Historia del municipio Santiago de Cuba

Municipio Santiago de Cuba
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Municipio de Cuba
Bandera de Santiago de Cuba
Bandera

Escudo de Santiago de Cuba
Escudo

Ubicación del municipio Santiago de Cuba
Ubicación del municipio Santiago de Cuba
EntidadMunicipio
 • PaísBandera de Cuba Cuba
 • ProvinciaSantiago de Cuba
 • Fundación1515
Gentiliciosantiaguero -a
Ciudad Santiago de Cuba123.jpg

Historia del municipio Santiago de Cuba. Fundada como villa en el transcurso de la primavera al verano de 1515, por el adelantado Diego Velázquez, la ciudad de Santiago de Cuba ha atesorado a lo largo de sus cinco siglos de existencia una rica historia, marcada por la participación de sus conciudadanos en hechos de trascendental importancia en el acontecer del resto del país, e incluso, más allá de sus fronteras nacionales.

Mundo aborigen

Al arribo de los españoles a la región oriental de la Isla de Cuba en 1510, la misma estaba densamente poblada por los aborígenes, los cuales llevaban aproximadamente treinta siglos allí asentados.

Los descubridores de la larga bahía de bolsa y las montañas que un día sirvieron de mudos testigos de la fundación de la villa de Santiago fueron sin lugar a dudas los grupos semi-nómadas de cazadores- pescadores- recolectores que llegaron a la isla oriundos del continente aproximadamente unos 3 mil años a.n.e. a quienes los arqueólogos llamarían muchos años después siboneyes.

El acontecimiento más importante del Mundo Aborigen antes de la conquista española en 1510 fue el arribo, quizás saltando de isla en isla por el arco de las Antillas Menores, de grupos agro-alfareros, los llamados taínos; acontecimiento que tuvo lugar allá por el año 830 a.n.e. Teniendo en cuenta que estos pertenecían al tronco étnico de los arahuacos y como el toponímico Cuba es de filiación arahuaco, con toda probabilidad fueron ellos los que dieron nombre a la región donde se fundaría en 1515 la villa de Santiago.

Al arribar los españoles en 1515 a la región indígena de Cuba convivieron con aquellas antiquísimas culturas que les vieron como dioses en los primeros momentos y luego comprobaron que eran demonios.

Ni los cronistas de Indias ni los arqueólogos han aportado ninguna prueba que permita imaginar la existencia de procesos de autodestrucción de la sociedad aborigen, por el contrario mientras más se conocen mejor se aprecia lo bien adaptados que estaban a un medio en el cual habían sobrevivido durante siglos a largas sequías, ciclones y terremotos.

El área donde se fundó la villa de Santiago en 1515 estuvo espesamente poblada por los aborígenes. La superposición cultural de Damajayabo, descubierta y estudiada por Felipe Martínez Arango, ofrece un estupendo testimonio sobre la prehistoria de Santiago de Cuba:

“allí se encontró un subtaino temprano sobre un siboney muy antiguo”.

A fines del siglo XX el mapa arqueológico de Santiago de Cuba incluía 138 sitios descubiertos y/o estudiados, lo cual demuestra que al fundar la villa los españoles solo habían añadido una capa más a la milenaria superposición cultural existente en la región. Entre los sitios estudiados se encuentran Caimán Chico, Damajayabo, Sardinero, Cabañas, Caimanes, Baconao, Cayo Ratones, Daiquiri, Juragua, Rajayoga, Aguadores, El Brujo, El Viso, Buey Cabón y Tropicana.

De particular interés resulta el sitio aborigen descubierto por el arqueólogo Juan Manuel Reyes cuando excavaba en el lugar donde se fundó el Seminario San Basilio Magno situado en las proximidades de la Plaza de Armas que fuera el centro de la fundación de la villa en el verano de 1515.

La muerte del Mundo Aborigen fue una consecuencia fatal de su colisión con el Imperio Español. Los conquistadores españoles como dijera Jose Martí:

¡Robaron una pagina al universo!

Los naturales de la región de Cuba no entraron en la historia, la cual se inició con la llegada de los españoles, pero su convivencia con iberos, africanos y criollos durante más de dos siglos les permitió hacer una contribución significativa al ajiaco regional que puede apreciarse en la toponimia local, la dieta y particularmente su huella en el poblado indígena de El Caney.

La época de la Encomienda (1515-1550)

En 1515, al final del proceso de conquista y colonización de la Isla, Diego Velásquez fundó la villa de Santiago la cual vivió un breve período de esplendor hasta 1524 aproximadamente. En el transcurso de esos años Diego Velásquez convirtió la villa en capital de la isla, trajo el horno de fundición de Bayamo, transportó la catedral de Baracoa para Santiago y consiguió el título de ciudad para lo que a la sazón no era más que un villorrio de unos treinta vecinos. Todo lo cual implicó literalmente mover cielo y tierra pues para obtener el título de ciudad se necesitó autorización del Rey de España, mientras que para el traslado de la catedral fue menester la anuencia del Papa de la iglesia Católica Romana.

El año de 1515 fue terrible para el mundo aborigen cuyas desgracias quizás los behiques anunciaron entre nubes de humo de tabaco, ese año los nativos de la región de Cuba fueron transformados violentamente por los invasores españoles en encomendados y esclavos, lo cual los precipitó en el abismo de la extinción.

Los indígenas enfrentaron una profunda mutación de su universo laboral, individuos acostumbrados a vivir de la caza, la pesca, la recolección y la agricultura en una región donde la flora y la fauna eran paradisíaca, bruscamente se vieron sometidos a un trabajo brutal en los ríos buscando oro. El trauma psicológico que sufrieron aquellos hombres y mujeres acostumbrados al movimiento en el bosque, debió ser sencillamente letal.

Otro aspecto de la tragedia del indio encomendado fue el cambio de su esquema nutricional, lo cual debió tener efectos devastadores sobre los mismos. Agua y casabe dice el Padre Las Casas era su único alimento. La sustitución de una dieta rica en proteínas y minerales como evidencian las investigaciones arqueológicas por una precaria e insuficiente alimentación indiscutiblemente derrumbó las defensas naturales del aborigen y abrió las puertas a múltiples enfermedades de las cuales eran portadores españoles y africanos; la fiebre amarilla, el sarampión y la gonorrea diezmaron a comunidades enteras de indígenas famélicos. La muerte de sus dioses como consecuencia del adoctrinamiento cristiano y con ello de todo su mundo espiritual debió desencadenar un profundo sentimiento de inseguridad en individuos que habían encontrado en el animismo una sencilla explicación del mundo que les rodeaba.

