República de Cuba

De EcuRed

Artículo de referencia

Cuba
Información   sobre la plantilla
Nombre oficial: República de Cuba

Bandera

Escudo

Mapa o ubicación de Cuba
Himno nacional: Himno de Bayamo
Gobierno
Forma de gobierno:República Socialista
Capital:
 • Población:
La Habana
2.141.993 (2009)
Idioma oficial:Español
Presidente
Vicepresidente 1º
Raúl Castro
Miguel Díaz Canel
Características Generales
Superficie:109 884,01 km²
Población
 • Densidad
11 163 934 (2012)[1] hab
102.3 hab/km²
Moneda:Peso cubano (CUP)
Peso cubano convertible (CUC)
Gentilicio:cubana, cubano
Horario:UTC –5
Miembro de: CELAC, ALADI, ALBA, G-77, NOAL, ONU, OEI, AEC, Grupo de Río.

Cuba. Archipiélago del Mar de las Antillas, también conocido como Mar Caribe. Por la posición geográfica a la entrada del Golfo de México, desde la época colonial se le conoce como "La Llave del Golfo". Es la isla más grande de las Antillas Mayores. Los países más cercanos son Haití, Bahamas, Estados Unidos, Jamaica y México.

Contenido

Historia

Artículo principal: Historia de Cuba

Primeros pobladores y llegada de Colón

La presencia del hombre en Cuba data de aproximadamente el año 6 000 a..n.e, cuando los cazadores paleolíticos se desplazaron desde hasta la desembocadura del Missisippi y a través de la Florida y usando también la ruta de las Bahamas llegaron a Cuba tras el perezoso gigante (Megalocnus rodens).[2]

Posteriormente se realizaron otras cuatro migraciones, siendo la última en el siglo XV. Según Bartolomé de las Casas, estos últimos aborígenes eran taínos, procedentes de la costa de Venezuela y estaban más adelantados que sus predecesores, practicando la agricultura del maíz y la yuca, además de la cerámica. Sus casas de madera y guano de palma -los bohíos- agrupadas en pequeños poblados aborígenes, constituirían durante varios siglos un elemento fundamental del hábitat del campesinado cubano.

Representación de Cristóbal Colón llegando a Cuba
Representación de Cristóbal Colón llegando a Cuba

El 27 de octubre de 1492 Cristóbal Colón llegó a tierras cubanas procedente posiblemente de la actual isla de Watling en las Bahamas. En la actualidad todavía se debate sobre el lugar exacto al que el almirante llamó Puerto de Mares, ya que no se llega a consenso sobre si desembarcó por Gibara o Bariay.[3] Colón había partido entusiasmado en la búsqueda de la isla a la que los nativos llamaban "Colba" (Cuba), convencido de que era Cipango.

Bautizó a la isla con el nombre de "Juana" en honor a Juan de Aragón y Castilla quién aún vivía y era el heredero a la corona de los Reyes Católicos patrocinadores del viaje.

Sociedad colonial

Cacicazgos que existían en Cuba en 1512
Cacicazgos que existían en Cuba en 1512
Diego Velázquez, uno de los más ricos colonos de La Española, se encargó de colonizar el territorio cubano, comenzando la conquista en 1510 con una prolongada operación de reconocimiento y conquista, plagada de cruentos incidentes. Alertados acerca de las tropelías cometidas por los españoles en las islas vecinas, los aborígenes de la región oriental de Cuba resistieron la invasión hispana, dirigidos por Yahatuey o Hatuey, un cacique fugitivo de República Dominicana, quien finalmente fue apresado y quemado vivo como escarmiento.

Con la fundación de Nuestra Señora de la Asunción de Baracoa, en 1512, los españoles emprendieron el establecimiento de siete villas con el objetivo de controlar el territorio conquistado –Bayamo (1513), la Santísima Trinidad, Sancti Spíritus y San Cristóbal de La Habana (1514), Camaguey (1515)– hasta concluir con Santiago de Cuba (1515), designada sede del gobierno.

Cuba no escapó de los ataques de corsarios y piratas. Los nombres de Jacques de Sores, Francis Drake y Henry Morgan mantuvieron en pie de guerra por más de un siglo a los habitantes de la Isla.

Para resguardar el comercio, España decidió organizar grandes flotas que tendrían como punto de escala obligado el puerto de La Habana, estratégicamente situado al inicio de la corriente del Golfo. La periódica afluencia de comerciantes y viajeros, así como los recursos destinados a financiar la construcción y defensa de las fortificaciones que, como el Castillo del Morro, guarnecían la bahía habanera, se convertirían en una importantísima fuente de ingresos para Cuba.

A principios del Siglo XVII, Cuba, que en ese momento contaba con unos 30.000 habitantes, fue dividida en dos gobiernos, uno en La Habana y otro en Santiago de Cuba, aunque la capital se estableció en aquella. Aunque lentamente, la actividad económica crecía y se diversificaba con el desarrollo del cultivo del tabaco y la producción de azúcar de caña.

A partir de 1790, en sólo treinta años, fueron introducidos en Cuba más esclavos africanos que en el siglo y medio anterior. Con una población que en 1841 superaba ya el millón y medio de habitantes, la Isla albergaba una sociedad sumamente polarizada; entre una oligarquía de terratenientes criollos y grandes comerciantes españoles y la gran masa esclava, subsistían las disímiles capas medias, integradas por negros y mulatos libres y los blancos humildes del campo y las ciudades, estos últimos cada vez más remisos a realizar trabajos manuales considerados vejaminosos y propios de esclavos. La esclavitud constituyó una importante fuente de inestabilidad social, no sólo por las frecuentes manifestaciones de rebeldía de los esclavos –tanto individuales como en grupos– sino porque el repudio a dicha institución dio lugar a conspiraciones de propósitos abolicionistas.

Entre estas se encuentran la encabezada por el negro libre José Antonio Aponte, abortada en La Habana en 1812, y la conocida Conspiración de la Escalera (1844), que originó una cruenta represión. En esta última perdieron la vida numerosos esclavos, negros y mulatos libres, entre quienes figuraba el poeta Gabriel de la Concepción Valdés, (Plácido).

El cauto reformismo promovido por Arango y los criollos acaudalados encontró continuidad en un liberalismo de corte igualmente reformista encarnado por José Antonio Saco, José de la Luz y Caballero y otros prestigiosos intelectuales vinculados al sector cubano de los grandes hacendados.

Se desarrolló además otra corriente política que cifraba sus esperanzas de solución de los problemas cubanos en la anexión a Estados Unidos. En esta actitud convergía tanto un sector de los hacendados esclavistas que veía en la incorporación de Cuba a la Unión norteamericana una garantía para la supervivencia de la esclavitud. En esta última dirección encaminó sus esfuerzos Narciso López, general de origen venezolano que, tras haber servido largos años en el ejército español, se involucró en los trajines conspirativos anexionistas.

