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Adolf Hitler
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Adolf Hitler-1933.jpg
Fotografía de Adolf Hitler en el año 1925
Escudo del Tercer Reich
Canciller del Tercer Reich
30 de enero de 1933 - Abril de 1945
SucesorJoseph Goebbels
Emblema del Partido Nazi
Líder del NSDAP
1921 - 1945
PredecesorAnton Drexler
SucesorMartin Bormann
Datos Personales
NombreAdolf Hitler Pölzl
Nacimiento20 de abril de 1889
Braunau am Inn, Bandera de Austria Austria
Fallecimiento30 de abril de 1945
Berlín, Bandera de Alemania Nazi Alemania Nazi
Causa de la muerteSuicidio
OcupaciónMilitar y político
Partido políticoNSDAP
CónyugeEva Braun
PadreAlois Hitler
MadreKlara Pölzl
Adolf Hitler. Militar y político alemán de origen austriaco, líder, ideólogo y miembro original del Partido Nacionalsocialista Alemán de los Trabajadores. Estableció un régimen nacionalsocialista en Alemania entre 1933 y 1945 conocido como Tercer Reich. Elevó el Nazismo, el Fascismo y el Racismo que predicaba Benito Mussolini a planos globales y los estableció como la base ideológica de su política.

Cuando Hitler y el nazifascismo llegaron al poder, aprovecharon las diferencias entre las potencias capitalistas para rearmarse y, llegado el momento, amenazar al mundo con su poderío militar en alianza con Italia y Japón. Estados Unidos,Gran Bretaña y Francia alentaron al gobierno fascista alemán, pensando que se lanzaría contra la Unión Soviética sin ver el peligro que se cernía sobre el planeta en su ceguera política anticomunista. Se dio paso así al conflicto armado más grande y sangriento de la historia : La Segunda Guerra Mundial.

Biografía

Infancia

Hitler de niño
Adolf Hitler nació en Braunau am Inn, una pequeña aldea cerca de Linz en la provincia de la Alta Austria, no muy lejos de la frontera alemana, en lo que entonces era el Imperio austrohúngaro. Nacido en una familia de clase media, su padre, Alois Hitler (18371903), fue un agente de aduanas. Su madre, Klara Pölzl (18601907), fue la tercera esposa de Alois.

Hitler fue el tercer hijo de la pareja.[1] Como los padres de Hitler eran primos, se tuvo que obtener una dispensación papal para el matrimonio. De los cinco hijos de Alois y Klara, sólo Adolf y su hermana Paula llegaron a la edad adulta.[2] El padre de Hitler también tuvo un hijo, Alois Jr., y una hija, Angela, con su segunda esposa.

Hitler dijo que, de niño, era azotado a menudo por su padre. Años más tarde le dijo a su secretaria:
Entonces tomé la decisión de no llorar nunca más cuando mi padre me azotaba. Unos pocos días después tuve la oportunidad de poner a prueba mi voluntad. Mi madre, asustada, se escondió en frente de la puerta. En cuanto a mí, conté silenciosamente los golpes del palo que azotaba mi trasero.[3]

En Mein Kampf, Hitler concluyó que su bajo desempeño en la educación fue una rebelión contra su padre, que quería que su hijo siguiera una carrera como agente de aduanas; en cambio, Hitler quería convertirse en pintor. Sin embargo, Alois Hitler deseaba que su hijo llegara a ser funcionario como él, empleo del que se sentía muy orgulloso y al que había llegado prácticamente sin una base académica. Pero al joven Hitler ese futuro no le seducía en absoluto, ya que estaba demasiado alejado de su objetivo, las artes. No obstante, después de la muerte de Alois el 3 de enero de 1903, el trabajo escolar de Hitler no mejoró. A la edad de 16 años, Hitler abandonó la educación secundaria sin un título.

Adolescencia

Al morir su padre, su madre mudó la familia a un apartamento modesto en Urfahr, un suburbio de Linz. En septiembre de 1905 decidió abandonar la escuela, luego de haber sido calificado positivamente en la asignatura de dibujo y haberse convencido a sí mismo que su futuro estaba en la pintura. Aunque Hitler consideraba que su futuro estaba en la pintura o la arquitectura, era un voraz lector, prefiriendo obras de historia y mitología alemana. Para los dieciséis años, Hitler ya era un ferviente nacionalista pangermano, y aborrecía a los Hasburgo y a la diversidad étnica del Imperio austrohúngaro.

Hitler en su juventud

En octubre de 1907 viaja por segunda ocasión a Viena y se presentó a la prueba de admisión en la Academia de Bellas Artes; sin embargo, no logró ser admitido al no poseer talento , lo cual lo decepcionó mucho. Al año siguiente lo intentó de nuevo, con peores resultados. El rector de la Academia le aconsejó intentar en el campo de la arquitectura, pero como Hitler no se había graduado del colegio, era muy difícil que fuera admitido.

A pesar de su fracaso, Hitler decidió quedarse en Viena, aunque por unos meses continuó viviendo en Linz con su madre, quien estaba agonizando por causa del cáncer de mama. Después de la muerte de su progenitora, el 21 de diciembre de 1908, Hitler viajó a Viena, donde inicialmente se ganó la vida gracias a diversos trabajos como barrer la nieve, cargar maletas en la estación de trenes y ser un obrero de construcción. Un año después de haber llegado a Viena fue desalojado de su apartamento y tuvo que vivir en un miserable hostal, recurriendo a comedores de indigentes para poder aplacar el hambre. Para 1910 su situación económica era más estable, y se mantenía exclusivamente pintando cuadros.