De conjunto estos y otros factores provocaron una ruptura del equilibrio biológico, cultural y espiritual de la población aborigen, la cual comenzó a desplomarse en términos demográficos.

Algunos meses después de la fundación de la villa comenzaron los indígenas a huir al monte y a suicidarse masivamente, agobiados por el brutal trabajo en los lavaderos de oro. A comienzos de la década del veinte la escasez de mano de obra hizo que se introdujeran los primeros esclavos africanos, los cuales ampliaron el proceso de mestizaje biológico y cultural que hasta ese momento se había limitado al intercambio entre indígenas y españoles, de ahí que pronto aparecerían los primeros mulatos en Santiago.

Gracias a la desbordante imaginación de Emilio Bacardí se cuenta con una descripción casi cinematográfica de la llegada de los primeros negros a la ciudad de Santiago de Cuba. Escribió este en su novela histórica titulada Doña Guiomar. Tiempos de la Conquista :

“Desnudos como la naturaleza los creo, lo mismo los unos que las otras pisaron tierra y fueron dirigidos hacia la Plaza de Armas. Subieron la cuesta precisa para llegar a ella y como rebaño inconciente e insensible, marcharon acompasadamente, reluciéndoles la negra piel húmeda del abundante sudor que les chorreaba por el cuerpo”.

El acontecimiento político-militar más importante de aquellos años fundacionales fue la salida de la expedición de Hernán Cortés de la bahía de Santiago rumbo a la conquista de México, lo cual abrió nuevos horizontes a la conquista y colonización española de América.

Esta polémica empresa enfrentó durante años a Diego Velásquez y Hernán Cortes, pues el primero se consideró traicionado por su compadre y subordinado, cambió radicalmente el mundo americano de la época; a partir de la conquista de México España obnubilada por el oro y la plata que llevaban las flotas a los puertos de Cádiz y Sevilla se desinteresó de las islas de La Española y Cuba y toda su atención se volcó sobre el continente.

Esta nueva situación geopolítica, que hizo que el mar Caribe y sus islas perdieran interés para la metrópoli, golpeó duramente a la ciudad de Santiago de Cuba que había sido fundada en un lugar geográficamente privilegiado cuando el centro de la colonización estaba en la vecina isla de la Española; Santiago ahora lejos del paso de las flotas y aislada en el extremo oriental tendría que enfrentar el olvido y la decadencia tal vez para siempre.

Al morir Diego Velásquez en 1524 Santiago era una de las ciudades más importantes de América, sin embargo sus días de gloria estaban contados; el agotamiento de los lavaderos de oro y la progresiva extinción de la población aborigen arrastraron a la ciudad a una profunda crisis económica, a lo cual se sumó el despoblamiento ya que muchos vecinos se enrolaban en las expediciones de conquista del continente.

La agonía del sistema de encomiendas tuvo en Santiago un largo itinerario. En 1531 se prohibió esclavizar a los indígenas como paso previo a las Leyes Nuevas que debían eliminar la encomienda, pero ni el gobernador Juanes de Ávila ni su sucesor Antonio Chávez pusieron estas disposiciones en práctica y de esa forma prolongaron la tragedia de los indios y negros en los lavaderos de oro y preservaron los privilegios de los encomenderos locales, que como Doña Guiomar explotaban a centenares de indígenas.

Entre 1545 y 1547 la decadencia de la ciudad se acentuó por el desgobierno de Juanes de Ávila y Antonio Chávez, los cuales fueron sometidos a Juicio de Residencia y embarcados para España cargados de cadenas.

En la ciudad de Santiago el colapso del sistema de encomienda marcó el fin de una época efímera, pero muy importante ya que en aquellos años llenos de violencia y explotación minera nació la ciudad desde el punto de vista urbanístico y arquitectónico; la villa original de tablas de palma y guano, de fuerte impronta aborigen se metamorfoseó en una pequeña ciudad de sabor español, en la cual se construían algunas viviendas con paredes de cuje embarrado y piedra. Aquella época tormentosa fue también el escenario donde germinó la primera generación de criollos.

Entre el mar Caribe y las montañas de Cuba “chorreando sangre y lodo” había nacido Santiago y tímidamente asomado el rostro de la primera generación de criollos, hijos de madre indígena y padre español y quizás incluso alguno de madre africana.

Hacienda ganadera: el mundo de los hatos y corrales (1550-1791)

Al extinguirse el sistema de encomiendas comenzó a desarrollarse el mundo de los hatos y corrales, los antiguos encomenderos se vieron obligados a metamorfosearse en hateros y los negros esclavos sustituyeron a los indígenas como mano de obra fundamental en las haciendas, las construcciones, las labores en el puerto y el servicio doméstico en las viviendas.

El cuero de vacas y toros sustituyó al oro. En la región oriental según José Antonio Saco algunos individuos poseían hasta seis mil cabezas de ganado herrado y cimarrón, del cual se sacaban miles de cueros que se vendían en el embarcadero del río Cauto; el contrabando de los productos de las haciendas para las islas vecinas se perfilaba ya como una fuente muy importante de riquezas.

En el año de 1573 tuvo lugar un acontecimiento trascendental en el camino hacia un orden civilizado, la llegada con las Ordenanzas Municipales u Ordenanzas de Cáceres, normas jurídicas que sacaron a Santiago de los tiempos en que reinaba la ley de la selva.

El siglo XVII se inició en Santiago con dos acontecimientos que sacudieron el vecindario; en 1604 fue secuestrado del Obispo Fray Juan de las Cabezas Altamirano por el pirata francés Gilberto Girón.

El año de 1607 quizás fuera recordado por varias generaciones como un año funesto, pues en el mismo San Cristóbal de la Habana fue declarada como capital de la isla, quedando Santiago como cabeza del Departamento Oriental lo cual daría inicio a más de doscientos años de soledad para los orientales.

En los primeros lustros de esta centuria se produjo un fenómeno trascendental, la explosión de la cultura criolla en el oriente cubano, cuyas expresiones más elocuentes fueron la aparición de los cultos criollos a la virgen de la Caridad en el poblado minero de Santiago de El Prado y al Ecce Homo en la catedral de Santiago. Por esta época se escribió el poema épico Espejo de Paciencia en el cual se exaltaba el heroísmo de los criollos e incluso se destacaba el papel del negro esclavo Salvador Golomón en la muerte del pirata francés. Algunos suponen que también entonces nació la fiesta popular que andando el tiempo seria el carnaval santiaguero.

