Saltar a: navegación, buscar

José Martí Artículos de Referencia

(Redirigido desde «José Julián Martí y Pérez»)
Este artículo trata sobre Martí. Para otros usos de este término, véase Martí (desambiguación).
Este artículo trata sobre José Martí. Para otros usos de este término, véase José Martí (desambiguación).

Artículo de referencia

José Martí
Información sobre la plantilla
JoseMarti3.JPG
Fotografía del Héroe Nacional de Cuba
NombreJosé Julián Martí y Pérez
Nacimiento28 de enero de 1853
ciudad de La Habana,
capitanía de Cuba,
Reino de España Bandera Reino de España 1873.png
Fallecimiento19 de mayo de 1895
cerca de Dos Ríos,
partido de Contramaestre,
jurisdicción de Jiguaní,
provincia de Oriente,
capitanía de Cuba,
Reino de España Bandera Reino de España 1873.png
Causa de la muerteCaída en combate
NacionalidadCubana
CiudadaníaCubana
OcupaciónPolítico y escritor
TítuloMayor General del Ejército Libertador cubano.
Partido políticoPartido Revolucionario Cubano
CónyugeCarmen Zayas Bazán
HijosJosé Francisco Martí
PadresMariano de los Santos Martí y Navarro
Leonor Antonia de la Concepción Micaela Pérez y Cabrera
Obras destacadasIsmaelillo, La Edad de Oro, Nuestra América

José Julián Martí Pérez (La Habana, 28 de enero de 1853 - Dos Ríos, 19 de mayo de 1895). Héroe Nacional de Cuba. Fue un hombre de elevados principios, vocación latinoamericana e internacionalista; intachable conducta personal, tanto pública como privada y con cualidades humanas que en ocasiones parecen insuperables. Un cubano de proyección universal que rebasó las fronteras de la época en que vivió para convertirse en el más grande pensador político hispanoamericano del siglo XIX.

Autor de una obra imprescindible como fuente de conocimientos y de consulta para todas las generaciones de cubanos y el contenido, estilo y belleza singular de los poemas, epistolario, artículos periodísticos, de todos los escritos y discursos que realizó lo sitúan como un intelectual de vasta cultura.

Datos biográficos

Niñez y adolescencia

Nació el 28 de enero de 1853, en la calle Paula No. 41—hoy Leonor Pérez, 314—, fue bautizado 15 días más tarde, el 12 de febrero, en la Iglesia del Santo Ángel Custodio de La Habana.

Fue el primogénito de Mariano de los Santos Martí y Navarro (31 de octubre de 18152 de febrero de 1887) y Leonor Antonia de la Concepción Micaela Pérez y Cabrera (17 de diciembre de 182819 de junio de 1907), naturales de Valencia y Santa Cruz de Tenerife, ambos de España. Las hermanas fueron Leonor Petrona (la Chata), (29 de julio de 18549 de julio de 1900); Mariana Matilde Salustiana (Ana), (8 de junio de 18565 de enero de 1875); María del Carmen (la Valenciana), (2 de diciembre de 185714 de junio de 1900); María del Pilar Eduarda (Pilar), (13 de enero de 185911 de noviembre de 1865); Rita Amelia (Amelia), (10 de enero de 186216 de noviembre de 1944); Antonia Bruna (Antonia), (6 de octubre de 18649 de febrero de 1900), y Dolores Eustaquia (Lolita), (2 de noviembre de 186529 de septiembre de 1870).

Casa donde nació José Martí
José Martí inicia los estudios primarios en una escuelita de barrio. A los 7 años es alumno del colegio San Anacleto, de Rafael Sixto Casado y Alayeto; allí conoce a Fermín Valdés Domínguez, quien fue un hermano más.

En 1862 viaja con el padre al partido territorial de Hanábana, jurisdicción de Colón o Nueva Bermeja, en la actual provincia de Matanzas, donde Don Mariano Martí había sido nombrado Capitán Juez Pedáneo. En este lugar conoce los horrores de la Esclavitud. Regresa a la capital; en marzo de 1865 ingresa en la Escuela de Instrucción Primaria Superior de Varones (Prado 88), lugar donde reside Rafael María de Mendive, quien dejará en Martí huellas imborrables, por la fuerza del ejemplo como patriota, poeta y maestro.