Bajo el influjo coincidente de la gesta emancipadora en el continente y el trienio constitucional en España, proliferaron en la Isla logias masónicas y sociedades secretas. Dos importantes conspiraciones fueron abortadas en esta etapa, la de los Soles y Rayos de Bolívar (1823), en la que participaba el poeta José María Heredia –cumbre del romanticismo literario cubano– y más adelante la de la Gran Legión del Águila Negra alentada desde México.

Guerra de los Diez Años

Artículo principal: Guerra de los Diez Años

El movimiento estalló el 10 de octubre de 1868, al levantarse en armas el abogado bayamés Carlos Manuel de Céspedes, uno de los principales conspiradores, quien en su ingenio La Demajagua proclamó la independencia y dio la libertad a sus esclavos.[4] El alzamiento, secundado poco después por los conspiradores de Camagüey y Las Villas, logró afirmarse, no obstante la despiadada reacción hispana.

El Ejército Libertador cubano, tras meses de duro aprendizaje militar, alcanzó una capacidad ofensiva que se pondría de manifiesto en la invasión de la rica región de Guantánamo por el General Máximo Gómez Báez y las brillantes acciones libradas en las sabanas camagüeyanas por la caballería al mando de Ignacio Agramonte. Pero este avance militar se vio lastrado por las diferencias políticas en el campo revolucionario, las cuales condujeron a la deposición de Céspedes de su cargo de Presidente de la República (1873) e impidieron el tan necesario apoyo en armas y medios de los patriotas emigrados.

El empuje militar cubano alcanzó su cenit entre 1874 y 1875, primero con la campaña de Máximo Gómez en Camagüey, jalonada por los victoriosos combates de La Sacra y Palo Seco y la batalla de Las Guásimas –donde el ejército cubano derrotó una fuerza española de más de 4 000 hombres– y la posterior invasión a Las Villas por las tropas mambisas al mando Gómez. El trascendental avance estratégico resultó desvirtuado nuevamente por las disensiones intestinas que, al entorpecer la llegada de vitales refuerzos, posibilitaron que la invasión se empantanase sin conseguir su objetivo de llevar la guerra al rico territorio occidental de Cuba.

El desfavorable sesgo de la correlación de fuerzas y el desgaste en el campo insurrecto, posibilitaron que un importante sector del movimiento independentista aceptase las propuestas del General español Arsenio Martínez Campos. La paz sin independencia firmada en el Zanjón (1878) no obtuvo el consenso de las fuerzas mambisas y en particular fue rechazada por el General Antonio Maceo, jefe de las fuerzas de la parte más oriental de la Isla, quien, no obstante su humilde origen, había escalado la más alta jerarquía del Ejército Libertador a fuerza de valentía y capacidad combativa.

Aunque las acciones militares insurrectas no pudieron sostenerse por mucho tiempo, la Protesta de Baraguá, escenificada por Maceo y sus tropas, que encarnaban los sectores más populares del movimiento revolucionario, constituyó la evidencia mayor de la irrevocable voluntad de los cubanos de continuar la lucha por la independencia.[5]

Guerra de Independencia en Cuba

Artículo principal: Guerra de Independencia en Cuba

Entregado desde su adolescencia al ideal independentista, José Martí y Pérez (La Habana, 1853) sufrió prisión y destierro durante la Guerra de los Diez Años.

Sus vínculos con movimientos conspirativos posteriores, le permitieron comprender que la revolución cubana debía asentarse sobre nuevas bases programáticas y organizativas, tarea a la cual se entregó por entero. Martí llegó a poseer un profundo pensamiento político, enriquecido por la experiencia de sus años de vida en España, Estados Unidos y distintos países latinoamericanos.

Su labor de esclarecimiento y unificación, centrada en los núcleos de emigrados cubanos, principalmente en Estados Unidos, pero con amplia repercusión en la Isla, cristalizó en 1892 con la constitución del Partido Revolucionario Cubano. Concebido como la organización única de todos los independentistas cubanos, el partido debía conseguir los medios materiales y humanos para la nueva empresa emancipadora, e investir a los jefes militares de la imprescindible autoridad política para desencadenar la Guerra Necesaria.[6] Esta estalló el 24 de febrero de 1895.

Martí, que desembarcó en Cuba acompañado por Máximo Gómez, Jefe del Ejército Libertador, caía poco después en la acción de Dos Ríos. Pese a esta pérdida irreparable, la revolución se desarrolló en la provincia de Oriente, donde Maceo –llegado en una expedición desde Costa Rica– había asumido el mando de las fuerzas mambisas, y se extendió poco después a Camagüey y Las Villas. Reunidos en Jimaguayú, los delegados del Ejército Libertador elaboraron la constitución que regiría los destinos de la República en Armas.

En diciembre de 1896 se produce la caída de Maceo en el combate de San Pedro, y es sustituido en el cargo de Lugarteniente General del Ejército Libertador por Calixto García, otro brillante general de la Guerra de los Diez Años. Gómez decide entonces concentrar sobre sí lo mejor de las fuerzas españolas, a las que somete a una demoledora campaña de desgaste en el centro de la Isla. Deja así las manos libres a García, quien libra importantes combates en Oriente, y logra la captura de las plazas fortificadas de Las Tunas y Guisa. Mientras, en occidente se producen miles de acciones de mediana y pequeña escala. La suerte del colonialismo español estaba echada.

El USS Maine anclado en el puerto de La Habana
El USS Maine anclado en el puerto de La Habana

En febrero de 1898 ocurre la explosión del Acorazado Maine en el puerto habanero, hecho que Washington tomará como pretexto para movilizar la opinión pública e intervenir directamente en la guerra.[7] Aunque admite formalmente la independencia de Cuba, sin reconocer sus instituciones, Estados Unidos entra en guerra con España y, con la colaboración de las fuerzas mambisas, desembarca sus tropas en la costa sur de la zona oriental de Cuba. Las acciones se libran en torno a Santiago de Cuba.

Ocupación militar 1899–1902

Artículo principal: Primera ocupación militar de Estados Unidos en Cuba

La ocupación militar, legitimada por el Tratado de París del 10 de diciembre de 1898, constituyó el marco experimental para la aplicación de la política con respecto a Cuba. Para Estados Unidos este fue un período de fuertes tensiones internas y externas, matizadas por presiones internas y negociaciones alrededor de la toma de decisiones gubernamentales. El 1 de enero de 1899, Estados Unidos entraba formalmente en posesión de Cuba.[8]

John R. Brooke fue impuesto como gobernador militar y dividió el país en siete departamentos, dejando al frente de cada uno a un general del ejército de ocupación, reservando para sí la autoridad suprema, que ejecutaría a través de órdenes militares. La penetración de capitales estadounidenses se multiplicó en sectores como la industria tabacalera y la minería, en abierta competencia con los intereses económicos británicos en la Isla. A pesar de la Enmienda Foraker, aprobada en el Congreso de Washington que prohibía la concesión de terrenos públicos y privados a particulares, en la práctica se ofreció un sinnúmero de concesiones para la explotación minera.

El 20 de diciembre de 1899, el general Leonard Wood, gobernador de Santiago de Cuba, sustituyó a Brooke en la gobernatura de la Isla. Wood se dio a la tarea de e "americanizar" Cuba por medio de una ocupación prolongada.