La confluencia en tiempo y espacio de estos sucesos permiten sospechar que fue aquel el minuto glorioso en que tuvo lugar el delicado proceso que Fernando Ortíz describiera en su célebre metáfora sobre el ajiaco de la siguiente manera:

“…allá en lo hondo del puchero, una masa nueva ya posada que al desintegrarse en el hervor histórico ha ido sedimentando sus más tenaces esencias en una mixtura rica y sabrosamente aderezada, que ya tiene un carácter propio de creación”

, la cultura santiaguera había cristalizado.

En esta época la ciudad fue víctima de numerosos ataques de corsarios y piratas y particularmente de los británicos que después de la conquista de la vecina isla de Jamaica en 1655, identificaron a Santiago como un peligroso nido de corsarios y atacaron en varias ocasiones la ciudad logrando incluso tomarla y saquearla en el año de 1662. En esta época la ciudad tenía una bien ganada fama como ciudad corsaria; santiagueros como el famoso Vicente López atacaban sistemáticamente las embarcaciones que navegaban por el mar Caribe y asaltaban los pueblos costeros británicos de Jamaica y las islas del archipiélago de las Bahamas.

El siglo XVII santiaguero concluye con un episodio espectacular. En 1699 salió del puerto una expedición corsaria con dos fragatas y 150 hombres aguerridos que navegaron hasta la pequeña isla de Providencia en el archipiélago de Las Bahamas donde asaltaron varios pequeños pueblos costeros. Al regresar a Santiago, con un gran botín fueron recibidos como héroes; por esta acción depredatoria el Rey Felipe V le concedió a la ciudad de Santiago el Título de Muy Noble y Muy Leal.

A lo largo del siglo XVIII los hatos y corrales, las minas de cobre, el contrabando y el corso, continuaron siendo las principales fuentes de riquezas que explican el florecimiento de la ciudad de Santiago y la prosperidad de algunas familias de la misma.

En agosto de 1741 un ejército británico avanzó desde Guantánamo hacia la ciudad de Santiago de Cuba, los casacas rojas después de una marcha terrible, diezmadas por el calor, los mosquitos, las enfermedades, las fuerzas españolas y los ataques de las guerrillas criollas, se reembarcaron para la isla de Jamaica sin llegar a las proximidades de la ciudad. Esta victoria sobre los ingleses en la cual los criollos desempeñaron un papel muy importante fue una muestra del nivel que iba alcanzando el sentimiento de patria chica en los habitantes de Santiago.

En esta centuria se consignan largos períodos de sequía, ciclones y terremotos al final de los cuales generalmente el hambre se extendió por el vecindario santiaguero. El evento natural más terrible ocurrió en junio de 1776 cuando un poderoso terremoto destruyó la mayoría de los edificios de la ciudad y provocó un gran número de muertos y heridos.

Los logros más significativos de la cultura santiaguera en esta época fueron el Seminario San Basilio Magno fundado en abril de 1722, La Real Sociedad Patriótica de Amigos del País fundada en 1787 y la llegada de la primera imprenta, traída por Matías Alqueza en 1792. Estas instituciones mostraban como la ciudad avanzaba a pesar del aislamiento con relación a la capital y mostraban la pujanza de las élites criollas de Santiago. En el mundo pastoril de los hatos y corrales, sacudido a ratos por los ataques de corsarios y piratas y alimentado por el contrabando y el corso criollo, cuajaron algunos de los principales rasgos de la personalidad del santiaguero, especialmente su tendencia a la autosuficiencia y rebeldía, las cuales eran frutos del aislamiento, el espíritu de resistencia frente a corsarios y piratas y sobre todo la práctica sistemática del contrabando y el corso.

La plantación (1791-1886). El mundo del café y el azúcar

El mundo de la hacienda ganadera que había durado aproximadamente 241 años se derrumbó ante la violenta llegada de la plantación esclavista, de la cual eran portadores los colonos franceses y haitianos que arribaron a la bahía santiaguera en varias oleadas a partir de 1791, huyendo de la cólera de los esclavos sublevado en la vecina colonia francesa de Saint Domingue.

Los emigrados aceleraron el tránsito de la economía hacendística a la de plantaciones y Santiago de Cuba se transformó vertiginosamente en un emporio cafetalero como muestran las siguientes cifras: 1800-el café se vendía en las boticas de Santiago; 1803-los franceses siembran en los alrededores de Santiago 100 mil cafetos (3 caballerías); 1807- la ciudad de Santiago estaba rodeada literalmente de cafetos: 191 cafetales, 4 millones de cafetos (400 caballerías).

El milagro cafetalero de Santiago hay que verlo a la luz de la coyuntura creada por el colapso de la vecina colonia francesa de Saint Domingue que disparó los precios de los géneros tropicales en el mercado mundial, por lo cual un cafetal en las montañas santiagueras podía rembolsar la inversión y lograr grandes ganancias en unas pocas zafras.

Los plantadores abrieron el puerto santiaguero a la entrada masiva de esclavos africanos para garantizar la mano de obra en sus cafetales e ingenios. A partir de este momento miles de negros inundan la región y la ciudad, rompiendo el equilibró de los tiempos de la hacienda ganadera. Este es el momento en el cual se produjo una suerte de “africanizacion” de Santiago que dejó huellas muy firmes en el mestizaje biológico y cultural de la región y contribuyó significativamente a la construcción del perfil definitivo del santiaguero.

Con los emigrados y los africanos arribó también a Santiago el miedo al negro el cual acentuó el racismo contra los negros esclavos y libres. Santiago fue en esa época probablemente una de las ciudades más racistas de Cuba como resultado del auge de la plantación, la entrada masiva de africanos y la presencia de los emigrados franceses y haitianos.

En la primera mitad del siglo XIX la sociedad santiaguera se afrancesaba arriba, al tiempo que paralelamente se africanizaba entre los de abajo. En los salones de la Filarmónica y las tertulias hogareñas, el minué, la contradanza, el piano y la crema de vie, recreaban la cultura francesa; al tiempo que paralelamente en los barrios humildes y en la calle el carnaval era dominado por el tambor africano y el catolicismo enfrentaba el reto de los dioses africanos que habían viajado en los barcos negreros y provocaban un intenso proceso de sincretismo religioso con los santos católicos.