Su estadía en Viena fue muy importante. De acuerdo a Hitler, su antisemitismo se formó en esta ciudad; aunque su amigo August Kubizek lo contradice, y asegura que Hitler ya era un profundo antisemita en Linz. No obstante, de acuerdo al propio testimonio de Hitler, sus ideas políticas y raciales fueron formadas, o por lo menos moldeadas, en esa ciudad.

En 1913 se trasladó a Múnich, probablemente para eludir el servicio militar en su país, ya que aparentemente no deseaba servir junto con eslavos y judíos, aunque también siempre se había sentido atraído por la prosperidad y fortaleza que mostraba el Imperio alemán, en contraste con el decadente Imperio Austrohúngaro.

En 1914, fue localizado por las autoridades austríacas, quienes le exigieron que regresase a su país natal para el examen médico. Hitler viajó entonces a Salzburgo, donde fue examinado el 5 de febrero, pero fue declarado «no apto» para prestar servicio militar e inútil para la milicia dado a su débil estado físico.

Primera Guerra Mundial

El 28 de julio de 1914 estalló la Primera Guerra Mundial; una semana después, el 16 de agosto, Hitler se presentó como voluntario en el ejército alemán, siendo asignado a un regimiento bávaro. Después de menos de tres meses de entrenamiento, Hitler fue enviado al frente occidental. Sirvió en Francia y Bélgica, como mensajero de la 1ª Compañía del 16° Regimiento de Infantería Bávaro de Reserva, siendo expuesto al fuego enemigo. Participó en la Primera batalla de Ypres, donde su unidad fue diezmada en cuatro días. Al finalizar la batalla, de los 3.500 soldados iniciales, solamente 600 podían seguir combatiendo.

Posteriormente, sus oponentes políticos lo acusarían de ser un cobarde, pero la evidencia los contradice. En octubre de 1916, en el norte de Francia, Hitler fue herido en la pierna, regresando al frente en marzo de 1917, ascendido al rango de cabo. Sin embargo, no fue promovido más allá de este grado, al considerarse en ese momento que Hitler no poseía dotes de mando. Hitler fue condecorado dos veces: recibió la Cruz de Hierro de 2ª clase el 2 de diciembre de 1914, y la Cruz de Hierro de 1ª clase el 4 de agosto de 1918. Este honor era raras veces otorgado a un soldado de tan baja graduación, los registros militares no especifican la razón de esta condecoración.

Hitler era considerado como un soldado «correcto», pero, según se informa, era impopular entre sus compañeros debido a una actitud poco crítica hacia los superiores. «Respetar al superior, no contradecir a nadie, obedecer a ciegas», dijo, describiendo su actitud mientras era enjuiciado por el putsch de Múnich en 1923.

Cuando regresó al frente luego de recuperarse de su herida, empezó a pronosticar repetidamente que Alemania perdería la guerra por causa de los judíos y los marxistas, a quienes acusó de robar a la nación y no prestar servicio militar. En el aspecto personal, Hitler nunca recibía cartas o presentes de amigos o familiares, y no acompañaba a los soldados cuando hablaban de mujeres. Durante la guerra, también aprovechó la oportunidad para dibujar algunas historietas y dibujos de instrucción para el periódico del ejército.

La derrota alemana en noviembre de 1918 lo impactó sobremanera, pues en la creencia popular alemana el ejército alemán permanecía invicto. Como muchos otros nacionalistas alemanes, Hitler culpó a los socialdemócratas («los criminales de noviembre») por el armisticio, mientras que era nombrado oficial de propaganda del Reichswehr, el ejército regular, dedicándose a predicar el ideal nacionalista y la lucha contra los bolcheviques entre sus camaradas, dando numerosas conferencias. El Tratado de Versalles impuso reparaciones de guerra y otras sanciones económicamente muy perjudiciales para el país, declarando a Alemania culpable de los horrores de la Primera Guerra Mundial. El tratado fue considerado por los alemanes como una humillación y fue un importante factor en el auge de las reivindicaciones políticas y territoriales demandadas por Hitler y su Partido Nacionalsocialista al llegar al poder.

Inicios en el Nazismo

Artículo Principal: Nazismo

Cartel del Partido Nacionalsocialista con la leyenda ¡Viva Alemania!

El nacionalsocialismo (o nazismo) tenía muchos puntos en común con el fascismo. No obstante, sus raíces eran típicamente alemanas: el autoritarismo y la expansión militar propios de la herencia prusiana; la tradición romántica alemana que se oponía al racionalismo, el liberalismo y la democracia; diversas doctrinas racistas según las cuales los pueblos nórdicos —los llamados arios puros— no sólo eran físicamente superiores a otras razas, sino que también lo eran su cultura y moral; así como determinadas doctrinas filosóficas, especialmente las de Friedrich Nietzsche, que idealizaban al Estado o exaltaban el culto a los individuos superiores, a los que se eximía de acatar las limitaciones convencionales.

El 12 de septiembre de 1919 Hitler fue comisionado a asistir a una asamblea del incipiente Partido Obrero Alemán (DAP) con el objeto de recabar información sobre dicha asociación. Hitler intercambió impresiones con el presidente del DAP, Anton Drexler, y todo habría terminado allí, quizá, si no hubiese recibido poco después una tarjeta postal en que la dirección del partido (entonces no contaba con más de cincuenta afiliados) le comunicaba su ingreso en el mismo.

