cuales se unieron a la Unión. Tennesse y Luisiana se volvieron a alinear con los estados del norte al poco tiempo de comenzar el conflicto armado.

Los territorios de Colorado, Dakota, Nebraska, Nevada, Nuevo México, Utah y Washington lucharon del lado de la Unión.

Estados fronterizos

Los estados fronterizos de la Unión eran Virginia Occidental, Maryland, Delaware, Misuri y Kentucky.

Maryland tenía numerosos oficiales proconfederación quienes permitieron disturbios en contra de la Unión en Baltimore y la quema de puentes. Lincoln respondió con la ley marcial y el envío de tropas. Las unidades de la milicia que habían estado penetrando en territorio norteño se apresuraron hacia Washington y Baltimore.[5] Antes de que el gobierno confederado se diese cuenta de lo que estaba pasando, Lincoln había conseguido un firme control sobre todo el estado de Maryland y el Distrito de Columbia y había arrestado a los miembros separatistas del gobierno estatal y los había sometido a juicio.

En Misuri, una convención elegida para decidir sobre la secesión votó mantenerse leales a la Unión. Cuando el gobernador proconfederado Clairborne F. Jackson llamó a la milicia estatal, ésta fue atacada por las fuerzas federales bajo el mando del general Nathaniel Lyon, quien acorraló al gobernador y a la Guardia Estatal el rincón suroeste del estado. El grupo elegido para decidir sobre la secesión tomó el poder como gobierno provisional tras la expulsión del gobernador.

Kentucky no se apartó de la Unión. Durante un tiempo se declaró neutral. Sin embargo, los confederados rompieron la neutralidad al tomar Coumbus en septiembre de 1861. Esto llevó al estado a un enfrentamiento contra la Confederación y la reafirmación de su lealtad a la Unión pese a intentar mantener sus leyes esclavistas. Durante la breve invasión de las fuerzas confederadas, los simpatizantes del gobierno sureño organizaron una convención secesionista, instauraron un gobernador y se ganaron la aceptación de la Confederación. El gobierno rebelde tuvo que marchar pronto al exilio y nunca llegó a controlar el estado.

Tras la declaración de secesión de Virginia en 1861, los prounionistas de cincuenta condados del noroeste de Virginia votaron el 24 de octubre de ese mismo año la creación de un nuevo estado fiel a la Unión. La mayoría de los votantes de lo que se convirtió en Virginia Occidental habían votado en contra de la Secesión.[6] Aproximadamente la mitad de los soldados de Virginia Occidental se quedaron en el ejército confederado. Este nuevo estado fue admitido en la Unión el 20 de junio de 1863.

Hubo intentos secesionistas prounionistas similares se produjeron en Tennesse aunque fueron suprimidos por la Confederación- Jefferson Davis arrestó a aproximadamente 3000 hombres sospechosos de ser leales a la Unión y fueron ahorcados sin juicio previo.

Comienzo de la guerra

El 4 de marzo de 1861, Abraham Lincoln juró su cargo de Presidente. En su discurso inaugural indicó que la Constitución era la unión más perfecta y que declaró legalmente nula toda secesión.[7] También afirmó que no tenía ninguna intención de invadir los estados sureños ni acabar con la esclavitud donde aún era vigente pero que usaría la fuerza para mantener las posesiones federales. Su discurso acabó con un llamamiento a la restauración de las fronteras de la Unión.

El Sur envió delegados a Washington y ofrecieron pagar por las propiedades federales y firmar un tratado de paz con los Estados Unidos. Lincoln se negó a llevar a cabo cualquier negociación con los confederados ya que firmar cualquier tratado con ellos sería reconocer a la Confederación como un gobierno soberano.[8] Sin embargo, el Secretario de Estado, William Seward, mantuvo diversas reuniones no autorizadas con los agentes confederados, aunque fracasaron.

Fort Sumter, Fort Monroe, Fort Pickens y Fort Taylor eran los únicos fuertes que permanecían en manos federales en territorio confederado y Lincoln estaba decidido a mantenerlos bajo su mando. Bajo órdenes del presidente confederado Davis, las tropas del Sur dirigidas por Pierre Gustave de Beauregard bombarderaron Fort Sumter el 12 de abril, forzando la rendición del fuerte.

Muchos norteños acudieron a la llamada de Lincoln a todos los estados para que enviasen tropas para recuperar los fuertes perdidos y mantener la Unión. Como hasta el momento la rebelión parecía pequeña, el presidente estadounidense pidió reclutar a 75.000 hombres durante 90 días.[9] Algunos meses antes de estos sucesos, algunos gobernadores ya habían reclutado sus propias milicias estatales, las cuales comenzaron a moverse al día siguiente de la orden presidencial.[10]

Cuatro estados del alto Sur (Tennessee, Arkansas, Carolina del Norte y Virginia) que hasta el momento se habían negado a unirse a la Confederación rechazaron entonces enviar tropas contra sus vecinos, declararon su independencia y se adhirieron al Sur. Para premiar a Virginia, la capital confederada fue trasladada a Richmond. La ciudad fue el símbolo de la Confederación. Richmond estaba en una posición muy vulnerable al final de una difícil línea de abastecimiento. Aunque estaba muy fortificada, los víveres se vieron reducidos tras la captura de Atlanta por Sherman y prácticamente anulados tras el asedio de Grant de la ciudad de Petesburg, desde la que se abastecía a la capital del Sur.