El 12 de junio de 1901 la Asamblea Constituyente aprueba la controvertida Enmienda Platt, impuesta por el Congreso norteamericano con la que el gobierno de Estados Unidos se otorgaba el derecho a intervenir en los asuntos internos de la Isla cuando lo entendiera conveniente.[8] El 20 de mayo de 1902 se establece la república neocolonial siendo su primer presidente, Tomás Estrada Palma.

Período neocolonial 1902–1958

Estrada Palma contaba con el visto bueno de las autoridades norteamericanas como posible freno a la ascendencia del liderazgo militar más radical en la vida política del país. Se caracterizó por ser sumamente ahorrativo durante su mandato. En 1905 el tesoro cubano tenía la fabulosa cantidad para la época de 24 817 148 pesos con 96 centavos de los cuales sólo poco más de 3 millones y medio correspondían al empréstito.

Aunque al comenzar su mandato había anunciado la intención de gobernar distanciado de las fuerzas políticas sus tendencias conservadoras lo inclinaron hacia los elementos más afines a sus ideas en ambas cámaras del Congreso. Próximo a concluir su período como presidente decidió ser reelegido, para lo cual se valió de la fuerza del poder y del fraude. Esto motivó que los seguidores del Partido Liberal se alzaran en armas. Cuando se percató de que la revuelta popular amenazaba con derrocarlo del poder, prefirió solicitar al gobierno norteamericano la intervención militar.

Durante casi tres años, entre 1906 y 1909, la Isla se mantuvo bajo la administración estadounidense. El 13 de octubre de 1906 William Taft, secretario norteamericano de Guerra, entregó el control de Cuba a Charles Magoon, quien ocuparía el cargo de Gobernador hasta el 28 de enero de 1909. Su administración se caracterizó por la corrupción administrativa y despilfarro de los fondos públicos.[9]

En las elecciones convocadas por la segunda intervención militar norteamericana, el 14 de noviembre de 1908, resultó electo José Miguel Gómez, un excombatiente de las guerras de independencia. En su gobierno se llevó a cabo la violenta represión contra el Movimiento Independiente de Color en 1912.

Como expresión de la conjunción de las corrientes políticas más radicales del movimiento personificadas en Mella y Carlos Baliño, se constituiría en La Habana el primer Partido Comunista de Cuba en 1925. En ese mismo año Gerardo Machado -el asno con garras- llega a la presidencia.

Luego de años de ejercer una brutal represión contra el pueblo, en 1933, el régimen de Machado estaba a punto de dar paso a una revolución. Alarmada por la situación cubana, la recién estrenada administración de Franklin D. Roosevelt designó embajador en La Habana a B. Summer Welles, con la misión de encontrar una salida a la crisis dentro de los mecanismos tradicionales de dominación neocolonial. Pero la mediación de Welles se vio sobrepasada por los acontecimientos: el 12 de agosto Machado huía del país, derrocado por una huelga general.

El gobierno provisional que crearon los sectores derechistas de la oposición bajo los auspicios del embajador norteamericano sobreviviría apenas un mes. Un levantamiento de las clases y soldados del ejército junto con el Directorio Estudiantil Universitario y otros grupos insurreccionales llevó al poder un gobierno revolucionario presidido por Ramón Grau San Martín. Este gobierno, principalmente por iniciativa de Antonio Guiteras, Secretario de Gobernación, aprobó y puso en práctica diversas medidas de beneficio popular. Este gobierno solo pudo sostenerse en el poder seis meses.

Luego de ser aprobada la Constitución de 1940 el gobierno estuvo presidido por Fulgencio Batista. Durante los siguientes gobiernos (Ramón Grau y Carlos Prío) la corrupción administrativa se complementaba con el auspicio de numerosas bandas gansteriles, que los auténticos utilizaron para expulsar a los comunistas de la dirección de los sindicatos en medio de la propicia atmósfera de la guerra fría. El repudio a la bochornosa situación imperante fue canalizado por el movimiento cívico político de la ortodoxia, cuyo líder, Eduardo Chibás, se suicidaría en 1951 en medio de una encendida polémica con personeros gubernamentales.

Aunque todo auguraba el triunfo ortodoxo en las elecciones de 1952, las esperanzas se verían frustradas por un golpe militar. El descrédito en que la experiencia auténtica había sumido a las fórmulas reformistas y las instituciones republicanas, así como la favorable disposición hacia un gobierno de mano dura por parte de los intereses norteamericanos y algunos sectores de la burguesía criolla, favorecieron las ambiciones de Fulgencio Batista, quien a la cabeza de una asonada militar, asaltó el poder el 10 de marzo de 1952.[9]

Movimiento revolucionario 1953–1958

Debido a la inercia e incapacidad de los partidos políticos burgueses nació un movimiento de nuevo tipo, encabezado por Fidel Castro, un joven abogado cuyas primeras actividades políticas se habían desarrollado en el medio universitario y las filas de la ortodoxia. Preconizando una nueva estrategia de lucha armada contra la dictadura, Fidel Castro se dio a la silenciosa y tenaz preparación de esa batalla. Las acciones se desencadenarían el 26 de julio de 1953, con los asaltos simultáneos a los cuarteles Cuartel Moncada, en Santiago de Cuba y Carlos Manuel de Céspedes, en Bayamo, concebidos como detonantes de una vasta insurrección popular.

Al fracasar la operación, decenas de asaltantes que cayeron prisioneros fueron asesinados. Otros sobrevivientes, entre los que se encontraba Fidel Castro, fueron juzgados y condenados a severas penas de prisión.[10] En el juicio que se les siguió, el joven líder revolucionario pronunció un brillante alegato de autodefensa –conocido como "La Historia me absolverá"–, en el cual fundamentaba el derecho del pueblo a la rebelión contra la tiranía y explicaba las causas, vías y objetivos de la lucha emprendida.[10] Este alegato se convirtió en el programa de la revolución.

En 1955 se funda el Movimiento Revolucionario 26 de julio, constituido por Fidel Castro y sus compañeros, amnistiados ese mismo año gracias a la presión de las masas.

El desembarco dio inicio a la lucha guerrillera en las montañas el 2 de diciembre de 1956.
El desembarco dio inicio a la lucha guerrillera en las montañas el 2 de diciembre de 1956.

Tras demostrar la imposibilidad de toda lucha legal contra la tiranía, Fidel Castro marcha hacia México con el propósito de organizar una expedición liberadora e iniciar la guerra revolucionaria. Por su parte, los partidos burgueses de la oposición ensayan una nueva maniobra conciliadora con Batista en busca de una salida "política" a la situación. El fracaso terminaría por hundirlos en el desprestigio.