En marzo del año siguiente abandonó la milicia para dedicarse por entero a su actividad política; fue entonces cuando el partido añadió a su denominación Nacionalsocialista, convirtiéndose en el Partido Nacionalsocialista Alemán del Trabajo (Nationalsozialistische Deutsche Arbei-terpartei, de cuya abreviatura surgiría la palabra nazi), y Hitler se convirtió en su jefe de propaganda. Como tal consiguió reclutar a personajes destacados de la sociedad muniquesa, esencialmente nacionalistas y, en menor medida, a trabajadores, cuyo número fue disminuyendo a medida que el NSDAP se engrandecía, y él se hacía con la presidencia, tras eliminar a Drexler. En el libro Mi lucha (Mein kampf) Adolf Hitler describe el programa del movimiento, al que añadió algunas vagas ideas socialistas y anticapitalistas, que fueron, posteriormente, abandonadas. El nacionalsocialismo reclutó a sus seguidores principalmente entre los oficiales desmovilizados, soldados y también miembros de la clase media baja.

El partido tenía unidades organizadas militarmente, las Sturmabteilungen (SA), más conocidas popularmente por los "camisas pardas" debido al color de sus uniformes. Junto a éstas, las Schutzstaffeln (SS), unidades de élite, tenían a su cargo la seguridad interior del estado.

Muy pronto, las SA, bajo el mando inicial de Johann Ulrich Klintzich, dejaron de limitarse a su rol de mantener el orden y empezaron a atacar a los grupos políticos opositores y a los judíos, lo cual acabó convirtiéndose en su actividad principal. En la primavera de 1920, Hitler toma como emblemas la Hakenkreuzesvástica o la cruz gamada— y el saludo del fascismo italiano del brazo en alto.

En 1921 Hitler personalmente lideró a los camisas pardas contra una reunión de federalistas bávaros. Aunque Hitler pasó tres meses en la cárcel por la paliza que sus hombres propinaron a los federalistas, al salir no mostró arrepentimiento alguno; por el contrario, estaba más resuelto a emplear la fuerza contra sus adversarios.

En estos años Hitler conoció a Rudolf Hess, Hermann Göring, a Ernst Hanfstaengl y Alfred Rosenberg, quienes junto con Eckart, lo introdujeron a círculos sociales más altos, de los cuales pudo obtener generosas donaciones para el naciente partido.

Hitler y Ludendorff, protagonistas del Putsch de 1923

En la noche del 8 de noviembre de 1923, Hitler y los camisas pardas irrumpieron en una reunión pública liderada por Kahr en el Bürgerbräukeller, una cervecería a las afueras de Múnich. Hitler anunció sus intenciones de formar un nuevo gobierno, junto a Ludendorff, quien no estaba enterado del golpe.

El intentó de golpe de estado, conocido como el Putsch de 1923 fracaso y Hitler se escondió de la persecución de la policía en la casa de Ernst Hanfstaengl, y pensó en el suicidio. Fue arrestado dos días después, acusado de alta traición. Alfred Rosenberg se convirtió temporalmente en el líder del partido. Su juicio, atrajo atención internacional, y le proporcionó una plataforma política para anunciar su movimiento. Durante su juicio, que se inició el 26 de febrero de 1924, Hitler recibió tiempo casi ilimitado para hablar, lo que hizo que su popularidad creciera debido a su discurso nacionalista en medio del resentimento por las imposiciones a Alemania tras su derrota en la Primera Guerra Mundial. A diferencia de los participantes del golpe de Kapp, Hitler asumió la responsabilidad de la intentona golpista, pero negó haber cometido un crimen.

El 1 de abril de 1924, Hitler fue sentenciado a 5 años de prisión en la fortaleza de Landsberg, aunque la Constitución estipulaba cadena perpetua contra crímenes de este tipo. Hitler recibió un trato privilegiado de los guardias y pudo recibir cartas y visitas de sus admiradores. Fue absuelto y liberado el 20 de diciembre de ese mismo año, como parte de una amnistía masiva hacia prisioneros políticos. En total, solo cumplió nueve meses de su condena.

La estadía de Hitler en la prisión de Landsberg le permitió organizar sus ideas, que dictó a diversos secretarios. El resultado sería una obra titulada ..Mein Kampf (Mi Lucha), aunque originalmente había planeado llamarla Cuatro años de lucha contra mentiras, estupidez y cobardía. Esta obra, dedicada a Dietrich Eckart, era una autobiografía y, más aún, una exposición de la ideología nacionalsocialista.

Financiamiento

El fenómeno nazi no fue un capricho filosófico llevado a la práctica por un sólo hombre. Tuvo sus seguidores, muchos con grandes fortunas, verdaderos magnatesas de aquel entonces.

De acuerdo con las investigaciones realizadas en los últimos años, banqueros de Wall Street (entre otros) financiaron la ascensión al poder de Hitler extrayendo cuantiosas ganancias. Los autores norteamericanos Webster G. Tarpley y Anton Chaitkin, en George Bush: The Unauthorized Biography (Una Biografía Indeseable), resumen en esta obra recién publicada, que:
Prescott Bush (el abuelo de George W. Bush) y otros directores de la Union Banking Company (UBC) eran colaboradores de los nazis.

En 1922 —en los comienzos del nacional-socialismo— el empresario en transporte ferroviario W. Averell Harriman viajó a Berlín y se entrevistó con la familia Thyssen para proponerle la fundación de un banco germano-estadounidense. Estos bancos eran el August Thyssen Bank, con sede en Berlín; el Bank voor Handel (Países Bajos) y la Union Banking Corporation (Nueva York).

En 1931 Fritz Thyssen se afilia al Partido nazi y se convierte en uno de los hombres más poderosos de la maquinaria de guerra. Por aquel entonces, este magnate presidía la German Steel Trust, consorcio de la industria del acero fundado por Clarence Dillon, uno de los hombres fuertes de Wall Street. Un colaborador de confianza de Dillon era Samuel Bush, padre de Prescott, abuelo de George Senior y bisabuelo de George W. Bush.