El Carnaval santiaguero muestra claramente el proceso de africanizacion de Santiago a nivel de la cultura popular, allí en esta época triunfa el tambor sobre la guitarra y el piano y se impone el espíritu orgiástico de los negros.

En el año de 1805 circuló el primer periódico en Santiago de Cuba, El amigo de lo cubanos. Algunos años más tarde aparecieron otros como El Canastillo, El Eco Cubense, La Miscelánea, El Noticioso, La Corbeta, El Dominguillo y el Redactor, sin dudas el gran periódico santiaguero decimonono. El periódico amplió el horizonte de las ideas de los santiagueros, quienes durante siglos se habían informado a través de los pregoneros en la Plaza de Armas. Los periódicos del siglo XIX ofrecen un testimonio impresionante sobre la esclavitud.

Entre los años de 1812 y 1836 las ideas liberales españolas encontraron un caldo de cultivo favorable en Santiago, la Constitución de Cádiz no solo fue proclamada formalmente por las autoridades locales sino que despertó un entusiasmo sin precedente entre los vecinos. El período liberal culminó bruscamente en 1836 con el Alzamiento liberal del General Lorenzo, aplastado violentamente por el Capitán General Miguel Tacón. Este fue sin embargo un momento importante para la maduración de la cultura política de los santiagueros que obviamente abonó el camino a la idea de la independencia.

El gusto por el teatro introducido por los franceses en el barrio de El Tivolí durante los primeros años del siglo, tuvo continuidad con la apertura en abril de 1814 del Teatro Coliseo por Santiago Candamo.

El 5 de agosto de 1827 tuvo lugar un acontecimiento trascendental, esa tarde a las 5 p.m. fue inaugurado el primer cementerio de Santiago, poniéndose fin a la costumbre española de enterrar a los muertos en las iglesias, la cual había durado varios siglos y causaba graves problemas de higiene y salud, denunciados por el vecindario.

Entre los años de 1841 y 1855 el gran pedagogo santiaguero Juan Bautista Sagarra desarrolló una verdadera revolución pedagógica con la fundación del Colegio Santiago y la Escuela General Preparatoria, donde los jóvenes santiagueros se formaban en una mentalidad moderna que rechazaba el escolasticismo y estimulaba el estudio de las ciencias.

En el año de 1843 mientras Juan Bautista Sagarra abogaba por el estudio de las ciencias exactas y defendía la idea de que la virtud “es la que le da el esmalte a la ciencia”, llegó la revolución industrial a Santiago de Cuba. En ese año se instaló la primera máquina de vapor en el ingenio San Juan de Wilson y Revé la cual pronto se expandió por los ingenios de la región. También ese año se construyó el primer ferrocarril para el traslado del mineral de cobre hasta la bahía, el cual enlazaba el poblado minero de Santiago del Prado con Punta de Sal en el puerto, cubriendo un recorrido de 14,5 km.

En 1839 durante el gobierno de Eusebio Escudero se hizo un estudio para la construcción de un acueducto el cual debía poner fin a los graves problemas de abasto de agua del vecindario, en 1840 la obra dirigida por Emilio Carreño comenzó a funcionar lo cual debe haber sido una verdadera bendición para los santiagueros.

Los últimos años de la década del cincuenta del siglo fueron tiempos de prosperidad para la ciudad de Santiago de Cuba, gobernaba entonces Carlos Vargas Machuca. Los planos de la ciudad de 1858 y 1861 muestran el desarrollo urbano alcanzado por la ciudad y obras valiosas como el Paseo de la Marina y La Calzada Nueva; en 1860 Vargas Machuca inauguró la Plaza del Mercado.

Al mediar el siglo la contradicción entre criollos y peninsulares era ya antagónica, al tiempo que se desdibujaba el sentimiento de patria chica y se esfumaba la fidelidad al rey de España de otros tiempos; un santiaguero cada vez más autosuficiente en lo económico y lo espiritual estaba políticamente más apto para asumir la idea de la independencia.

Guerras por la independencia en el Siglo XIX

En octubre de 1868 llegó a Santiago de Cuba la noticia de que un grupo de criollos se había alzado en el ingenio La Damajagua de Manzanillo. El gobernador Joaquín Ravenet no tomó en serio la noticia y proclamó públicamente que se trataba de un grupo de “descamisados vagabundos harapientos y negros cimarrones que podrían dispersarse fácilmente”. No imaginaba el arrogante español que aquellos descamisados pelearían por la independencia durante diez años.

El capitán general Francisco Lersundi tomó más en serio el alzamiento y telegrafió al gobernador que despachara tropas hacia Manzanillo, al tiempo que enviaba para Santiago un batallón de soldados; Ravenet declaró entonces la ciudad en estado de sitio.

A partir de 1868 Santiago de Cuba se transformó en una especie de ciudad prisión, en la cual se construyeron una serie de fuertes que encerraron el centro urbano dentro de una herradura militar. El primero fue el fuerte de Yarayó, al cual le siguieron el fuerte de Santa Inés, el de San Antonio, el Torreón del Palomar, el fuerte de Santa Ursula y el fuerte artillado de la Beneficencia. Esta herradura de hierro y plomo culminaba con la Torre del Horno, situada en la loma del Queque, al sureste de la ciudad.

En 1889 se fundó el periódico La Bandera Española vocero del integrismo en Santiago de Cuba. Este periódico publicó a lo largo de la Guerra Grande toda suerte de injurias sobre los líderes de la revolución y alentó los esfuerzos militares de las tropas españolas, el cuerpo de voluntarios y las partidas de guerrilleros que peleaban a favor de España.

En octubre de 1886 tuvo lugar un acontecimiento trascendental, el fin de la esclavitud; en un deslucido acto al anochecer del día 5, bajo un arco triunfal levantado entre el círculo Español y la Plaza de Armas se puso fin al Sistema de Patronato, el cual durante seis años había prolongado la esclavitud, abolida por la ley seis años antes. Llegaba así a su fin la institución más perversa que los españoles entronizaran en la isla, la cual por fines económicos había degradado la propia condición humana del negro.

El mundo de riquezas creado por el café, el azúcar y la esclavitud en la primera mitad del siglo XIX santiaguero se esfumó en el fuego de la Guerra Grande; en materia de higiene Santiago retrocedió significativamente y las epidemias comenzaron a azotar a la población, el cólera llegó a Santiago en el año de 1852, regresó en 1869 y luego se convirtió en una enfermedad crónica.