El 2 de diciembre de 1956, Fidel Castro desembarcaba al frente de la expedición del Yate Granma en Las Coloradas, Provincia de Oriente. Dos días antes, los combatientes clandestinos del Movimiento 26 de Julio, al mando de Frank País, habían llevado a cabo en Santiago de Cuba un levantamiento de apoyo al desembarco. Al no coincidir ambas acciones, el levantamiento terminaba en un fracaso. Tras el revés del lugar llamado Alegría de Pío, que dispersara al contingente expedicionario, Fidel Castro y un puñado de combatientes lograban ganar el firme de la Sierra Maestra para constituir el núcleo inicial del Ejército Rebelde. Su carta de presentación sería, un mes después, la toma del pequeño cuartel de La Plata, acción que serviría para desmentir las versiones propaladas por la dictadura acerca del total exterminio de los expedicionarios.

A principios de 1958, el movimiento revolucionario decide acelerar la caída del tirano mediante una huelga general con características de insurrección. En la Sierra Maestra, Fidel Castro crea dos nuevas columnas al mando de los comandantes Raúl Castro y Juan Almeida, respectivamente, quienes deben abrir dos frentes guerrilleros en otras zonas montañosas de Oriente. La huelga convocada el 9 de abril se malogra con graves pérdidas para las fuerzas revolucionarias.

Fidel y Camilo Cienfuegos en un juego de béisbol.
Fidel y Camilo Cienfuegos en un juego de béisbol.

El 1 de enero de 1959 y ante toda posibilidad por detener el empuje rebelde, Batista abandona el país. En una maniobra de última hora, bendecida por la embajada norteamericana, el general Eulogio Cantillo intenta crear una junta cívico–militar. Fidel Castro conmina a la guarnición de Santiago de Cuba a que se rinda y al pueblo a una huelga general que, apoyada masivamente por todo el país, aseguraría la Triunfo de la Revolución.

Período Revolucionario

Artículo principal: Revolución Cubana

Fidel firma como Primer Ministro de Cuba
Fidel firma como Primer Ministro de Cuba

Apenas instalado en el poder, el gobierno revolucionario inició el desmantelamiento del sistema político neocolonial. Se disolvieron los cuerpos represivos y se garantizó a los ciudadanos, por primera vez en largos años, el ejercicio pleno de sus derechos. La administración pública fue saneada y se confiscaron los bienes malversados.[11] De esta manera se erradicó esa tan funesta práctica de la vida republicana. Los criminales de guerra batistianos fueron juzgados y sancionados, se barrió a la corrompida dirección del movimiento obrero y se disolvieron los partidos políticos que habían servido a la tiranía. Fidel Castro es designado Primer Ministro en Febrero de 1959.[12]

El gobierno de Estados Unidos no había ocultado su disgusto por el Triunfo de la Revolución Cubana y, tras promover una malintencionada campaña de prensa, adoptó una política de hostigamiento sistemático contra Cuba, alentando y apoyando a movimientos contrarrevolucionarios con el propósito de desestabilizar el país. Los obstáculos interpuestos por el presidente Manuel Urrutia a las transformaciones revolucionarias provocaron en julio la renuncia de Fidel Castro al premierato, cargo al que retornaría días después en medio de multitudinarias manifestaciones de apoyo que determinaron la renuncia del presidente y su sustitución por Osvaldo Dorticós. En octubre aborta una sedición militar en Camagüey orquestada por el jefe de esa plaza, el comandante Hubert Matos, en abierto contubernio con latifundistas y otros elementos contrarrevolucionarios de la localidad.[13] Entretanto, los crecientes actos de sabotaje y el terrorismo comenzaron a cobrar víctimas inocentes.

En julio de 1960, tras conocer la supresión de la cuota azucarera cubana por el gobierno de Washington, Fidel Castro anuncia la nacionalización de todas las propiedades norteamericanas en la Isla.[14] A esta medida seguiría, pocos meses después, la decisión de nacionalizar las empresas de la burguesía cubana que, definitivamente alineada junto a Estados Unidos y los sectores oligárquicos, se había entregado a sistemáticas maniobras de descapitalización y sabotaje económico. Pero las agresiones norteamericanas no se limitaron al terreno de la economía. Mientras fomentaba la creación de organizaciones y bandas contrarrevolucionarias de alzados en distintas regiones del país, a las que suministraba armamento y otros abastecimientos, la administración Dwigth Eisenhower –que rompe relaciones con Cuba en enero de 1961– había iniciado la preparación de una brigada mercenaria con el propósito de invadir la Isla.

La invasión se iniciaría el 17 de abril por la zona de Playa Girón, tras un bombardeo sorpresivo a las bases aéreas cubanas. En el sepelio de las víctimas de este ataque, Fidel Castro proclamó el carácter socialista de la Revolución, algo que se percibía ya a partir de las medidas tomadas en los meses finales de 1960.[15]

Playa Girón primera gran derrota del imperialismo en América.
Playa Girón primera gran derrota del imperialismo en América.

Bastaron menos de 72 horas para que el pueblo aplastase a la brigada mercenaria que la Agencia Central de Inteligencia (CIA) había tardado meses en adiestrar. Pese a esta histórica derrota, Estados Unidos no cejó en su propósito de aplastar a la Revolución Cubana.

El 3 de febrero de 1962 mediante la Orden Ejecutiva Presidencial 3447 se implanta formalmente el "embargo" total del comercio entre Estados Unidos y Cuba. Lo que en realidad es un bloqueo que se mantiene hasta nuestros días, ha costado numerosas pérdidas a la economía cubana, e incluso ha cobrado vidas humanas.

Entre el 22 y el 28 de octubre de 1962 uno de los más dramáticos hechos de la Guerra Fría y en opinión de algunos especialistas, de todas las relaciones internacionales contemporáneas, involucró a los gobiernos de Cuba, Estados Unidos y la Unión Soviética: La Crisis de Octubre, generado a raíz del descubrimiento por parte de Estados Unidos de bases de misiles nucleares soviéticos en territorio cubano.

El bandidaje, otra acción alentada y financiada por el gobierno de estados Unidos, se liquidó definitivamente en 1965, cuando la última banda organizada que actuó en el país, la de Juan Alberto Martínez Andrades, fue capturada el 4 de julio. Otros bandidos dispersos que trataban de huir de la justicia revolucionaria fueron capturados durante los meses siguientes.

En el ámbito internacional, Estados Unidos conseguía separar a Cuba de la Organización de Estados Americanos (OEA) y la mayor parte de las naciones latinoamericanas, salvo la honrosa excepción de México, rompieran relaciones con Cuba.[16] No obstante, la Revolución Cubana fortalecía sus vínculos con el campo socialista y los países del Tercer Mundo, participa en la constitución del Movimiento de Países No Alineados y desarrolla una activa política de solidaridad hacia los movimientos de liberación nacional y de apoyo a los mismos. La nación que resistiera decididamente todo tipo de agresiones armadas debía sobrevivir también al férreo cerco económico.

El  22 de diciembre de 1961 Cuba se declaró Territorio Libre de Analfabetismo.
El 22 de diciembre de 1961 Cuba se declaró Territorio Libre de Analfabetismo.

En medio de notables dificultades económicas, se logró eliminar el desempleo y garantizar a la población la satisfacción de sus necesidades fundamentales. Una vasta campaña de alfabetización en 1961, suprimía la vieja lacra del analfabetismo.