En 1923, Harriman y los Thyssen decidieron crear el banco, y designaron como presidente a George Herbert Walker, suegro de Prescott Bush. Posteriormente, en 1926, crearon la Union Banking Corporation (UBC) y pusieron al frente de ella al señor Prescott Bush. Ese mismo año, fue nombrado también vicepresidente y socio de la Brown Brothers Harriman. Ambas firmas permitían a los Thyssen enviar su dinero desde Alemania hacia Estados Unidos, vía Holanda.

Según el economista norteamericano Victor Thorn, aunque un gran número de otras sociedades ayudaron a los nazis (como la Standard Oil y el Chase Bank de Rockefeller, así como grandes constructores de automóviles norteamericanos), los intereses de Prescott Bush fueron mucho más profundos y siniestros.

En octubre de 1942 las autoridades estadounidenses incautaron los fondos bancarios nazis de la UBC, de Nueva York, cuyo máximo directivo era Prescott Bush. La firma fue denunciada "como entidad financiera y comercial colaboradora del enemigo" y todos sus haberes resultaron incautados. En 1951, luego de varios embargos, estos fueron levantados y Prescott recuperó un millón y medio de dólares que destinó a nuevas inversiones que, a la larga, engrosaron el patrimonio de la familia Bush.

A esto habría que añadir un resumen de un grupo de expedientes pertenecientes a los servicios de información holandeses y norteamericanos que confirman:
los lazos directos entre Prescott Bush, la familia alemana Thyssen y las ganancias de muerte sacadas por un grupo de familias ricas norteamericanas de la Segunda Guerra Mundial.

Ascenso al poder

Cuando el 30 de enero de 1933, Herman Göring sale de la Cancillería del Reich para anunciar que "Adolf Hitler se ha convertido en el nuevo canciller de Alemania"; la mayoría del pueblo alemán sintió júbilo. Cerca del 90 % de los protestantes alemanes, teólogos y sacerdotes, se felicitaron y agradecieron a Dios por la "buena nueva".[4] El 29 de marzo, los obispos católicos publicaron una declaración en la que retiraban las condenas a las concepciones ideológicas del nacional-socialismo que habían formulado con anterioridad. Hitler se volvía así "aceptable" para los católicos alemanes.

La derecha tradicional, aliada con Hitler en un gobierno de coalición donde los nacionalsocialistas sólo tenían tres ministros, pensaba que "Hitler era la fachada pero que Hugenberg y Papen dirigían las cosas". Sus opositores, tanto los socialdemocratas del SPD, como los comunistas del KPD, manifestaban una ingenua y total ceguera política ante el peligro real que representaba su ascenso.

Con sólo el 34% del Parlamento bajo su control, Hitler todavía tenía que recurrir al "Anciano Caballero", el Presidente [Paul von Hindenburg|Hindenburg]], para lograr aprobar sus leyes. El vicecanciller Franz von Papen, que gozaba del apoyo de Hindenburg, estaba seguro que "en dos meses habremos arrinconado tanto a Hitler que se pondrá a chillar". Papen no fue el único que subestimó a Hitler, la prensa en general seguía esta misma línea de pensamiento:
La composición del gabinete no deja a Herr Hitler la menor posibilidad de colmar sus ambiciones dictatoriales.

Después de sabotear las conversaciones con el Partido del Centro, Hitler informó a su gabinete que eran necesarias nuevas elecciones. Ante las protestas de Hugenberg y Papen, Hitler los calmó asegurándoles que no cambiaría la composición del gabinete sin importar el resultado. Para la campaña de las nuevas elecciones parlamentarias, fijadas para el 5 de marzo, Hitler pudo hacer uso de los recursos del Estado; además, contó con el apoyo de un importante grupo de industriales; quienes, luego de que Hermann Göring les asegurara que probablemente serían las últimas elecciones "en los próximos cien años", donaron tres millones de marcos de la época para la causa nazi.

El 27 de febrero de 1933, una semana antes de las elecciones el edificio del Reichstag fue incendiado y se sospechó que este acto había sido provocado. Los nazis culparon a los comunistas y utilizaron este incidente como un pretexto para reprimir a los miembros del KPD con una brutal violencia; la misma suerte corrió posteriormente el SPD. Ningún partido ofreció una resistencia organizada. Finalmente, todas las demás agrupaciones políticas fueron ilegalizadas, se consideró un delito la formación de nuevos partidos, y los nacionalsocialistas pasaron a ser la única organización política legal.

Por la Ley de Poderes Especiales del 23 de marzo de 1933, todas las facultades legislativas del Reichstag fueron transferidas al gabinete. Este decreto otorgó a Hitler poderes dictatoriales por un periodo de cuatro años y representó el final de la República de Weimar. El [[[1 diciembre]] de 1933 se aprobó una ley por la cual el partido nazi quedaba indisolublemente ligado al Estado.

En poco tiempo, logró afianzarse en el poder, ocupando los cargos de canciller y presidente de la República a la muerte de Hindenburg (2 de agosto de 1934), nombrándose a sí mismo Führer. Eliminó a los oponentes de su propio partido y a colaboradores de dudosa fidelidad durante la llamada «Noche de los Cuchillos Largos», iniciando el proceso de eliminación de diversos grupos raciales, políticos, sociales y religiosos que consideraba «enemigos de Alemania» y «razas impuras», lo que le llevó a reasignar las directrices a los campos de concentración para la liquidación sistemática de comunistas, judíos, Testigos de Jehová, gitanos, enfermos mentales y homosexuales, principalmente, así como a un intenso rearme.

