San Lino

San Lino
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Papa de la Iglesia católica
67 - 76
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PredecesorSimón Pedro
SucesorSan Anacleto
Información personal
Nombre secularLino de Volterra
Nombre religiosoSan Lino
NacimientoFinales del 20 o principios del 30
Tuscia, Bandera de Italia Italia
Fallecimiento23 de septiembre de 76
Roma, Bandera de Italia
PadresHerculano
Claudia

Lino o Lino de Volterra, II Papa de la Iglesia y Mártir. Fue el primer obispo de Roma inmediatamente después de San Pedro, a quien sucedió el año 67 después de Cristo, luego de que el Santo Apóstol recibiera la corona del martirio. Fue el sumo pontífice de la Iglesia Católica entre el año 67 y el año 76. Conocido especialmente por tratarse del segundo Papa, Lino es todavía hoy un personaje enigmático debido a la escasez de la información sobre él conservada.

Orígenes

Hay evidencias suficientes de que Lino I nació en Tuscia a finales de los años 20 o a principios de los 30. Miembro de una familia ya cristiana (o cristianizada muy poco después de su nacimiento), Lino desarrolló buena parte de sus actividades en el seno de su comunidad religiosa, en aquel momento muy perseguida. Su padre fue un señor de nombre Herculano, y su madre Claudia, aquella misma cuyo elogio hace el Apóstol San Pablo escribiendo a Timoteo desde la prisión nueve o diez meses antes de su muerte; lo que da motivo a creer que toda aquella ilustre familia había abrazado el cristianismo durante las apostólicas excursiones que San Pedro y San Pablo habían hecho por toda Italia.

Desde luego reconoció San Pedro en San Lino un natural tan bello, una piedad tan pura, tan sólida y tan sobresaliente, un fondeo de capacidad y de prudencia tan grande, y un celo tan generoso y tan a prueba de todo, en un tiempo en que la tierna y recién nacida Iglesia tenía tanta necesidad de buenos y fieles ministros.

Es probable que su actividad se centrara en Volterra primero; y posteriormente en Roma. Se sabe a ciencia cierta que conoció personalmente a por lo menos tres de los apóstoles; y que mantuvo una fluida relación con su predecesor San Pedro. Probablemente, fue Lino quién ejerció de número 2 de la primigenia Iglesia durante la persecución de Nerón a ésta (64-67); hasta el punto de que Pedro le eligió para sucederle en caso de fallecimiento o de que, como ocurrió finalmente, fuera martirizado por los romanos.

Pre - Papado

San Pedro reconoció en Lino una piedad tan pura, tan sólida y tan sobresaliente, un fondeo de capacidad y de prudencia tan grande, y un celo tan generoso y tan a prueba de todo, en un tiempo en que la tierna y recién nacida Iglesia tenía tanta necesidad de buenos y fieles ministros.

Gozó la Iglesia de bastante tranquilidad en todo el tiempo del Emperador Claudio, y los diez primeros años del Imperio de Nerón; y queriendo San Pedro aprovecharse de aquella calma, para asistir al Concilio de Jerusalén hacia el año 48 de Cristo, y para hacer muchas excursiones apostólicas en diferentes provincias, se tiene por cierto que para no dejar sin pastor a su querido rebaño ordenó obispo a Lino, y le hizo vicario suyo en Roma, junto con Clemente, durante el tiempo de su ausencia.

Reconoció Pedro a su vuelta, que no se había equivocado en el concepto del mérito, del celo y de las grandes virtudes de Lino, admirando su solicitud pastoral, su prudencia, su gran caridad y las demás admirables prendas que le habían hecho dueño de los corazones, y merecido la estimación de todos los fieles.

Pedro envió a Lino a las Galias para que llevase a ellas la luz de la fe. Lleno del mismo espíritu que animaba a los Apóstoles, atravesó los Alpes, entró en aquellas vasta regiones en que reinaba la idolatría. Llegó a Bensanzon, ciudad célebre sobre el río Doux y de la cual se hace mención en los comentarios de César.

Como a algunos centenares de pasos antes de la ciudad encontró Lino a un oficial llamado Onosio, que era orador. Miró Onosio con atención a aquel extranjero y movido de su aire, pero más que todo de su singular modestia, le preguntó de dónde era, qué religión profesaba y a qué fin se dirigía su viaje.

Aprovechando Lino aquella ocasión para anunciar a Jesucristo le dijo a Onosio:

"Yo adoro al único y sólo Dios verdadero, Todopoderoso, y eterno Creador de todas las cosas, a quien ruego que te sea propicio. Este sólo verdadero Dios tiene un único Hijo, tan Eterno y tan Poderoso como Él; y éste su único Hijo movido de la ceguedad y miseria de los hombres, se hizo hombre por la salud de los mismos hombres: se llama Jesucristo, y quiso morir en una cruz por nuestros pecados. Es verdad que para demostrar que era también Dios resucitó por su propia virtud al tercer día después de su muerte. Ahora vive en el cielo, y vivirá eternamente en él en compañía de los que abrazaren su religión, guardaren sus mandamientos y murieren en su gracia".

Oyendo esto Onosio, ya fuese por ligereza o por burla, se echó a reír; pero como ya antes había oído hablar de Jesucristo crucificado, le picó la curiosidad, y deseoso de saber a fondo toda la historia, brindó a Lino su casa. Aceptó Lino su hospedaje, y a pocos días por su modestia, por su dulzura y por su singularísima santidad se hizo dueño de todo el corazón y de toda la estimación del Orador, logrando Lino la conversión del mismo.

Papado

Después de la persecución de Nerón, durante la cual sufrieron el martirio los apóstoles Pedro y Pablo, la historia de la Iglesia romana, por más de un siglo, se nos presenta envuelta en una densa oscuridad, rota por uno que otro rayo de luz. En el último cuarto del siglo II encontramos testimonios atendibles sobre los primeros doce obispos que ocuparon sin interrupción la sede apostólica. San Ireneo, obispo de Lyon, que seguramente estuvo alguna vez en Roma, es quien nos presenta esta lista en su Adversus haereses:

"Después de haber fundado y establecido la Iglesia (de Roma), los bienaventurados apóstoles Pedro y Pablo, confiaron la administración a Lino, de quien habla San Pablo en la carta a Timoteo. Le sucedió Anacleto...".

La lista de Ireneo no es la única. Hacia el 160, Egesipo, originario de Palestina, visitó las Iglesias más importantes con el noble propósito de controlar allí la segura tradición de la predicación apostólica. Después de su visita a Roma, escribe:

"Elaboré el orden de sucesión hasta Aniceto".

Lino fue Papa, por decisión testamentaria de Pedro, durante doce años, aproximadamente del 64 al 76, o del 67 al 76, si se coloca al martirio de San Pedro en el 67, al final y no al principio de la persecución de Nerón.

Legado

  • Nombró los primeros 15 obispos en la historia de los Papas.
  • Ordenó a las mujeres de entrar a la Iglesia con la cabeza cubierta.

Muerte

Falleció el 23 de septiembre de 76, probablemente martirizado. Su recuerdo se mantuvo olvidado durante mucho tiempo, hasta el punto de que Tertuliano llegó a considerar como sucesor de Pedro a Anacleto.

Se cree que Lino fue enterrado en Roma, cerca de la tumba de Pedro. No obstante, nunca se ha encontrado su sepulcro, y tampoco existe una tradición en este sentido, aunque en 1615 se encontró en el Vaticano una tumba con la inscripción de linus, que se considera resto de una inscripción más larga referente a otro nombre, como Aquilinus o Adelinus.

Fuentes