Inmersa en el desarrollo y perfeccionamiento de esta obra se encontraba la Revolución cuando se produce el derrumbe del campo socialista y la desintegración de la Unión Soviética. Estos hechos se reflejaron dramáticamente en la sociedad cubana, puesto que la economía del país estaba integrada a esa comunidad. En 1989, Cuba concentraba el 85 por ciento de sus relaciones comerciales con la URSS y el resto del campo socialista.

En 1991, se efectúa el IV Congreso del PCC en el que se analiza la situación y se precisa la necesidad de salvar la Patria, la Revolución y el Socialismo.[17] En este congreso se tomaron importantes acuerdos relativos a las modificaciones a la Constitución, los estatutos del Partido y se sentaron las bases de la estrategia para resistir y comenzar la recuperación. En la estrategia trazada se pusieron en práctica una serie de medidas encaminadas a lograr la elevación de la eficiencia económica y la competitividad, el saneamiento financiero interno, soluciones al endeudamiento interno; la reinserción en la economía internacional, incentivar la inversión de capital extranjero, el fortalecimiento de la empresa estatal cubana, condición esta necesaria y sin la cual no puede haber socialismo.

Elecciones al Poder Popular

En julio de 1995, de nuevo el pueblo cubano dio una contundente demostración de unidad y apoyo a la Revolución al celebrarse las elecciones para delegados al Poder Popular.[18] A pesar de la campaña desplegada por la propaganda reaccionaria, que orientaba la abstención en los comicios, el 97,1 por ciento de los electores ejercieron el voto, el 7 por ciento de las boletas fueron anuladas y el 4,3 por ciento depositadas en blanco. Es decir, más del 87 por ciento del electorado expresó su actitud de apoyo a la Revolución.

En enero de 1998 se efectuaron las elecciones de candidatos a diputados a la Asamblea Nacional del Poder Popular y de delegados a las Asambleas Provinciales. El 98,35 por ciento de los electores votaron, el 1,64 por ciento de las boletas fueron anuladas y el 3,36 por ciento fueron depositadas en blanco, lo que arroja un total de 95 por ciento de votos válidos. El 94,39 por ciento correspondió al voto unido, o sea, a la candidatura propuesta por la Comisión Nacional Electoral.

En las elecciones legislativas de 2008, Fidel y Raúl Castro fueron electos diputados para la Asamblea Nacional por más del 98% de los votos.

Visita de Juan Pablo II

Su santidad Juan Pablo II y Fidel Castro en Cuba (1998).
Su santidad Juan Pablo II y Fidel Castro en Cuba (1998).

En enero de 1998, visita a Cuba el Papa Juan Pablo II.[19] Todo el pueblo –creyentes y no creyentes– dio una masiva demostración de hospitalidad y respeto, tanto en la bienvenida como en las misas que ofreció y en todas sus demás actividades. Así se puso de manifiesto la falsedad de las campañas propagandísticas de los aparatos de divulgación dominados por el imperialismo, pues todo el mundo pudo observar la libertad con que actuó y se expresó Su Santidad en todo momento.

Batalla de Ideas

El 22 de noviembre de 1999 el niño Elián González fue sacado ilegalmente de Cuba en una embarcación por su madre Elizabeth Brotons. Tres días después, la embarcación zozobró y de las 14 personas que pretendían llegar a suelo norteamericano alentados por la Ley de Ajuste Cubano, solamente sobrevivieron 3, Elián y 2 adultos, quienes fueron rescatados por 2 pescadores en aguas cercanas a la Florida.

Las autoridades estadounidenses en primera instancia entregaron a Elián bajo la custodia de parientes residente en Miami. Durante siete meses tiene lugar una incesante batalla para lograr que el niño sea devuelto a Juan Miguel González, su padre y tutor legal ante la ley. En medio de esa lucha surge la Batalla de Ideas para lograr la devolución del menor a sus familiares en Cuba.

El 22 de abril de 2000 el Departamento de Justicia ordena que Elián sea sacado por la fuerza de la casa en que se hallaba y entregado a su padre, que ya había viajado a los Estados Unidos para reunirse con él. El 28 de junio Elián y su padre regresaron a su hogar en Cuba.

Los cinco

Artículo principal: Los Cinco

En la década de los 90, el FBI prioriza su labor de contra inteligencia contra un vasto y supuesto espionaje cubano en Miami. Uno de los motivos es el bochorno sufrido ante las denuncias de los agentes Orión, Fraile, Olga, Félix y Julito, sobre el incremento de las actividades terroristas anticubanas desde Miami, que involucraban a la FNCA, al Ex Club, el CID y otras organizaciones extremistas ubicadas en la ciudad floridana, al amparo de la CIA y del FBI.[20]

La primera acción anticubana del estrenado jefe del FBI en Miami, Héctor Pesquera, fue la captura de un grupo de cubanos, a las 5 de la madrugada del 12 de septiembre de 1998, acción que comunicó previamente a su ejecución a sus benefactores en la ciudad floridana, Ileana Ros Lehtinen y Lincoln Díaz Balart, así como presumiblemente a alguno de los jefes de la FNCA.[21]

Desde entonces Antonio Guerrero Rodríguez, Gerardo Hernández Nordelo, Ramón Labañino Salazar y Fernando González Llort) se encuentran recluidos en cárceles de Estados Unidos. René González Sehwerert fue liberado tras cumplir su condena el 7 de octubre de 2011 y está sometido a un régimen de libertad supervisada en Florida.[22]

Actualidad

El 31 de julio de 2006 el líder de la Revolución Cubana Fidel Castro, dio a conocer una proclama al pueblo de Cuba en que hacía entrega temporal de sus responsabilidades por razones de salud.[23] En el proceso electoral cubano posterior a esa fecha por las mismas razones declinó su postulación a integrar el Consejo de Estado. Delegó provisionalmente sus responsabilidades y cargos al General de Ejército Raúl Castro Ruz y a otros altos dirigentes y ratificó su confianza en el pueblo.

El 24 de febrero de 2008, Raúl Castro fue electo Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros de Cuba,[24] cargo que ocupa actualmente.

El 1 de enero de 2009 entró en vigor una nueva ley de Seguridad Social. La Ley fue sometida en su fase de anteproyecto al conocimiento y discusión de los trabajadores y aprobada en asambleas, todo lo cual reafirma su esencia democrática al convertir en realidad la voluntad del pueblo.[25]

La nueva ley surge ante la marcada disminución de la natalidad en Cuba, una de las condicionantes del envejecimiento iniciado en 1978 con la caída de las tasas de fecundidad. Se aprobó incrementar en 5 años la edad y los años de servicios para ambos sexos, de forma tal que las mujeres se jubilen a los 60 años y los hombres a los 65 años, con 30 años de servicios en los dos casos. El incremento se produce de manera gradual.


Como resultado del trabajo de la Comisión de Política Económica del VI Congreso del Partido Comunista de Cuba, se elaboró el Proyecto de Lineamientos de la Política Económica y Social[26] que fue discutido con toda la militancia, los trabajadores y la población en general para recoger y tener en cuenta sus opiniones y posteriormente sometido a la aprobación del VI Congreso.