Las fabricas y factorías comenzaron a trabajar en la maquinaría del rearme, además para absorber mano de obra desocupada se empezaron a construir modernas carreteras.

Tercer Reich

Hitler en el Reichstag anunciando la ocupación de Austria en marzo de 1938

Con el apoyo de la oligarquía alemana obtuvo el poder político que necesitaba, Hitler llegó a obtener el apoyo y convencer a la mayoría de los alemanes de que el era su salvador de la economía ante de la depresión, del comunismo, el «judeo-bolchevismo», y el Tratado de Versalles, junto con otras minorías «indeseables». Los nazis eliminaron la oposición a través de un proceso conocido como Gleichschaltung.

Hitler estuvo a cargo de una de las mayores expansiones de la producción industrial y la mejora civil como nunca se había visto en Alemania, en su mayoría sobre la base de la deuda de flotación y el rearme. Durante un discurso de la Organización de las Mujeres Nacional Socialistas en septiembre de 1934, Adolf Hitler argumentó que para la mujer alemana su mundo era «su marido, su familia, sus hijos, y su casa».

En 1936, Berlín fue sede de los Juegos Olímpicos de verano, que fueron inaugurados y dirigidos por Hitler como una forma de demostrar la superioridad aria alemana sobre todas las demás razas. Olympia, la película sobre los juegos y otras películas documentales de propaganda para el partido nazi fueron dirigidas por la cineasta personal de Hitler, Leni Riefenstahl.

Como parte de su demagogia, Hitler también contribuyó al diseño de un automóvil accesible y practico para el pueblo, automóvil que más tarde se convertiría en el Volkswagen Tipo 1, cuyo diseño y construcción le fue encomendado al ingeniero Ferdinand Porsche. La producción de este también fue aplazada a causa de la guerra.

Si bien se especula que desde 1919, se mantenía un programa secreto para volver a armar un ejército por parte del gobierno Alemán, es en marzo de 1934, cuando Hitler anuncia públicamente que el ejército alemán se ampliaría a 600.000 hombres (seis veces el número estipulado en el Tratado de Versalles), así como la introducción de una Fuerza Aérea (Luftwaffe) y el incremento del tamaño de la Marina (Kriegsmarine). Gran Bretaña, Francia e Italia, así como la Sociedad de Naciones rápidamente condenaron estas acciones.

El Reino Unido en 1935 firmó un acuerdo naval con Alemania, lo que permitió aumentar el tonelaje alemán hasta un 35% del de la armada británica. Este acuerdo que se firmó sin consultar ni a Francia ni a Italia, debilitó directamente la Sociedad de Naciones y puso al Tratado de Versalles en camino hacia la irrelevancia.

En marzo de 1936, las disposiciones del gobierno alemán, violaron nuevamente el tratado al introducir tropas y ocupar nuevamente la zona desmilitarizada en Renania. Ante la inacción de los gobiernos de Gran Bretaña y Francia, el afán expansionista de Alemania se extendió. En julio de 1936, comenzó la guerra civil española cuando el ejército, dirigido por el General Francisco Franco, se sublevó contra el gobierno de la República. Tras recibir una petición de ayuda del General Franco en julio de 1936, Hitler envió tropas en apoyo de Franco, y España sirvió como banco de pruebas para las nuevas fuerzas alemanas y sus métodos, incluyendo el bombardeo de ciudades, como el de Guernica, en abril de 1937, primer bombardeo contra blancos civiles de la historia, y que, posteriormente, el célebre pintor Pablo Picasso plasmó en su célebre cuadro.

El conde Galeazzo Ciano, ministro de Asuntos Exteriores del dictador Duce Benito Mussolini, declaró el 25 de octubre de 1936 una alianza entre Berlín y Roma, a la que denominó «El Eje». El 25 de noviembre del mismo año, Alemania firmó el Pacto Anti-Comintern con Japón. Para fortalecer la relación con esta nación, Hitler se reunió en 1937 en Nuremberg con el príncipe Chichibu, hermano del emperador Hirohito.

El Pacto Tripartito fue firmado por Saburo Kurusu en representación del Imperio Japonés, Adolf Hitler por Alemania y el Conde Galeazzo Ciano, el 27 de septiembre de 1940. Más tarde se amplió para incluir a Hungría, Rumanía y Bulgaria. Este grupo se conoció como las Potencias del Eje. Más tarde, el 5 de noviembre de 1937, en la Cancillería del Reich, Adolf Hitler celebró una reunión secreta con los ministros de Guerra y Exteriores, más los tres jefes de servicios, registrada en el Memorándum Hossbach y reveló sus planes para la apropiación de «espacio vital» (Lebensraum) para el pueblo alemán.

Segunda Guerra Mundial

Artículo Principal: Segunda Guerra Mundial

Benito Mussolini y Adolf Hitler pasan revista a las tropas en la ocupada Yugoslavia
En 1935 Mussolini había atacado Etiopía y con gran despliegue de fuerzas no tardó en vencer a las desorganizadas tropas del Negus Fallé Selassie ocupando Addis Abeba. La Sociedad de Naciones aplicó unas sanciones económicas que ni siquiera impidieron la llegada del petróleo necesario para la guerra a los puertos italianos. Inglaterra permitió el paso de buques cargados de tropas por el Canal de Suez y con estos hechos la Sociedad de Naciones se desprestigió totalmente fortaleciéndose Italia y reforzándose el eje Roma-Berlín.