En mayo de 1861, Lincoln ordenó el bloqueo de todos los puertos sureños, terminando así con la práctica totalidad del comercio internacional de la Confederación. Los barcos que violaron el bloqueo fueron apresados. El bloqueo acabó con el Rey Algodón, arruinando la economía sureña.

El 8 de marzo de 1862, la Marina confederada mantuvo un enfrentamiento con la unionista cuando el acorazado CSS Virginia atacó a los barcos de bloqueo en las costas de Virginia. En un principio tuvo la victoria de su parte pero al día siguiente llegó el nuevo barco de guerra de la Unión, el USS Monitor en la batalla de Hampton Roads. La batalla concluyó en un empate, lo que supuso una victoria estratégica para la Unión ya que se mantuvo el bloqueo.

La Confederación perdió al CSS Virginia cuando fue hundido para evitar su captura. La Unión, por su parte, comenzó a producir numerosas copias del USS Monitor. Al no tener la tecnología necesaria para construir barcos de guerra apropiados, la Confederación intentó obtenerlos de Gran Bretaña. La victoria de la Unión en la segunda batalla de Fort Fisher en enero de 1865 supuso el cierre del último puerto sureño y prácticamente acabó con el comercio confederado.

Acciones militares

Una marcha de tropas de la Unión dirigidas por el mayor general Irvin McDowell sobre las fuerzas confederadas fue detenida debido a fiera resistencia de unas pequeñas fuerzas en Manassas, Virginia, en julio de 1861. Los generales Joseph E. Johnston y Beauregegard, al mando del ejército de la Confederación consiguió detener el avance de la columna unionista en la primera batalla de Bull Run,68 también conocida como la primera batalla de Manassas, tras lo cual las tropas de McDowell se retiraron hacia Washington.

Alarmados por las pérdidas y en un intento de evitar que más estados esclavistas abandonasen la Unión, el Congreso de los Estados Unidos aprobó la Resolución de Crittenden-Johnson el 25 de julio, según la cual se aseguraba que la guerra se estaba disputando para mantener la Unión y no para acabar con la esclavitud.

El mayor general George B. McClellan, quien tomó el control del ejército unionista en el Río Potomac el 26 de julio, comenzó las operaciones ofensivas siguiendo las órdenes de Lincoln. McClellan atacó Virginia en la primavera de 1862 a través de la península entre los ríos York y James, al sureste de Richmond. Aunque el ejército de McClellan alcanzó las puertas de la capital confederada en la Campaña de la Península, Johnston lo detuvo en la batalla de Seven Pines, tras lo que el general Robert E. Lee vencieron a McClellan en las batallas de los Siete Días y lo forzaron a retirarse.

La Campaña del Norte de Virginia finalizó con otra victoria del Sur. McClellan no cumplió las órdenes del general en jefe Henry W. Halleck de enviar refuerzos al ejército de John Pope en Virginia, lo que hizo más fácil a Lee derrotarlo pese a tener una gran desventaja numérica.

Animada por la victoria en la segunda batalla de Bull Run, la Confederación llevó a cabo su primera invasión del Norte. El general Lee lideró a 45.000 hombres del ejército de Virginia cruzando el Potomac hacia Maryland el 5 de septiembre. Lincoln cedió entonces las tropas de Pope a McClellan, quien se enfrentó a Lee el 17 de septiembre en la Batalla de Antietam, cerca de Sharpsburg, Maryland. Este fue el día más sangriento de la historia militar de Estados Unidos. El ejército de Lee se vio forzado a volver a Virginia para evitar ser destruido por McClellan.

La única victoria clara de la Confederación en el Oeste fue en la Batalla de Chickamauga. Braxton Bragg, ayudado por las tropas del teniente general James Longstreet, venció a Roecrans, pese a la heroica defensa de George Henry Thomas. Rosecrans se retiró a Chattanooga, ciudad que fue sitiada por Bragg.

El mayor estratega y táctico de la Unión en el teatro occidental era el general Ulysses S. Grant, quien obtuvo las victorias en los fuertes Henry y Donelson, por las cuales la Unión tomó el control de los ríos Tennessee y Cumberland. También venció en las batallas de Shiloh y Vicksburg cimentando el control de la Unión del Río Misisipi. Grant avanzó para ayudar a Rosecrans y venció a Bragg en la tercera batalla de Chattanooga, llevando a las fuerzas confederadas fuera del estado de Tennesse y abriendo el camino a Atlanta y al corazón de la Confederación.