El VI Congreso del Partido Comunista de Cuba se efectuó del 16 de abril del 2011 hasta el 19 del mismo mes. En este Congreso fue electo el Presidente cubano Raúl Castro para ocupar el cargo de Primer Secretario[27].

Geografía

Artículo principal: Geografía de Cuba

Cuba es un archipiélago con un área de 109 886,19 km2, de los cuales 107 466,92 km2 pertenecen a la isla de Cuba, 2 419,27 km2 a la Isla de la Juventud y el resto a los cayos adyacentes.[28]

La isla de Cuba es una franja larga y estrecha, cuya parte más ancha (Playa Tararaco Ganado - Punta Camarón Grande) mide 191 km y la más estrecha (Mariel - Majana) apenas 31 km, con una longitud de costas de 3 209 km al Norte y 2 537 km al Sur. Cuba ejerce jurisdicción marítima hasta 12 millas (19,2 km) y jurisdicción pesquera hasta las 200 millas (320 km).

Se extiende entre los 74 grados, 7 minutos, 52 segundos y 84 grados de longitud occidental en relación con el Meridiano de Greenwich, y entre los 19 grados, 46 minutos, 36 segundos y los 23 grados, 17 minutos y 9 segundos de latitud norte. Los límites del archipiélago cubano son: al Norte, el estrecho de la Florida, que lo separa de Estados Unidos de América por 180 km, y los canales de San Nicolás y Viejo de Bahama, que lo separa de la Comunidad de las Bahamas por 21 km; al Este, el paso de los Vientos entre Cuba y la República de Haití por 77 km; al Sur, el Mar Caribe y el Estrecho de Colón, este último lo separa de Jamaica por 140 km; y al Oeste, el estrecho de Yucatán, hacia los Estados Unidos por 210 km.

El relieve en Cuba se caracteriza por la presencia de terrazas marinas y fluviales, el desarrollo especial del carso y los tipos de costas biogénicas. También predominan las pendientes desnudas o con una cobertura poco potente de sedimentos sueltos que son intensamente lavados en épocas de lluvias. Predomina el relieve de llanura en un 75% del territorio, seguido por las alturas bajas y montañas. El 4% del territorio nacional está ocupado por humedales.

Los valles, montañas, llanuras y valles adyacentes de Cuba, se sustentan en un sustrato rocoso de naturaleza muy variada. Las rocas más antiguas de Cuba alcanzan hasta 1 000 millones de años, y el mineral más viejo (circón) 2 500 millones de años; pero son comunes los terrenos y minerales con menos de 200 millones de años. Las rocas cubanas representan diversos ambientes y situaciones paleogeográficas ya inexistentes, cuya evolución en el tiempo y el espacio condujo a la formación del territorio actual[29]

El clima de Cuba es cálido tropical estacionalmente húmedo, con influencia marítima. Su ubicación geográfica en una latitud muy cercana al Trópico de Cáncer condiciona la recepción de altos valores de radiación solar y determina el carácter cálido de su clima. Sin embargo, también se halla en una posición singular en la frontera entre la zona de circulación tropical y extratropical, recibiendo la influencia de ambas con carácter estacional.

Entre los eventos meteorológicos que con mayor frecuencia afectan a la isla están los huracanes, frentes fríos y sures, con mayor afectación en la región occidental del país. Los valores medios anuales de la temperatura oscilan desde 24 °C en las llanuras, hasta 26 °C y más en las costas orientales, observándose una disminución de los valores de esta variable en las áreas correspondientes a los sistemas montañosos principales del país.

El elemento de mayor variabilidad en el clima en Cuba son las precipitaciones. El acumulado medio anual de la lluvia en el país es de 1 335 mm. En la mayor parte del territorio, el año se divide en dos períodos estacionales, el lluvioso (de mayo a octubre) donde se registra aproximadamente el 80% del total anual, y el poco lluvioso (de noviembre a abril) con el 20% restante.

La humedad relativa es normalmente alta, con valores por encima del 60%. Los máximos diarios ocurren a la salida del sol (en ocasiones llega a ser superior al 95%), más elevados en las zonas montañosas y en el interior del país. Los mínimos (al mediodía) se ubican en las costas, disminuyendo hasta aproximadamente 60% en el interior del territorio.

El viento predominante en casi todo el país es del Este. Las velocidades máximas del viento se deben al paso de frentes fríos, ciclones extratropicales, tormentas locales severas, ciclones tropicales y otros, sobre el país o por sus inmediaciones.

La ubicación geográfica y la configuración alargada y estrecha de la isla de Cuba le confieren determinadas peculiaridades en la disposición de su red fluvial existen dos vertientes: la norte y la sur. La longitud de los ríos y el área de sus cuencas en el 85% de los casos es inferior a 40 km y 200 km2, respectivamente.

En el ecosistema cubano, el total de especies es de 32 080 con un 42,7% de endemismo terrestre, lo que constituye un recurso de inestimable valor para el país. Se ha estructurando un Sistema Nacional de Áreas Protegidas, destacándose cuatro Reservas de la Biosfera, reconocidas internacionalmente por su grado de diversidad y conservación.

La flora se caracteriza por una riqueza extraordinaria de especies y un considerable endemismo, fundamentalmente, en las zonas montañosas. Se reportan unas 11 000 especies, de las cuales 6 300 son endémicas (algo más del 50%), y de ellas 4 500 son dicotiledóneas.

Cuba ocupa el primer lugar en las Antillas por el endemismo de plantas superiores. Entre los endémicos valiosos se pueden citar: la palma corcho, el marañón de la maestra o mantequero (un árbol antiquísimo, de los primeros con flores y superviviente de la flora del cretáceo; la palma barrigona, la dracena cubana, el aguacate cimarrón, gigantesca cactácea; el pino de Mayarí, el pino de la Maestra. La vegetación presenta diferentes tipos de bosques, matorrales, herbáceas, complejos de vegetación y manglares, encontrando además el algarrobo de olor, entre otros.

La fauna tiene características muy notables debido a su origen y evolución, así como a la influencia del territorio que no presenta barreras naturales. Es pobre en cuanto a grupos representados, pero muchos de los que existen están muy diversificados y con tendencia a la microlocalización (endemismo).

Organización político-administrativa

Cuba cuenta con un total de quince provincias y 168 municipios, incluyendo al municipio especial Isla de la Juventud.

En agosto de 2010 la Asamblea Nacional del Poder Popular aprobó una nueva modificación a la división político-administrativa. Las provincias de La Habana, Pinar del Río y los municipios matanceros de Varadero, Matanzas y Cárdenas; y los guantanameros Manuel Tames, Yateras y Guantánamo, estarían sujetos a cambios.[30]

La Ley aprobada planteaba la creación de dos provincias, a partir del territorio de la provincia de La Habana y de la incorporación de los municipios de Bahía Honda, Candelaria y San Cristóbal, pertenecientes a la de Pinar del Río. Las nuevas provincias se llaman Artemisa y Mayabeque.