El 12 de marzo de 1938, Hitler presionó a Austria para la unificación con Alemania e hizo una entrada triunfal en Viena el 14 de marzo. A ello le siguió la intensificación de la Crisis de los Sudetes, en la zona de habla alemana de Checoslovaquia conocida como Sudetes. Esto condujo al Acuerdo de Munich de septiembre de 1938, que autorizó a la anexión y ocupación militar inmediata de estos distritos por parte de Alemania. Como resultado de la cumbre, la revista TIME proclamó a Hitler Hombre del Año de 1938. El Primer Ministro británico, Neville Chamberlain, saludó este acuerdo como la «paz en nuestro tiempo», pero al dar forma a las exigencias militares de Hitler, Gran Bretaña Y Francia también abandonaron Checoslovaquia a Hitler. Hitler ordenó al ejército alemán entrar en Praga el 15 de marzo de 1939, tomando el Castillo de Praga y de Bohemia y proclamando un protectorado alemán en Moravia.

Estados Unidos,Gran Bretaña y Francia alentaban secretamente al gobierno fascista alemán, pensando que se lanzaría contra la Unión Soviética sin ver el peligro que se cernía sobre el planeta en su ceguera política anticomunista.

Hitler elevó quejas relativas a la ciudad libre de Danzig y el corredor polaco (la Crisis de Danzig), que fue cedida por Alemania en virtud del Tratado de Versalles. Hitler logró que Stalin, a pesar de sus divergencias ideológicas, firmara un pacto de no-agresión entre Alemania y la Unión Soviética (el Pacto Molotov-Ribbentrop) donde acordaban no luchar entre sí. Esto permitiría al Führer atacar Polonia, sin temor a una intervención soviética en el frente oriental. De esta forma, Adolf Hitler tuvo el camino despejado. Adicionalmente, se firmó un protocolo secreto en el que se concedía a Stalin libertad de acción en Finlandia, Estonia, Letonia y en el este de Polonia y en Rumania. No mucho después de esto, el 17 de septiembre, las fuerzas soviéticas invadieron Polonia oriental.

Durante esta guerra, Hitler reconstruye sus fuerzas. En abril de 1940, ordena a las fuerzas alemanas a marchar sobre Dinamarca y Noruega. En mayo de 1940, Hitler ordena a sus fuerzas atacar Francia, la conquista de los Países Bajos, Luxemburgo y Bélgica. Francia se rindió el 22 de junio de 1940. Esta serie de victorias persuaden a su principal aliado, Benito Mussolini de Italia, para unirse a la guerra al lado de Hitler en mayo de 1940.

Gran Bretaña, cuyas fuerzas habían derrotado en Francia a los evacuados de la ciudad costera de Dunkerque, continuaron luchando junto a las fuerzas canadienses en la batalla del Atlántico. Después de sus gestiones en pro de la paz sistemáticamente rechazadas por el Gobierno británico, ahora conducido por Winston Churchill, Hitler ordena los bombardeos sobre las Islas Británicas, dando lugar a la Batalla de Gran Bretaña, un preludio de la ya prevista invasión alemana. Los ataques comenzaron a golpear por las bases de la Real Fuerza Aérea y la protección de las estaciones de radar sudeste de Inglaterra. Sin embargo, la Luftwaffe no derrota a la Real Fuerza Aérea a finales de octubre de 1940. La superioridad aérea para la invasión, denominada Operación Sealion, no estaba asegurada, y Hitler ordenó diversos bombardeos que se llevarián a cabo en ciudades británicas, incluyendo Londres y Coventry, en su mayoría por la noche.

Derrotas

El 22 de junio de 1941, aún sin doblegar a Inglaterra, tres millones de soldados alemanes atacaron la Unión Soviética, rompiendo el pacto de no agresión que Hitler había firmado con Stalin dos años antes. Esta invasión, llamada Operación Barbarroja, cuya duración se estimaba en unos pocos meses, incautó grandes cantidades de territorio, incluidos los Estados Bálticos, Bielorrusia, y Ucrania.

El comienzo es exitoso y llegan a menos de 100 kilómetros de Moscú, pero los alemanes no consiguieron llegar a Moscú en diciembre de 1941 . La invasión no había logrado el triunfo rápido que Hitler quería.

Hitler firmó la declaración de guerra contra los Estados Unidos el 11 de diciembre de 1941, cuatro días después del ataque del Imperio del Japón a Pearl Harbor.

A finales de 1942, las fuerzas alemanas fueron derrotadas en la Segunda Batalla de El Alamein, frustrando los planes de Hitler para aprovechar el Canal de Suez y el Oriente Medio. En febrero de 1943, la titánica batalla de Stalingrado acabó con el cerco y la destrucción del 6 º Ejército alemán. A partir de aquí las tropas soviéticas comenzaron su avance indetenible hasta Berlín.

En el ejército alemán, los más realistas sabían que la derrota era inevitable, y algunos oficiales dibujan un plan para deponer a Hitler del poder. En julio de 1944, uno de ellos, el ex-oficial de observación de artillería del mariscal Erwin Rommel, Claus von Stauffenberg coloca una bomba plantada en uno de los cuarteles generales de Hitler, la Wolfsschanze (La Guarida del Lobo), en Rastenburg, pero sin conseguir acabar con Hitler, este intento es uno de los atentados contra Hitler que estuvo más cerca de tener éxito.

Éste ordenó salvajes represalias, y una persecución implacable por parte de las SS lo que resulta en la ejecución de más de 4.900 personas, a veces por inanición en régimen de aislamiento seguido por estrangulación lenta. El principal movimiento de resistencia fue destruido, aunque pequeños grupos aislados siguieron funcionando. La lista de personajes que cayeron es extensa y se pueden citar a Wilhelm Canaris, Friedrich Fromm y Erwin Rommel, entre otros.

Últimos días de Hitler

Hitler hacia el final de la guerra.
Entrada trasera del Führerbunker, en el jardín de la Cancillería del Reich.

