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Pablo III (papa)

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Pablo III
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Papa de la Iglesia católica
13 de octubre de 1534 - 10 de noviembre de 1549
Papa Pablo IIIsssssss.jpg
IglesiaCatólica
Consagración episcopal2 de julio de 1519 por el papa León X
Proclamación cardenalicia20 de septiembre de 1493
PredecesorClemente VII
SucesorJulio III
Información personal
Nombre secularAlessandro Farnese
(Alejandro Farnesio, en español).
Nacimiento29 de febrero de 1468
villa de Canino,
región de Toscana,
Estados Pontificios
Fallecimiento10 de noviembre de 1549 (81 años) 
ciudad de Roma,
Estados Pontificios
CónyugeSilvia Ruffini
HijosPaulo, Constanza, Ranucio, Pedro Luis
Escudopaolo.jpg
Escudo de Pablo III

Pablo III, llamado en latín Paulus PP. III es el seudónimo de Alessandro Farnese (Canino, 29 de febrero de 1468 - Roma, 10 de noviembre de 1549), papa n.º 220 de la Iglesia católica, entre 1534 y 1549.

Perteneciente a una influyente familia de la nobleza italiana, hizo la mayor parte de su carrera eclesiástica sin ser sacerdote: fue nombrado cardenal en 1493, aunque no se ordenó hasta 1519. Accedió al papado al morir Clemente VII, en 1534. Fue un príncipe renacentista, mecenas de artistas como Miguel Ángel, a quien encargó los frescos de la Capilla Sixtina (1508-1512). En su Corte romana llevó una vida lujosa y practicó el nepotismo, contribuyendo al engrandecimiento de la familia Farnesio. Durante su pontificado se inició la Contrarreforma católica, para hacer frente al cisma protestante: Pablo III reunió el Concilio de Trento (1536), aprobó la fundación de la orden de los jesuitas (1540) y de otras órdenes religiosas, reorganizó la Inquisición romana (1542), puso en marcha la elaboración del primer índice de libros prohibidos por la Iglesia (que se publicaría en 1559) y apoyó la lucha de Carlos V contra los protestantes alemanes. Su oposición a las ambiciones de Enrique VIII llevó a la ruptura entre el papado y la Iglesia de Inglaterra, que pasó a estar bajo la autoridad de la Corona inglesa y se pasó a denominar Iglesia anglicana.

Orígenes y formación

De nombre Alejandro Farnesio (italiano: Alessandro Farnese), pertenecía a la influyente familia de la nobleza italiana de los Farnese o Farnesio, poseedores de grandes terrenos alrededor del lago de Bolsena. El abuelo de Alejandro, Ranuccio Farnesio, fue comandante en jefe de los ejércitos papales bajo el pontificado de Eugenio IV. Sus padres fueron Pedro Luis Farnesio (padre) y Giovanella Gaetani.

Se educó primero en Roma, con Pomponio Leto y después en Florencia en el palacio de Lorenzo el Magnífico, donde conoció al futuro León X. Dominaba el latín clásico y el italiano.

Carrera eclesiástica

Su carrera eclesiástica fue meteórica y la comenzó sin ser sacerdote, hasta 1519, año en que se ordenó. El 20 de septiembre de 1493, es nombrado cardenal con el título de San Cosme y San Damián por Alejandro VI, que era amante de su hermana Julia Farnesio. Pasó por varias promociones, hasta llegar a ser Rector del Colegio cardenalicio.

Bajo el pontificado de Clemente VII, fue cardenal obispo de Ostia. También fue obispo de Parma, y durante este tiempo tuvo cuatro hijos bastardos con una noble romana: Paulo, Constanza, Ranucio, y Pedro Luis, que más tarde serían legitimados por Julio III.

Papado

Estuvo en dos ocasiones muy próximo al sillón de Pedro, pero no fue sino hasta el 13 de octubre de 1534 que fue elegido papa, como sucesor de Clemente VII en el cónclave. El pueblo de Roma se alegró de su elección, pues Martín V había sido el último papa ciudadano de Roma. El 3 de noviembre es coronado como Papa.