Entre 1878 y 1895, en el período entre guerras se hicieron algunos esfuerzos para hacer renacer la ciudad; en 1882 Luís Carlos Bottino solicitó al Ayuntamiento la instalación de un teléfono; en 1891 comenzó la construcción de un ramal de vía férrea para unir los patios de la estación Central del ferrocarril con el muelle San José y el puente de la mina y en 1893 se construyó un tinglado de hierro en el puerto. En 1889 se fundó el Club Náutico como sociedad deportiva y de recreo y el alemán Germán Michalsen inició la reconstrucción del viejo Paseo de La Alameda.

El estallido de la guerra de 1895 suspendió todos los proyectos económicos y culturales, al tiempo que se construyeron nuevos fuertes y se cercó la ciudad con alambres de púa que formaban un laberinto de seis metros de ancho.

Guerra hispano-cubano-norteamericana. Fin del colonialismo español

En 1898 los norteamericanos desembarcaron por la playa de Daiquirí con el apoyo del ejército mambí y luego avanzaron sobre la ciudad sosteniendo sangrientos combates en el fuerte de El Viso en el Caney y la Loma de San Juan. La batalla naval en la bahía en la cual fue hundida la flota española puso fin a la guerra y los españoles rindieron la ciudad de Santiago, reconociendo su derrota en Cuba y América.

Los norteamericanos llegados como aliados en el verano de 1898 permanecieron como ocupantes hasta el año de 1902. La ocupación norteamericana de Santiago fue un período lleno de incertidumbres pues como muchos patriotas temían se estaba decidiendo el futuro del país.

Ante la duda norteamericana de marcharse o anexarnos, Santiago de Cuba dio una respuesta de gran alcance político. El 30 de noviembre de 1898 Emilio Bacardi fundó una Asamblea de Vecinos integrada por un grupo de patriotas santiagueros, la cual por varios meses debatió sobre la creación de escuelas, medidas higiénico sanitarias, la pavimentación de calles y otros temas. Esta Asamblea nacida a la sombra del gobierno interventor le valió a Leonardo Wood la acusación por parte de sus adversarios políticos de pretender erigir en Santiago una republica independiente.

Aquella Asamblea de Vecinos fue un gesto político admirable que subrayaba la capacidad de los cubanos para autogobernarse, en aquel delicado momento histórico en que fuerzas oscuras en los Estados Unidos intentaban ignorar nuestro derecho a la independencia y la soberanía.

La Asamblea de Vecinos y el proyecto de museo–biblioteca concebidos por Emilio Bacardi fueron los principales argumentos políticos en aquella lucha desigual contra la anexión, un acto de verdadera sabiduría política en aquel minuto trágico del transito de la colonia a la república.

Finalmente el 20 de mayo de 1902 terminó la ocupación y los norteamericanos se marcharon, ése día en un acto multitudinario frente al la antigua Plaza de Armas, 4 mil soldados mambises y una multitud de santiagueros vieron con emoción arriarse la bandera norteamericana y elevarse al cielo la bandera de la estrella solitaria entre repetidas demostraciones de júbilo.

Concluido el traspaso del gobierno, el Gobernador Francisco Sánchez Hechavarria y el Alcalde Emilio Bacardi acompañaron al estado mayor norteamericano por la calle de La Marina hasta el puerto donde en el muelle no.1 estaban las lanchas que llevarían a los estadounidenses hasta el barco Segurana que los trasladarían de vuelta su país. Al fin había terminado la ocupación, tendriamos república, aunque lastrada por la Enmienda Platt.

Santiago de Cuba sufrió con más intensidad que ninguna otra ciudad de Cuba las tres décadas que duró la lucha por la independencia. La Guerra de los Diez Años tuvo en los orientales sus principales protagonistas, Santiago aportó decenas de generales. La guerra del 95 fue esencialmente oriental hasta que Antonio Maceo llevó la invasión al occidente de la Isla y la guerra hispano–cubano– norteamericana tuvo sus principales escenarios en Santiago de Cuba. Este es a no dudar, el secreto del fuerte patriotismo que ha caracterizado históricamente a los santiagueros.

Santiago de Cuba en la República (1902-1958)

El tránsito de la colonia a la república en Santiago de Cuba fue un proceso lleno de luces y sombras en el cual por primera vez los santiagueros comenzaron a escribir su historia. El mismo fue liderado por una pléyade de patriotas como Emilio Bacardi, Federico Pérez Carbo, Jose Bofil, Carlos Segrera y otros que constituían el capital intelectual de la ciudad en los albores del nuevo siglo; gente ilustrada y progresista que trabajaron con pasión para borrar las huellas de siglos de colonialismo y modernizar la ciudad.

Como resultado de la dependencia de la naciente república a los Estados Unidos arribó a Santiago una avalancha de ciencia y tecnología que transformó el estilo de vida y la mentalidad de los santiagueros. El automóvil, el tren y el tranvía eléctrico hicieron olvidar los tiempos de aislamiento de la época colonial y cambiaron los conceptos de espacio y tiempo; el inodoro cambio los hábitos domésticos de higiene y las modas llegadas del Norte produjeron una revolución en el vestir que echando a un lado la influencia española y francesa, por vez primera adaptó la vestimenta al clima local.

La luz eléctrica puso fin a siglos de mechones y faroles e iluminó las tinieblas, creando condiciones para una vida nocturna que enriqueció la existencia de los habitantes de la ciudad; surgió una cultura del deporte que incorporó el baseball norteamericano y el boxeo. La llegada del cinematógrafo en la sala del teatro Oriente abrió nuevos horizontes a la cultura santiaguera. A partir de 1915 surgieron numerosas tiendas por departamentos en la calle de Enramadas como La California, El Encanto, El Ten Cent; en las cuales por primera vez trabajaban mujeres como dependientas.

La influencia de la cultura norteamericana contribuyó significativamente a la liberación de la mujer santiaguera que durante siglos había sido educada para madre y esposa y su universo había sido el hogar; ahora estas salieron de la casa dando un portazo y comenzaron a trabajar como dependientas, maestras, enfermeras, secretarias, etc.; comenzaba una lucha que duraría muchos años contra el machismo que lastraba el desarrollo pleno de la mujer.