En abril de 1945 Adolfo Hitler, totalmente aislado, salvo un ya reducido grupo de seguidores, Magda Goebbels y su amante Eva Braun, contempló cómo sus otrora fieles servidores intentaban abandonarlo: Göring, que trataba de acelerar el inevitable final; Himmler, que incluso intentó contactar con el enemigo, jamás pronunciaría la palabra «capitulación». El día 13 Hitler brindó con Göring por la muerte de su despreciado Roosevelt. El 20 volvió a brindar con sus pocos adeptos por su quincuagésimo sexto aniversario. Las tropas rusas, mientras tanto, proseguían su inexorable avance hacia Berlín.

En la madrugada del 29 de abril ordenó que se presentase ante él un funcionario del registro civil y contrajo enlace con Eva Braun, que había conocido cuando era empleada de la tienda de Hoffmann, su fotógrafo, en 1932, pocos meses después de que su primer amor, Geli Raubal, la hija de su hermanastro, se suicidara en el domicilio particular de Hitler en Munich. Hitler y Eva Braun ya tenían previsto quitarse la vida cuando decidieron su unión. El Führer acababa de recibir hacía unas horas la noticia de la ejecución de Benito Mussolini frente al lago Como. Luego había ordenado que envenenasen a Blondie, su perra pastor alemán. Al acabar la ceremonia dictó testamento político nombrando al almirante Dönitz como su sucesor. Al día siguiente, hacia las tres de la tarde se oyeron disparos, instantes después Bormann y Goebbels encontraron el cuerpo de Hitler cubierto de sangre en el sofá, producto del disparo de su escopeta, mientras que Eva Braun yacía muerta por envenenamiento[5]. La versión oficial indica que Hitler renunció a intentar huir de Berlín y se suicidó con un tiro de pistola en la boca y, al mismo tiempo, ingiriendo una cápsula de cianuro en su Führerbunker, a 15 m de profundidad en el subsuelo del edificio de la Cancillería en Berlín. Es mismo día el Ejército Rojo, dirigido por el mariscal Georgi Zhúkov, tomaba Berlín y se encontraba a menos de 300 m del búnker.

Cinco días antes de su muerte Hitler le había ordenado a Heinz Linge, su ayudante de cámara, que velara que su cuerpo y el de su esposa, probablemente para evitar que fueran exhibidos como «trofeos de guerra», recordando el cadáver de su amigo Benito Mussolini, que fue colgado desnudo boca abajo junto con el de su amante en una gasolinera de Milán, donde fue golpeado, escupido y despreciado durante días, fueran incinerados[6]:
Es preciso que nadie pueda identificarme después de mi muerte. Disponga usted una cantidad suficiente de gasolina. Envuelva nuestros cadáveres en mantas, empápelas bien con la gasolina y préndelas. Efectuada la cremación, regrese a mi cuarto y recoja todas las cosas por las que se me pueda recordar después de muerto y quémelas también. Pero no queme el retrato de federico el Grande que cuelga del muro, por encima de mi escritorio.

Mientras los dos cadáveres eran consumidos por las llamas en el jardín del búnker, Bormann comunicó por radio a Dönitz que Hitler lo había designado su sucesor, pero ocultó la muerte del Führer aún veinticuatro horas más. En ese lapso, él y Goebbels intentaron una nueva negociación con los soviéticos; pero fue un esfuerzo inútil. Entonces telegrafiaron otra vez a Dönitz comunicándole la muerte. La noticia se dio por la radio el 1 de mayo con fondo de Wagner y Bruckner, dando a entender que el Führer había sido un héroe que había caído luchando hasta el fin contra el bolchevismo. Goebbels y su esposa procedieron a envenenar a sus seis hijos dentro del búnker, y luego se hicieron fusilar en el jardín por un hombre de la SS. Sus cuerpos también fueron quemados, pero destruidos sólo parcialmente, y no llegaron a ser enterrados. Descubrimiento que los soviéticos tuvieron el desagrado de hallar el día siguiente cuando llegaron. Esa noche se llevó a cabo una huida masiva y fueron muchos los que lograron fugarse de Berlín.

Soldados del Ejército Rojo izan la bandera soviética sobre el parlamento alemán (1945)

El 7 de mayo de 1945 se firmó la capitulación en Reims y el día 9 se repitió la firma en Berlín. Ese mismo día se suspendieron todas las hostilidades en los frentes europeos.

Existen varias teorías sobre si esto sucedió en verdad o fue un invento de los Aliados. Se rumora que Hitler en realidad huyó vía España hacia Sudamérica, como lo habrían hecho muchos nazis luego de la derrota. También existen testimonios del personal el búnker que confirman esa teoría, pero también hay quienes cuestionan sus historias. Por otro lado, los rusos confirmaron inicialmente en 1955 la muerte de Hitler, pero no se mostraron evidencias muy sustanciales, salvo algunos detalles odontológicos, lo que confirmaba a pesar de todo que los rusos tenían los cuerpos.

Estos restos permanecieron secretamente enterrados bajo un jardín de dicho cuartel en la ciudad de Magdeburgo y sólo algunas autoridades de la NKVD sabían dónde estaban, hasta que en 1970 fueron exhumados, se extrajo el cráneo a Hitler y el resto de los cadáveres fue incinerado para evitar que su tumba fuera objeto de veneración, y las cenizas fueron lanzadas al río.

Vida privada

Adolfo Hitler y Eva Braun

El Führer no parecía ser un hombre de carne y hueso; se le desconocía toda relación privada, nada se sabía de sus diversiones, sus amistades o sus debilidades íntimas; tan sólo sus colaboradores Hess, Goebbels, Göring y otros que más tarde ocuparán los cargos importantes del Reich tenían acceso a su persona y lo acompañaban como sombras.