Tras alcanzar el solio pontificio, inició una política de neutralidad de la Iglesia con respecto a los conflictos políticos de los Estados, para concentrarse en la lucha contra la expansión del protestantismo. Considerado un Papa de transición entre el Renacimiento y la Contrarreforma, gustó de potenciar la magnificencia de su corte; así, encargó a Miguel Ángel, entre otros trabajos, las pinturas de la Capilla Sixtina. En la política exterior hay que recalcar su mediación entre Carlos I y Francisco I de Francia que llevó al tratado de Nicea, en 1538, así como la excomunión de Enrique VIII de Inglaterra. Decidido promotor del concilio de Trento, dio su apoyo a la fundación de los jesuitas y al restablecimiento de la Inquisición en Italia (1542). En el ámbito de la política local, cedió importantes territorios del Papado a su hijo Pier Luigi, hecho que generó una considerable hostilidad.

A él se debe la vigorosa reacción en favor de la auténtica reforma; con objeto de restablecer el dogma -lo que constituía su mayor ambición-, nombró varias comisiones de prelados y cardenales, y designó comisiones especiales para la reorganización de la Cámara, la Cancillería, la Penitenciaría y el Tribunal de la Rota. También expidió varias bulas; trabajó sin descanso para establecer la concordia de los príncipes cristianos y unirlos contra el turco; y, aprobó y confirmó varias órdenes religiosas surgidas por aquel tiempo como la de de los jesuitas (1540). Fue un hombre tremendamente autoritario en sus planes pontificales, como se refleja en el hecho de que bajo su reinado se convocara el Concilio de Trento (1543), para lo que tuvo que superar un sinnúmero de dificultades: el rehusamiento de los protestantes, la negativa del duque de Mantua a que el Concilio se reuniera en dicha ciudad y la guerra que estalló entre el rey de Francia y el emperador. Finalmente, el Concilio acabó por reunirse en Trento, pero tuvo que trasladarse a Bolonia a causa de una enfermedad contagiosa que se declaró en Trento.

En su Corte romana llevó una vida lujosa y practicó el nepotismo, contribuyendo al engrandecimiento de su familia. Uno de sus primeros actos como sumo pontífice fue nombrar cardenales a dos de sus nietos, Guido Ascanio Sforza, que contaba dieciséis años de edad, y Alejandro Farnesio, de tan sólo catorce. Este hecho fue criticado y protestado, pero tan pronto como introdujo a hombres de la talla de Reginald Pole, Gasparo Contarini, Jacopo Sadoleto y Gian Pietro Caraffa en el Sagrado Colegio, este hecho fue olvidado.

Paulo III se dedicó a reformar la corte papal. Nombró comisiones para evitar abusos de cualquier tipo; reformó la Cámara Apostólica, el Tribunal de la Rota, la Penitenciaría, y la Cancillería.

Con motivo de la evangelización de América, el 2 de junio de 1537, con la bula Sublimis Deus, Paulo prohibió la esclavización de los indios. Defendió la racionalidad de los mismos, en cuanto que son hombres, declaró que tenían derecho a su libertad, a disponer de sus posesiones y a la vez tenían el derecho a abrazar la fe, que debía serles predicada con métodos pacíficos, evitando todo tipo de crueldad. Asimismo, concedió a Santiago de Guatemala el título de ciudad por autoridad apostólica, contenida en su bula del 15 de enero de 1534.

En 1540, aprobó la fundación de la Compañía de Jesús y de otras órdenes religiosas como los Capuchinos, los Teatinos, los Barnabitas y las Ursulinas. En 1542 estableció el Santo Oficio como cámara de apelación final en casos de herejía, siendo así como dio comienzo a la Inquisición Romana (fue convencido a tal fin por el cardenal Gian Pietro Caraffa, futuro Pablo IV). Puso en marcha la elaboración del primer Índice de libros prohibidos por la Iglesia (que se publicaría en 1559). Su oposición a las peticiones del rey Enrique VIII llevó a la ruptura entre el Papado y la Iglesia de Inglaterra, que pasó a estar bajo la autoridad de la Corona inglesa.

Muerte

La muerte de Pablo III llegó de manera repentina. Cayó víctima de una fiebre violenta muriendo en el palacio del Quirinal, a la edad de 81 años. Sus restos reposan la basílica de San Pedro en una tumba diseñada por Guglielmo della Porta.

Las profecías de san Malaquías se refieren a este papa como «Hyacinthus medicorum» (‘el jacinto de los médicos’), cita que podría hacer referencia a que como papa durante el Concilio de Trento, "sanó" a la Iglesia. Y asimismo por el hecho de que en su escudo de armas figuran dos flores de lis azules (también llamadas jacintos) y a que fue cardenal de San Cosme y San Damián, dos médicos mártires.

Fuentes