En aquellos años desapareció el monopolio espiritual de la iglesia católica, llegaron las iglesias protestantes del norte, la santería del occidente de la isla y creció con fuerza el espiritismo. Pero en materia de religiosidad nada fue más importante que el ascenso de la Virgen de la Caridad del Cobre a la condición de Patrona de Cuba como resultado de la petición que hicieran al Papa los veteranos de las guerras de independencia. En aquel período en que comenzaron a quedar atrás los tiempos coloniales y se iba imponiendo la modernidad que llegaba del norte, el ritmo de construcciones debió crear en los santiagueros la impresión de que salían de un negro pasadizo y encontraban la luz de la modernidad, fueron años felices para una gran mayoría que vio multiplicarse su nivel de vida con el confort y el maquinismo que inundaban la ciudad. Algunas de las novedades que asombraron a los santiagueros de aquellos días fueron:

La modernidad del siglo XX

  • Construcción de la carretera a Puerto Boniato.
  • Construcción de la Escuela Modelo, que luego se convertirá en la Escuela Normal para Maestros de Oriente.
  • Recomposición del sistema de alcantarillado, construcción de cloacas, una estación de bombas y la tubería maestra.
  • Construcción de la Escalinata de Padre Picó en la antigua loma de Corbacho.
  • Inauguración del ferrocarril central.
  • Fundación del primer museo del país, una biblioteca pública y la Academia de Bellas Artes, bajo los auspicios de Emilio Bacardí y su esposa Elvira Cape.
  • Inauguración de la primera planta de luz eléctrica, auspiciado por el ingeniero Eduardo Chibás.
  • Construcción de un nuevo acueducto a partir del proyecto del ingeniero Joaquín Chalón.
  • Urbanización de los repartos Vista Alegre y Fomento, a los cuales se mudaron los miembros de las clases más acomodadas. La ciudad se fue rodeando también de numerosos barrios obreros vinculados a las actividades portuarias e industriales, como Veguita de Galo, Sorribe, Mariana de la Torre, los Olmos, Asunción, Flores y Chicharrones; el crecimiento de la ciudad también contempló repartos de indigentes, como Llega y Pon, Palau y la Manzana de Gómez.
  • Se proyectan en el teatro Oriente las primeras películas y noticieros y los santiagueros descubren como aldeanos vanidosos que el mundo entero no es su aldea.
  • El periódico la Independencia comienza a utilizar la nueva máquina impresora, al tiempo que el rotativo La Prensa introduce las máquinas de linotipo.
  • Se inaugura el servicio de tranvías eléctricos ante una gran expectativa popular, en los dos primeros días montan en el tranvía miles de santiagueros que disfrutan de aquellos carros de hierro que suponen sustituirán a los coches de caballos.
  • Se construye el edificio de la Aduana.
  • Se amplia y mejora el servicio telefónico en la ciudad.
  • La tienda La Francia inaugura la primera caja contadora de la ciudad.

Miles de santiagueros ven por primera vez el avión en un espectáculo de navegación área en San Juan. Algunos años más tarde la ciudad tendría su primer aeropuerto en San Pedrito.

En la década del veinte el impulso hacia el desarrolló continuó en la ciudad de Santiago de Cuba. Por estos años la ciudad contaba con un pequeño cuerpo diplomático, con consulados de Alemania, Bélgica, Chile, Dinamarca, España, Estados Unidos, Francia, Inglaterra, Haití, Italia, México, República Dominicana y Uruguay.

Por aquellos años se crearon numerosas sociedades, como por ejemplo el Ateneo, la Sociedad Betohoven, el Grupo Cataluña, la Colonia Española; teatros como Novedades, Vista Alegre y Heredia y cines como Aguilera, Maceo, Rialto, Cuba y Capitolio, entre oros.

Dos nuevos hoteles muestran el crecimiento incipiente de la industria turística en la ciudad, el Casa Granda y el Venus. La arquitectura religiosa se amplió con la creación de templos bautistas y metodistas, se reedificaron la iglesia de San Francisco y la Catedral y se construyó la iglesia de la Sagrada Familia en Vista Alegre y el Palacio Arzobispal en 1526.

En la década del veinte funcionaban en la ciudad numerosas sociedades fraternales, entre ellas seis logias masónicas que contaban con una importante membresía.

Algunas edificaciones importantes construidas en aquellos años fueron:

  • El matadero municipal.
  • Las oficinas del correo central.
  • La fábrica coca-cola.
  • El hospital infantil de Oriente.
  • El mercado Vidal.
  • El Palacio Provincial.

Años 30 del siglo XX

La República mambisa nacida en 1902 llegó a su fin con la dictadura del General Gerardo Machado, la Revolución del 30 y el fin de la Enmienda Platt, en medio de una gran depresión económica mundial. En Santiago, como en el resto del país se vivieron tiempos muy difíciles que serían recordados por varias generaciones como “los años del machadato”.

Santiago de Cuba no desempeñó un papel destacado en la Revolución del 30, pero en el cuartel Moncada se oía el ruido de sables. El papel protagónico de los militares y de Fulgencio Batista se sentiría particularmente en las celebraciones del 4 de septiembre que cada año tenían lugar en esta fortaleza que pronto sería la segunda del país.

En 1930 llegó la radio a Santiago y surgieron pequeñas emisoras que fueron ganando progresivamente en potencia. Algunos años más tarde apareció la televisión ampliando de forma extraordinaria el universo cultural de los santiagueros. Según el censo de población y viviendas del año 1953 en la provincia de oriente había 116 177 viviendas con radios y 4 415 viviendas con televisores.

En 1935 Pablo de la Torriente Brau visitó Santiago y escribió un artículo con sus impresiones sobre la ciudad que comenzaba con esta frase lapidaria:

“Santiago de Cuba es bella y sucia como una gitana de feria”.

En el texto identificaba los tres grandes problemas de la ciudad en la época: la necesidad del acueducto y el alcantarillado, el problema del sistema de sanidad y los escasos y deteriorados centros escolares.

En la década del cuarenta Santiago contaba con dos grandes mercados La Plaza y el Mercado Vidal, en los cuales asomaba una gran cantidad de productos del campo que mostraban la riqueza agropecuaria de la región.

En la ciudad se publicaban por entonces tres periódicos: Libertad, Oriente y Diario de Cuba, circulaban también decenas de revistas literarias, de modas, humorísticas, deportes, religión, etc.

Por aquellos años floreció la idea de que Santiago poseía un gran potencial en materia de historia y cultura que podía explotarse creando una adecuada infraestructura y promoviéndola a escala internacional. En función de esa idea se construyeron hoteles, se creó la Oficina del Historiador de la ciudad con el periodista e historiador Raúl Ibarra Albuerne al frente y se construyó un moderno aeropuerto que enlazaría a Santiago con numerosas ciudades del mundo. La industria del turismo estaba en marcha en Santiago.