Desarrollo económico - social

Economía

Recursos minerales

Minerales sólidos

El territorio cubano posee importantes recursos minerales de minerales sólidos. En relación con la diversidad y la magnitud de las reservas, entre los depósitos de minerales metálicos están las lateritas portadores de hierro, níquel y cobalto, así como algunos depósitos de oro y polimetales. En el pasado se explotó hierro, manganeso, cromo, cinc y plata, entre otros; pero en este momento, las reservas existentes, por lo general, tienen una importancia económica limitada.

Respecto de los minerales industriales o no metálicos, en Cuba se conocen depósitos de unas 65 variedades, que se presentan en más de 600 depósitos o yacimientos y más de 900 sitios potencialmente útiles. Entre estos son más comunes los depósitos de rocas carbonatadas (calizas, dolomías y calizas marmóreas) y de rocas de origen volcánico (tobas zeolíticas, basaltos, andesitas y tobas). También se encuentran importantes recursos de metamórficas (mármoles y esquitos calcáreos). Le siguen en orden de importancia los depósitos de sal gema, arcillas, arenas policomponentes, arenas cuarcíferas y bentonita. Se conocen recursos - de distinto origen y menor importancia - de asfaltitas y bitúmenes, caolines, feldespato, fosforita, barita, yeso, vidrio volcánico, cuarzos, magnesitas, micas, paligorskita, silicitas, wollastonita, asbestos, ópalos, granates, grafito, cianita y cuarcitas. Las principales materias minerales tienen un carácter práctico, comprobado por la explotación y su utilización en la economía del país.

Petróleo y gas natural

En Cuba se explota petróleo desde el año 1881 cuando se descubrió cerca de Motembo un pozo de nafta. Hasta 1960 una actividad exploratoria muy limitada llevó al descubrimiento de algunos campos pequeños. A medida que se han ido descubriendo nuevos campos, la exploración ha aumentado y se han incorporado nuevas tecnologías. El campo más grande (Varadero) tiene estimado sus reservas en más de 2 000 millones de barriles.

Desde 1994 se han perforado muchos pozos de exploración petrolera entre los cuales han sido más productivos o con perspectivas los ubicados en la provincia septentrional[31]. A partir de 1999 el gobierno cubano tomó la decisión de abrir su Zona Económica Exclusiva del Golfo de México a la exploración petrolera. Las investigaciones geofísicas demostraron el alto potencial de la zona y los resultados de los pozos perforados por el Programa de Perforación de los Océanos (ODP) muestran que allí existe un sistema petrolero activo.

La política social

La República de Cuba, dividida en quince provincias y 168 municipios, está gobernada por las asambleas provinciales y municipales del Poder Popular que son órganos electivos compuestos por delegados, elegidos por el voto universal, directo y secreto, quienes a su vez, eligen a los consejos de la administración en ambas instancias.[32] A nivel nacional, el máximo órgano legislativo es la Asamblea Nacional del Poder Popular.

La política social permite orientar e impulsar el desarrollo social. La misma comprende los objetivos sociales y las vías seleccionadas para alcanzarlos. La política social es establecida por el Estado, acorde con el carácter socialista de la sociedad cubana. Esto garantiza su prioridad, integralidad y continuidad en el tiempo. Junto con la acción estatal, hay una amplia participación de las organizaciones no gubernamentales y de la población en el logro de los objetivos sociales.

Entre los principales objetivos de la política social en Cuba están:

  • Acceso a una alimentación básica;
  • Asegurar el derecho ciudadano a la salud y la educación;
  • ingreso adecuado para quienes se jubilan o requieren de un apoyo económico de la sociedad;
  • Fuentes de empleo; protección y descanso del trabajador;
  • Una vivienda confortable, preferiblemente de propiedad propia;
  • Lograr una sociedad progresivamente más justa y solidaria.

Las vías establecidas para el logro de los objetivos anteriores son:

  • Distribución de más del 60% del aporte calórico de la dieta por vías sociales, como son el sistema de racionamiento a bajos precios; una red de alimentación popular para personas de bajos ingresos; alimentación gratuita o a muy bajos precios a través de los centros de salud, educación y otros.
  • Acceso universal y gratuito a los servicios de salud y educación, incluyendo la enseñanza universitaria; y en el caso de la salud, los tratamientos médicos más complejos y costosos. Asignación de los recursos financieros y humanos necesarios para asegurar servicios de calidad.
  • Cobertura universal de la seguridad social y de la asistencia social. En los Artículos 47 y 48 de la Constitución se consagra que ningún ciudadano puede quedar desamparado.
  • Impulso al desarrollo económico como fuente principal de creación de empleos; programas de empleo en regiones deficitarias y para personas discapacitadas. Reestructuración gradual del empleo por redimensionamiento de capacidades, con reubicación o garantías de ingresos a los trabajadores excedentes.
  • Reducción de los alquileres; adquisición de la vivienda mediante un pago equivalente al alquiler; programas estatales de construcción de viviendas y programas con esfuerzo propio; alternativas de viviendas de bajo costo; reparación de viviendas con apoyo estatal.

Adicionalmente debe agregarse que el progreso social se concibe de un modo multifacético y amplio, de modo que al mismo contribuyen también el desarrollo y un amplio acceso a la cultura, al deporte, a la recreación y al descanso de los trabajadores.

La política social en Cuba aspira a garantizar no sólo igualdad de oportunidades, sino también la equiparación de resultados. La política social implementada ha considerado un tratamiento específico y diferenciado a determinados segmentos de la población como son las familias de menores ingresos, la mujer, los niños, las madres solteras, los ancianos y los discapacitados, así como los territorios con menor desarrollo relativo.

La prioridad conferida al desarrollo social y el carácter activo de la política social aplicada, permitió que la sociedad cubana alcanzara en un corto período histórico la eliminación de las grandes diferencias sociales y territoriales; la erradicación a escala social de fenómenos negativos como la desnutrición y el raquitismo, el analfabetismo, el desamparo y la pobreza; así como permitió alcanzar elevados índices de desarrollo social en cuestiones esenciales como la salud y la educación, comparables a los de países desarrollados.

Desarrollo económico y desarrollo social

Existe una estrecha interrelación entre el desarrollo económico y el desarrollo social. El desarrollo económico permite elevar el nivel de vida de la población y brinda los recursos necesarios para la satisfacción de las necesidades sociales.

Por su parte, la política social debe propiciar que el desarrollo económico repercuta lo más directamente posible sobre el desarrollo social, y que sus frutos se distribuyan de un modo justo en la sociedad.

En el caso de Cuba los recursos destinados a los programas sociales, no son considerados como un simple gasto, sino como la satisfacción de un objetivo prioritario de la sociedad. Por otra parte, el desarrollo social tiene una fuerte influencia sobre el desarrollo económico, al promover el aumento de la calificación de la fuerza de trabajo, elevar sus niveles de salud, propiciar la incorporación de la mujer al trabajo y favorecer una política espontánea de planificación familiar.