El 17 de septiembre de 1866, José Martí, con sólo 13 años de edad, es admitido —a solicitud de Mendive— en el Instituto de Segunda Enseñanza (Obispo No. 8). A la sensibilidad humana de José Julián, no escapa la delicada situación que presenta el país y que ve reflejada en su ciudad. En su nuevo hogar de la calle Refugio No. 11, con 14 años, recuerda una premonición que le hizo su padre:
Porque a mí no me extrañaría defendiendo mañana las libertades de tu tierra. [1]

En marzo de 1867, la familia se traslada de residencia hacia la calle Peñalver No. 53. Mientras cursa el segundo año de bachillerato, recibe diferentes premios y reconocimientos por sus resultados académicos. El 15 de septiembre matricula en la Escuela Profesional de Pintura y Escultura de La Habana (Dragones No. 62, en la actualidad 308, entre Rayo y San Nicolás), la cual se ve obligado a abandonar al mes siguiente. Meses antes de iniciarse la lucha independentista el 10 de octubre de 1868, la familia Martí Pérez había decidido mudarse para Marianao, hasta que a fines de noviembre nuevamente se trasladan para la calle San José entre Gervasio y Escobar, pero el joven José Julián se mantiene residiendo en la misma casa de su maestro, lo que le facilitaría poder asistir diariamente a clases, compartiendo con su familia los domingos.

Primeras letras revolucionarias

La guerra continúa tomando fuerza, al Alzamiento de La Demajagua le suceden Las Clavellinas en Camagüey y los independentistas de Las Villas La casa de Mendive le permite conocer el desarrollo de los acontecimientos y comienza a manifestar su total apoyo a la contienda a través de su pluma. Así aparece su soneto ¡10 de Octubre!.

El 19 de enero de 1869, apenas trascurridos 90 días del Alzamiento de La Demajagua, aprovechando la coyuntura creada por la llamada “Libertad de Prensa” decretada por el entonces Capitán General en la Isla, Domingo Dulce Garay, edita junto a su amigo Fermín Valdés Domínguez, un pequeño periódico, de reducida tirada, El Diablo Cojuelo reconocida como una de sus primeras manifestaciones en prosa contra el régimen colonial y a favor de la independencia. Cuatro días más tarde, en el primer y único número de su periódico, La Patria Libre, aparece Abdala:
¡Nubia venció! Muero feliz: la muerte poco me importa, pues logré salvarla(...)
¡Oh, que dulce es morir cuando se muere luchando audaz por defender la patria!

Juventud

Foto del joven Martí
En octubre de 1869, un nuevo cambio de domicilio familiar permite ubicar a la familia Martí - Pérez en la calle San Rafael No. 55. El día cuatro de este mismo mes, una escuadra de Voluntarios pasan frente a la casa de Fermín Valdés Domínguez, en Industria 122, (esquina a San Miguel) y consideran que los jóvenes allí presentes (entre ellos no se encontraban Martí ni Fermín) se han burlado de ellos. En la noche se produce un registro en dicha casa ocupándose una carta firmada por Martí y Fermín en la que tildan de apostata al condiscípulo Carlos de Castro y de Castro por alistarse al Cuerpo de Voluntarios y pelear contra su patria. Por esta causa son detenidos esa noche: Fermín y Eusebio Valdés Domínguez y más tarde Manuel Sellén, Atanasio Fortier y Santiago Balbín por faltas contra el Cuerpo de Voluntarios del Batallón de Ligeros y el día 21 de octubre, José Martí, a quien califican como «un enemigo declarado de España». Todos resultan acusados de infidencia. Días después son liberados Fortier, Sellén, Balbín.

Durante el Consejo de Guerra al que son sometidos cinco meses más tarde (4 de marzo de 1870), Martí sostiene con ejemplar valentía la responsabilidad única como autor de la mencionada carta la cual Fermín defendía como suya, argumentando que la letra de ambos era muy parecida. Por decisión unánime del tribunal es condenado el joven José Julián a seis años de presidio y trabajo forzado; Fermín Valdés Domínguez a seis meses de arresto mayor en la Fortaleza de La Cabaña; el hermano Eusebio y Atanasio Fortier al destierro y sobreseída la causa de Sellén y Balbín. Exactamente un mes después, el 4 de abril de 1870, consta en la documentación oficial de la Cárcel de La Habana, es trasladado al Presidio Departamental para cumplir la condena impuesta. Martí en su obra El presidio político en Cuba escribe:

Era el 5 de abril de 1870. Meses hacía que había yo cumplido diecisiete años. Mi patria me había arrancado de los brazos de mi madre, y señalado un lugar en su banquete. Yo besé sus manos y las mojé con el llanto de mi orgullo, y ella partió, y me dejó abandonado a mí mismo. Volvió el 5 severa, rodeó con una cadena mi pie, me vistió con ropa extraña, cortó mis cabellos, y me alargó en la mano un corazón. Yo toqué mi pecho y lo hallé lleno; toqué mi cerebro y lo hallé firme; abrí mis ojos y los sentí soberbios, y rechacé altivo aquella vida que me daban y que rebosaba en mí. Mi patria me estrechó en sus brazos, y me besó en la frente, y partió de nuevo, señalándome con la una mano el espacio y con la otra las canteras.
Ya en el Presidio Departamental le asignan el número 113, de la Primera Brigada de Blancos y es destinado a trabajar en las Canteras de San Lázaro. En parte del área que ocupaban estas canteras se encuentran hoy el Museo Fragua Martiana y su Rincón Martiano. Sus padres afligidos por la suerte de su querido hijo, inician una incesante lucha para lograr su excarcelación. En el mes de agosto, luego de más de ciento veinte días de sometimiento al más despiadado tratamiento por los carceleros y los brigadas de las canteras, sus padres logran que su hijo sea enviado a la cigarrería del penal y luego, encontrándose enfermo, lo trasladen a la fortaleza de La Cabaña para ser “…relegado a la Isla de Pinos” (hoy Isla de la Juventud) al serle conmutada la pena por el Capitán General, el 5 de septiembre gracias a las gestiones de sus padres que no encuentran otro consuelo para aliviar el sufrimiento de su hijo junto al de toda la familia y a las de José María Sardá y Girondella, catalán que tenía por entonces arrendadas las canteras. El 13 de octubre de 1870 arriba a la pequeña isla José Martí en calidad de deportado y sujeto a domicilio forzoso. Sardá toma bajo su protección al joven presidiario y lo lleva para su finca “El Abra”, cerca de Nueva Gerona, donde por primera vez Martí ejercerá como maestro, de las hijas de José María. En esos tiempos ya hay cerca de doscientos ochenta individuos que cumplían condena en la Isla de Pinos, pues desde 1806 esta tierra era utilizada también con estos fines. El 12 de diciembre, en respuesta a una nueva petición de Leonor Pérez al Capitán General, se le concede permiso para regresar a La Habana con el objetivo de marchar deportado a España. El 18 del último mes del año 1870, sale de Gerona hacia La Habana y el 21 le es expedido su pasaporte para el viaje el 15 de enero de 1871:
De aquí a 2 horas embarco desterrado para España. Mucho he sufrido, pero tengo la convicción de que he sabido sufrir. Y si he tenido fuerzas para tanto y si me siento con fuerzas para ser verdaderamente hombre, sólo a Vd. lo debo y de Vd. y sólo de Vd. es cuanto de bueno y cariñoso tengo.

Destierro

Se inicia la dolorosa vida en el destierro con la denuncia en el propio barco donde viaja, de las torturas, atropellos y crímenes a los eran sometidos sus compañeros de infortunio, señalando como uno de los más connotados responsables al Comandante del Presidio, teniente coronel Mariano Gil Palacios, quien forma parte de los pasajeros de esta embarcación. Ya en la capital española continúan sus acciones revolucionarias en favor de la independencia. Su estancia en Madrid le permite conocer las raíces del Sistema colonial y el desprecio de sus gobernantes al naciente pueblo cubano que se inmolaba en la manigua redentora. Solicita matrícula en la Facultad de Derecho de la Universidad Central de Madrid como alumno de enseñanza libre. Sin embargo, un año más tarde, por el estado de salud en que se encuentra por las terribles condiciones a las que fue sometido en presidio, tiene que abandonar los proyectos.

A mediados del año 1871, sale a la luz pública en Madrid, Castillo y El Presidio Político en Cuba, dos contundentes denuncias de las condiciones infrahumanas a las que eran sometidos los cubanos condenados por las autoridades coloniales.

Esta última publicación, editada en España en 1871, revela a un joven de 18 años de edad que ya despunta como un brillante escritor comprometido con la independencia de su pueblo del coloniaje español. Un año más tarde circula en la capital española, ¡27 de Noviembre!:
«(...) Nosotros amamos más cada día a nuestros hermanos que murieron, nosotros no deseamos