La sociedad civil alcanzó su expresión más alta en Santiago de Cuba con la fundación de la sociedad cívica Acción Ciudadana la cual desarrolló una fecunda labor en la defensa de los derechos ciudadanos, los valores y el patrimonio local.

Entre 1947 y 1949 la sociedad civil santiaguera libró una de sus grandes batallas cívicas logrando la fundación de la universidad de Oriente.

El poeta Regino Pedroso quien visitó la ciudad en 1947 elogió la actividad industrial, comercial y constructiva que se apreciaba, al tiempo que denunció la presencia de barrios pobres como Mejiquito, Reparto Flores y Los Hoyos y el espantoso barrio de miseria de la Manzana de Gómez. Santiago de Cuba crecía en población y riqueza pero también en pobreza en correspondencia con el modelo de capitalismo dependiente y subdesarrollado asumido por el país.

El 10 de marzo de 1952, Fulgencio Batista dio un golpe de Estado castrense interrumpiendo el orden democrático y echando por tierra todo lo que se había avanzado en el camino hacia un Estado de derecho.

Asalto al Cuartel Moncada

La muerte de la República provocó una respuesta revolucionaria que tendría sus principales escenarios en las calles de Santiago de Cuba y las montañas de la Sierra Maestra.

El asalto al Cuartel Moncada por la Generación del Centenario y el Alzamiento del 30 de noviembre, protagonizado por los jóvenes santiagueros marcaron hitos en el proceso de lucha que terminó con el derrocamiento de la dictadura el 1 de enero de 1959.

Ver Asalto al Cuartel Moncada

Alzamiento del 30 de noviembre de 1956

Fue la acción para distraer la atención del Ejército de la dictadura Batista en apoyo al desembarco del Granma.

Ver Alzamiento del 30 de noviembre

Santiago de Cuba, después del triunfo de la Revolución

Los primeros días del triunfo revolucionario se vivieron con gran intensidad en Santiago con la rendición ante el comandante rebelde Raúl Castro de 10 mil soldados en el Cuartel Moncada y la creación del primer gobierno revolucionario en la universidad de Oriente; así como la presencia de Fidel Castro y los barbudos de la Sierra convertidos en héroes legendarios en el balcón del Ayuntamiento de Santiago de Cuba frente a un Parque Céspedes desbordado de santiagueros.

Con el triunfo de la Revolución el 1 de enero de 1959 la ciudad de Santiago, como el resto del país, ingresó en un profundo proceso de cambios en el cual la sociedad republicana fue desmontada pieza a pieza y surgieron nuevas instituciones y actores sociales. Fueron los tiempos en que el reparto Vista Alegre se despobló porque la mayoría de sus habitantes marcharon al exilio y las sociedades aristocráticas solo para blancos como el Country Club, El Vista Alegre Tenis Club y el San Carlos se abrieron democráticamente a todos los santiagueros. Las sociedades para negros y mulatos que habían conservado la discriminación racial de la época colonial cerraron su puertas; la Luz de Oriente y su exclusiva playa La Estrella solo para mulatos, y el Club Aponte de los negros, se llenaron de santiagueros de todo los colores.

La Universidad de Oriente abrió sus aulas a jóvenes de familias de obreros y campesinos, negros y mulatos y su claustro se democratizó. Aquellos fueron tiempos de cambios en los que la ciudad se reformuló en términos económicos, políticos y sociales y aunque no desapareció la pobreza ni la discriminación racial, se avanzó significativamente en la búsqueda de la igualdad.

Santiago vivió momentos de gran tensión durante el ataque al aeropuerto “Antonio Maceo” en vísperas de la invasión por Playa Girón y luego días terribles durante la Crisis de Octubre en 1962.

Años muy difíciles fueron el de 1968 cuando la Ofensiva Revolucionaria nacionalizó el mundo de los pequeños comercios provocando la escasez y el acaparamiento y particularmente el año de 1970 en el cual la Zafra de los 10 Millones desestabilizó toda la economía y desencadenó una profunda crisis alimentaría que ha hecho recordar aquel año como un tiempo de espanto.

A partir de la década del setenta y hasta finales de los ochenta la sociedad santiaguera, como el resto del país, experimentó cierta bonanza económica fruto de la estrecha relación con la Unión Soviética. La influencia soviética sin embargo provocó una tendencia dañina hacia la dependencia económica y tuvo efectos negativos en el mundo académico por el manejo acrítico de los manuales soviéticos y en general en cultura. La presencia cuantitativamente importante de técnicos y asesores soviéticos en la ciudad fue discreta y respetuosa y su contacto con la sociedad santiaguera insignificante.

Santiago de Cuba con la nueva división político administrativa hecha por la revolución dejó de ser la capital de la antigua provincia de Oriente y pasó a serlo de la provincia de Santiago de Cuba, con nueve municipios; pero mantuvo su condición de segunda ciudad del país desde el punto de vista cuantitativo y cualitativo. Su tradición revolucionaria le mereció el 1 de enero de 1984 el Título de Héroe de la República de Cuba y la Orden Antonio Maceo.

En las últimas décadas la ciudad ha tenido un crecimiento urbanístico y arquitectónico significativo, particularmente con los numerosos distritos y edificios de 18 plantas hechos con el sistema de panel soviético. El centro histórico aquejado por el paso del tiempo y la ausencia de un mantenimiento sistemático ha tenido un deterioro crónico, lo cual ha mejorado gracias a la labor titánica de rescate llevada a cabo en los últimos veinte años en esa área de la ciudad por la Oficina de Conservador.

A pesar del formidable esfuerzo por resolver el problema de la vivienda en estos años, el mismo ha continuado siendo un problema arraigado y aun existen gran cantidad de cuarterías en algunos barrios y el centro de la ciudad, así como barrios marginales o insalubres en la periferia de la urbe. Situación que en ocasiones se ha agravado de forma dramática a consecuencia de ciclones que como Sandy en el año 2012 devastó la ciudad.

Los progresos en materia de industrialización han sido discretos en estos años, al igual que el universo agropecuario que sufrió una profunda depresión durante los años setenta y particularmente en la crisis del llamado Período Especial; el bloqueo norteamericano contra el país ha sido una fuente permanente de problemas económicos y financieros que han lastrado todos los esfuerzos para desarrollar la ciudad.