Fin de la guerra 1864-1865

A principios de 1864, Lincoln nombró a Grant comandante de todos los ejércitos de la Unión. Grant puso al mayor general Sherman al mando de las tropas occidentales. Grant entendió el concepto de guerra total y opinaba, junto a Lincoln y Sherman, que sólo la derrota completa de las fuerzas confederadas y su economía podrían traer el final de la guerra.

Las batallas de desgaste de Grant en Wilderness, Spotsylvania y Cold Harbor supusieron numerosas bajas en las filas de la Unión, pero forzaron a Lee a retroceder tras cada encuentro. Un intento de atacar por los flancos a las fuerzas confederadas desde el sur dirigida por Butler falló. Grant fue tenaz y, pese a sufrir 65.000 bajas en siete semanas, continuó presionando al ejército de Lee hasta Richmond. Consiguió rodear al ejército confederado durante el sitio de Petesburg, donde los dos ejércitos se enfrentaron en una guerra de trincheras durante nueve meses.

Sherman avanzó desde Chattanooga hacia Atlanta, venciendo a los generales de la Confederación Joseph E. Johnston y John Bell Hood durante el camino. La caída de Atlanta el 2 de septiembre de 1864 fue un importante factor en la reelección de Lincoln como presidente. Hood abandonó el área de Atlanta para intentar cortar las líneas de abastecimiento de Sherman e invadir Tennessee. El mayor general de la Unión John M. Schofield venció a Hood en la batalla de Franklin y George Thomas destruyó el ejército de Hood al vencerlo en la batalla de Nashville.

El ejército confederando, menguado por las bajas y las deserciones, era mucho menor que el de Grant. Las fuerzas de la Unión vencieron en la decisiva batalla de Five Forks el 1 de abril, forzando a Lee a evacuar Petesburg y Richmond. La capital confederada cayo en manos del XXV Cuerpo de la Unión, compuesto casi en exclusiva por tropas afroamericanas. Las restantes tropas confederadas huyeron hacia el oeste y, tras una derrota en Sayler’s Creek, Lee comprendió que era táctica y logísticamente imposible continuar la lucha contra los Estados Unidos.

Lee rindió su ejército de Virginia el 9 de abril de 1865, en el juzgado de Appomattox. En un gesto poco común y que mostraba el respeto de Grant por Lee y en anticipación de la vuelta de los estados confederados a la Unión, a Lee se le permitió mantener la posesión de su sable de oficial y su caballo, Traveller. El 14 de abril de 1865 Lincoln fue asesinado de un disparo. Andrew Johnson se convirtió en presidente. Doce días después, el 26 de abril Johnston rindió sus tropas a Sherman en Durham. El 23 de junio Stand Watie firmó un tratado de alto el fuego con representantes de la Unión, convirtiéndose en el último general confederado en ser vencido. La última unidad naval de la confederación en rendirse fue el CSS Shenandoah, el 4 de noviembre de 1865 en Liverpool, Inglaterra.

José Martí, ya a la altura de 1894, cuando había estudiado con detenimiento las especificidades económicas, políticas y sociales de los Estados Unidos, en su último examen acerca de la sociedad norteamericana, "La verdad sobre los Estados Unidos", aparecido en el Periódico Patria, el 23 de marzo de 1894, cuando ya se encontraba inmerso en la preparación de la Guerra Necesaria, establece una interesante comparación entre las dos Américas:

En una sola guerra, en la de Secesión, que fue más para disputarse entre Norte y Sur el predominio de la república que para abolir la esclavitud, perdieron los Estados Unidos,[...] más hombres que los que en tiempo igual, y con igual número de habitantes, han perdido juntas todas la repúblicas de América,[...]", luego de haberse independizado de España.

La victoria de los Estados del Norte sobre los Estados del Sur crearían la premisas básicas esenciales que podrían en pie a los actuales Estados Unidos de Norteamérica; antes -julio de 1863- tras la victoria obtenida en la batalla de Gettysburg, Lincoln había expresado:

(...) que la Unión bajo un nuevo amparo de Dios, tenga un nuevo brote de libertad, y que el gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo, no desaparezca de la faz de la tierra.

Estos principios no fueron consagrados en la Constitución Norteamericana. La posterior vida republicana de los Estados Unidos no consagraría jamás estos postulados en las enmiendas posteriores de la Constitución hasta nuestros días y muchos menos objeto de política interna; el proceso de formación nacional y de la nación norteamericana careció desde un inicio de los principios humanistas que la "Declaración de los Derechos del Hombre y el Ciudadano" postulaba.

Muy lejos estuvo el pueblo de los Estados Unidos desde su fundación de poder hacer valer los principios de la soberanía, al no ser los que se postularan en diferentes épocas históricas las élites de poder, alejados totalmente de los postulados de Lincoln.

Referencias

Fuentes