A partir del Triunfo de la Revolución y hasta 1989 se produce una consolidación del modelo de desarrollo social de Cuba, con logros que se acercan a los indicadores sociales de países de mayor nivel de ingreso.

A inicios de los años 90 con la desaparición del campo socialista tiene lugar una caída del PIB del orden del 35%, con fuertes repercusiones en el orden económico y social. No obstante, la prioridad otorgada a los programas sociales permitió conservar la mayor parte de los logros alcanzados, e incluso continuar avanzando en una serie de indicadores sociales. Las primeras medidas de política social adoptadas, fueron las referidas a mantener a los trabajadores en sus empleos y conservarles al menos sus ingresos nominales aún en la etapa de contracción abrupta de la economía e ir realizando un ajuste gradual del empleo enmarcado en un proceso de redimensionamiento empresarial; garantizar los ingresos nominales a todos los pensionados por el sistema de seguridad y asistencia social; la decisión de trasladar la casi totalidad de los bienes de consumo disponibles al sistema de racionamiento para tratar de que la distribución fuera lo más equitativa posible; y la voluntad de preservar al máximo los programas sociales de salud y educación. Posteriormente, las medidas sociales mostraron una tendencia, más profunda, de adaptación hacia la búsqueda de una política social más eficiente.

Política y gobierno. Estructura del Estado Cubano

En la República de Cuba la soberanía reside en el pueblo, del cual dimana todo el poder del Estado. Ese poder es ejercido directamente o por medio de las Asambleas del Poder Popular y demás órganos del Estado que de ellas se derivan, en la forma y según las normas fijadas por la Constitución y las leyes.

Órganos Superiores del Poder Popular

  • La Asamblea Nacional del Poder Popular
  • El Consejo de Estado
  • El Consejo de Ministros
  • El Consejo de Defensa Nacional

Asamblea Nacional del Poder Popular

La Asamblea Nacional del Poder Popular es el órgano supremo del poder del Estado. Representa y expresa la voluntad soberana de todo el pueblo. Es el único órgano con potestad constituyente y legislativa en la República. Se compone de diputados elegidos por el voto libre, directo y secreto de los electores, en la proporción y según el procedimiento que determina la ley.

Es elegida por un término de cinco años. Este término sólo podrá extenderse por acuerdo de la propia Asamblea en caso de guerra o a virtud de otras circunstancias excepcionales que impidan la celebración normal de las elecciones y mientras subsistan tales circunstancias.

Al constituirse para una nueva legislatura, elige de entre sus diputados a su Presidente, al Vicepresidente y al Secretario. La ley regula la forma y el procedimiento mediante el cual se constituye la Asamblea y realiza esa elección. La Asamblea Nacional del Poder Popular elige, de entre sus diputados, al Consejo de Estado, integrado por un Presidente, un Primer Vicepresidente, cinco Vicepresidentes, un Secretario y veintitrés miembros más. El Presidente del Consejo de Estado es jefe de Estado y jefe de Gobierno.

El Consejo de Estado es responsable ante la Asamblea Nacional del Poder Popular y le rinde cuenta de todas sus actividades. Órganos locales del poder Popular Las Asambleas del Poder Popular, constituidas en las demarcaciones político–administrativas en que se divide el territorio nacional, son los órganos superiores locales del poder del Estado, y, en consecuencia, están investidas de la más alta autoridad para el ejercicio de las funciones estatales en sus demarcaciones respectivas y para ello, dentro del marco de su competencia, y ajustándose a la ley, ejercen gobierno. Además, coadyuvan al desarrollo de las actividades y al cumplimiento de los planes de las unidades establecidas en su territorio que no les estén subordinadas, conforme a lo dispuesto en la ley. Las Administraciones Locales que estas Asambleas constituyen, dirigen las entidades económicas, de producción y de servicios de subordinación local, con el propósito de satisfacer las necesidades económicas, de salud y otras de carácter asistencial, educacionales, culturales, deportivas y recreativas de la colectividad del territorio a que se extiende la jurisdicción de cada una. Para el ejercicio de sus funciones, las Asambleas Locales del Poder Popular se apoyan en los Consejos Populares y en la iniciativa y amplia participación de la población y actúan en estrecha coordinación con las organizaciones de masas y sociales.

Los Consejos Populares se constituyen en ciudades, pueblos, barrios, poblados y zonas rurales; están investidos de la más alta autoridad para el desempeño de sus funciones; representan a la demarcación donde actúan y a la vez son representantes de los órganos del Poder Popular municipal, provincial y nacional. Trabajan activamente por la eficiencia en el desarrollo de las actividades de producción y de servicios y por la satisfacción de las necesidades asistenciales, económicas, educacionales, culturales y sociales de la población, promoviendo la mayor participación de ésta y las iniciativas locales para la solución de sus problemas. Coordinan las acciones de las entidades existentes en su área de acción, promueven la cooperación entre ellas y ejercen el control y la fiscalización de sus actividades. Los Consejos Populares se constituyen a partir de los delegados elegidos en las circunscripciones, los cuales deben elegir entre ellos quien los presida. A los mismos pueden pertenecer los representantes de las organizaciones de masas y de las instituciones más importantes en la demarcación.

Consejo de Estado

El Consejo de Estado es el órgano de la Asamblea Nacional del Poder Popular que la representa entre uno y otro período de sesiones, ejecuta los acuerdos de ésta y cumple las demás funciones que la Constitución le atribuye. Tiene carácter colegiado y, a los fines nacionales e internacionales, ostenta la suprema representación del Estado cubano. Todas las decisiones del Consejo de Estado son adoptadas por el voto favorable de la mayoría simple de sus integrantes. El mandato confiado al Consejo de Estado por la Asamblea Nacional del Poder Popular expira al tomar posesión el nuevo Consejo de Estado elegido en virtud de las renovaciones periódicas de aquélla.

Consejo de Ministros

El Consejo de Ministros es el máximo órgano ejecutivo y administrativo y constituye el Gobierno de la República. El número, denominación y funciones de los ministerios y organismos centrales que forman parte del Consejo de Ministros es determinado por la ley. Está integrado por el Jefe de Estado y de Gobierno, que es su Presidente, el Primer Vicepresidente, los Vicepresidentes, los Ministros, el Secretario y los demás miembros que determine la ley. El Presidente, el Primer Vicepresidente, los Vicepresidentes y otros miembros del Consejo de Ministros que determine el Presidente, integran su Comité Ejecutivo. El Comité Ejecutivo puede decidir sobre las cuestiones atribuidas al Consejo de Ministros, durante los períodos que median entre una y otra de sus reuniones. La ley regula la organización y funcionamiento del Consejo de Ministros. El Consejo de Ministros es responsable y rinde cuenta, periódicamente, de todas sus actividades ante la Asamblea Nacional del Poder Popular.

Consejo de Defensa Nacional

El Consejo de Defensa Nacional se constituye y prepara desde tiempo de paz para dirigir el país en las condiciones de estado de guerra, durante la guerra, la movilización general o el estado de emergencia. La ley regula su organización y funciones.

Véase también

Referencias