Su principal afición era tomar el té con su gran amor, Eva Braun, a la que había conocido en Berchtesgaden en 1929, cuando ella contaba diecisiete años. Se trataba de una joven rubia y sonrosada, de aspecto fresco y sano, tal como le gustaban a Hitler y como convenía a su ideal ario. Su carácter alegre y despierto hizo que esta mujer se convirtiese en compañera inseparable del Führer, aunque nunca llegaría a ser oficialmente la primera dama de Alemania porque el mito del dictador solitario, abnegado y absorbido en cuerpo y alma por su pueblo no admitía una esposa. Tan sólo al final de la guerra, cuando fuera de los refugios subterráneos de la Cancillería del Reich en Berlín tenía lugar el caos, Adolf Hitler contrajo matrimonio con Eva Braun. Era el 29 de abril de 1945, el mismo día en que redactó su testamento.

Culto al Führer

Hitler sobre automóvil saludando a la muchedumbre.

El culto al Führer constituyó la nota básica del estado nazi. El saludo formulario y reglamentario Heil Hitler fue inventado, según Toland, por Rudolf Buttmann hacia 1925, tras la salida de la prisión; pero su difusión se debió a Goebbels, quien consideró que la repetición en todos los actos contribuiría a convertir al jefe del partido en el caudillo indiscutido.

Una vez convertido en dictador de Alemania, esta exaltación alcanzó su paroxismo en las grandes paradas del partido en Nuremberg, y no sólo en el momento en que en la gran tribuna señoreaba con gritos estridentes los micrófonos. La descripción de su intérprete Paul Schmidt lo presenta como dueño de las calles, pastor de las muchedumbres en las aceras. Su coche circulaba lentamente por los barrios viejos durante más de una hora, en medio de aclamaciones de la multitud amontonada al borde de las calzadas:
Las multitudes extáticas, rompiendo en jubilosas aclamaciones ante la aparición de Hitler, ofrecían un cuadro impresionante. Nunca olvidaré la expresión de aquellos rostros; las gentes le miraban extasiadas con una entrega casi bíblica (...) como si estuviesen hechizadas. Yo lo llamaría paroxismo colectivo. Muchos extendían los brazos en pleno delirio, le apostrofaban enardecidos con alaridos y vítores.

Obras literarias

Mi Lucha

Edición francesa de Mi Lucha

Hitler expresó sus ideales y principios en su autobiografía espiritual, Mi Lucha (Mein Kampf, 1925) de la cual, en 1961, se publicó una parte inédita de carácter más teórico-programático. La obra fue escrita en 1924 (durante los nueve meses de prisión que pasó en la fortaleza de Landsberg, por el putsch de Munich de 1923) y publicada también en Munich los años 1925 y 1927, en dos volúmenes, que alcanzaron enorme difusión al subir al poder el régimen nazi (cuatro millones de ejemplares hasta 1939).

La primera parte de Mi Lucha es de carácter autobiográfico y reconstruye su juventud en Austria y, en particular, el período de Viena (hasta 1912), cuando en la mente inquieta de Hitler germinaron los sueños de grandeza alemana y de odio antisemita; el período de Munich; la participación en la guerra, a la que Hitler se incorporó como voluntario en un regimiento de Baviera; la acción activista en la "Deutsche Arbeiterpartei", de extrema derecha, con su bagaje formado de revanchismo, racismo, superioridad germánica; la fundación del partido nazi.

De aquí en adelante, los datos autobiográficos y la predicación propagandista, los escorzos de una absurda filosofía de la historia y la mística de la raza se mezclan de tal manera que constituyen el manual del nazismo. Especialmente, el principio racial y de la superioridad alemana:
El que habla de una misión del pueblo alemán en la tierra, debe de saber que ésta sólo puede consistir en la formación de un estado que considere, como supremo objetivo suyo, la conservación y desarrollo de los elementos más nobles y más íntegros de nuestra estirpe (Volkstum), ante toda la humanidad (...)
El antisemitismo ocupa el centro de toda esta doctrina:
Hay que destruir al insecto, prohibir el matrimonio mixto que engendra monstruos mitad hombres y mitad monos y acabar con la semilla hebrea en la tierra alemana.

El desarrollo de Mi lucha suponía un programa político más inmediato. Desde la previsión apocalíptica, Hitler descendía hasta la exigencia de la revisión radical del tratado de Versalles y a la humillación de Francia. Sin embargo, ya desde entonces Hitler preveía que la expansión de Alemania tendría lugar hacia las llanuras del Este mejor que en la sumisión de Occidente. Todo lo que el dictador puso en práctica diez años más tarde se encontraba perfectamente expuesto en este libro, pero a pesar de ello nadie se sintió tan amenazado como para intentar detener, antes de que fuera demasiado tarde, al peligroso fanático que se anunciaba en sus páginas.

Cultura popular

Cine

Televisión

  • Speer el arquitecto de Hitler (Speer And Hitler The Devil's Architect, 2005) es una serie de televisión dirigida por Heinrich Breloer donde el personaje de Hitler es protagonizado por Tobias Moretti. Esta serie dramática de tres partes y un documental abre el velo de los mitos y verdades oscureciendo la figura central del régimen Nazi, Albert Speer, un hombre de profundas convicciones intelectual del siglo XX, amigo de Adolf Hitler fue el arquitecto predilecto y ministro de armamentos y guerra de Adolf Hitler durante la Segunda Guerra Mundial.

Véase también

Referencias

Fuentes