La Universidad de Oriente se ha multiplicado en estos años surgiendo los institutos Superiores de Ciencias Médicas, Ingeniería, Pedagogía y Deportes, al tiempo que se produjo un formidable desarrollo del sistema educacional a todos los niveles.

En materia de salud la ciudad multiplicó sus instalaciones hospitalarias a partir de un sistema basado en la cobertura universal y gratuita que va desde centros altamente especializados como el Cardiocentro hasta los consultorios de los médicos de la familia en los barrios.

Santiago de Cuba ha creado una estupenda red de museos en los que puede hacerse un recorrido en el tiempo desde el siglo XVI en El Museo de Ambiente Histórico y el siglo XVII en el Castillo del Morro, hasta la época contemporánea en el Museo 26 de Julio enclavado en el antiguo cuartel Moncada. El emblemático Museo Emilio Bacardi que cumpliera recientemente 120 años de fundado sigue siendo una fuente infinita de conocimientos y un orgullo para los santiagueros.

A lo largo de la década del ochenta la vida cultural de la ciudad se enriqueció con una serie de instituciones culturales como la Sala de Conciertos Dolores, El Teatro Heredia, La Galería de Arte Universal, la Casa del Caribe, el Taller Cultural, El Cabildo Teatral Santiago la Casa de África, La sede de la UNEAC y muchas otras. Tal vez los dos eventos más importantes de esta estación de la cultura santiaguera fueran Las Noches Culturales de la Calle Heredia y el Festival del Caribe. Lamentablemente el viejo Teatro Oriente permanece aun en ruinas y se han perdido casi todos los cines de la ciudad y con ellos la costumbre de los santiagueros de ir al cine y lo peor su cultura cinematográfica.

El surgimiento del Canal de televisión Tele-Rebelde llevó a planos muy altos la cultura santiaguera contemporánea en materia de arte y cultura. La pérdida del canal trasformado en el Tele Centro Tele-Turquino ha sido profundamente lamentada por lo que significó en su momento para la cultura local.

El carnaval santiaguero ha continuado siendo todos estos años la fiesta popular más importante de la ciudad, pero a ratos ha pasado por situaciones de crisis económicas, organizativas y hasta de imaginación en los organizadores que a ratos ha deprimido la fiesta y disminuido la fama que tuvieron en otros tiempos a nivel nacional.

La calle de Enramada ha continuado siendo la arteria comercial más importante de la ciudad, la misma se ha transformado en una suerte de boulevard peatonal, ahora repleta de pequeño comercios estatales y particulares que ofertan desde una paleta de helado y una pizza, hasta todo tipo de calzado y ropas o la reparación de un celular, la misma siempre está llena de santiagueros y visitantes y forma ya sin dudas un elemento de la identidad de la urbe.

El transporte público ha incorporado en medio de las vicisitudes económicas de estos años una enorme cantidad de camiones, camionetas y motores, incrementado brutalmente el ruido y la polución y dañando sensiblemente la estética citadina. Los destartalados coches de caballo, respuesta inevitable a los problemas de combustible, ponen a su vez una nota de subdesarrollo en la ciudad.

A lo largo de estas décadas los santiagueros han mantenido una tendencia a emigrar particularmente hacia la capital. Durante los años más difíciles de la crisis de los noventa la llegada masiva de orientales a la Habana provocó un sentimiento de rechazo hacia los llamados peyorativamente palestinos el cual reflejó la música, la literatura y el cine, y particularmente el humor.

Numerosas generaciones de santiagueros han tenido que enfrentar a lo largo de cinco siglos la geografía y el clima, tierras poco fértiles, grandes montañas, ríos poco caudalosos, la terrible vecindad de la fosa de Batler, ciclones, sequías y un calor que desestímula en verano todo esfuerzo sostenido y tiende a fomentar la pereza. A estas condiciones adversas se han sumado factores históricos no menos terribles, siglos de colonialismo y esclavitud, ataques de corsarios, piratas y británicos y la vecindad siempre llena de peligros del gigante de las botas de siete leguas que nos desprecia. Vistos a la luz de tamaños desafíos, las guerras de independencia, la república y la revolución alcanzan tintes de verdaderas hazañas homéricas.

La ciudad de Santiago de Cuba celebró en el año 2015 sus quinientos años de fundada contra viento y marea a solo tres años del paso del ciclón Sandy que la desbastó, con un esfuerzo colosal digno de sus tradiciones heroicas remozó su patrimonio y recuperó el viejo orgullo en sus habitantes de ser santiagueros.

Hechos trascendentales

Figuras relacionadas con la historia

Museos

Lugares de interés

Otras cuestiones de interés

Títulos otorgados a ciudad

La ciudad de Santiago de Cuba y sus títulos:

  • Muy Noble y muy Leal, por Real Cédula fechada el 14 de febrero de 1712
  • Hospitalaria de las Américas, en mayo de 1822
  • Fiel ciudad en 1874
  • Municipio benemérito de las Américas en 1955
  • Héroe de la República de Cuba y la Orden Antonio Maceo en 1984
  • Manzana de Oro en 1995

Fuentes

  • Duharte Jiménez, Rafael. Historia de Santiago de Cuba. Oficina del Historiador de la Ciudad.
  • Emilio Bacardi. Doña Guiomar Tiempos de la conquista .Santiago de Cuba, 1976, p.51
  • Fernando Ortiz. Los factores humanos de la cubanidad. La Gaceta de Cuba, 1979, p5
  • Rafael Duharte. El Negro en la Sociedad Colonial, Editorial Oriente, Santiago de Cuba, 1988, p.22
  • bohemia.cu-La ciudad y sus títulos. Consultado el 11 de marzo de 2020.
  • Castro Monterrey, Pedro Manuel: La ciudad y sus títulos en Cinco siglos de historia, Ediciones Alqueza 2015. Páginas 130-135.

Bibliografías

  • Olga Portuondo Zúñiga. Una derrota británica en Santiago de Cuba, Editorial Oriente, Santiago de Cuba, año 2000.
  • Rafael Duharte Jiménez. El Negro en la Sociedad Colonial. Editorial Oriente Santiago de Cuba, 1988.
  • Emilio Bacardi Moreau. Crónicas de Santiago de Cuba Tomo I, Barcelona España, 1908.
  • Ernesto Buch López. Historia de Santiago de Cuba, Santiago de Cuba, 1947.
  • José María Callejas. Historia de Santiago de Cuba, La Habana ,1922