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Cultura Cubana

Cultura Cubana
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Concepto:Conjunto de rasgos distintivos, espirituales y materiales, intelectuales y afectivos, que caracterizan a la sociedad cubana
Cultura cubana. Es un ejemplo de transculturación, debido a que es un proceso que durante varios siglos, por asimilación en algunos casos y rechazo en otros, los diferentes componentes etno-culturales fueron conformando una Identidad cultural cubana. Es el resultado de la fusión de dos raíces esenciales, procedentes una de España y otra de África. Ambas se caracterizan por la pluriculturalidad.

Hubo otras influencias pero mucho menos pronunciadas. Tanto lo español como lo africano tenían raíces inmediatas y profundamente populares. Lo auténticamente cubano es en gran medida, una combinación de lo popular español y de los elementos culturales de la población negra. Por todo ello se afirma que la cultura cubana tiene lo mejor de la cultura española y de la cultura africana.

La aparición en Cuba de una población diferente a la mundial es producto de la esclavitud. Primero con la casi desaparición de los indios derivados al rigor de trabajo y segundo por la escasez de mujeres españolas se produjo el mestizaje. Con la revolución haitiana se destruyen las plantaciones del azúcar y el café, donde Cuba logra ocupar ese mercado, con la introducción del negro africano, que era capaz de resistir largas horas de trabajo duro, donde entonces surge un segundo mestizaje entre españoles y africanos e indios. Formándose la unión de tres culturas en una sola, la cubana. A mediados de los años 50 del siglo XVI nace el criollo.

La nacionalidad cubana se forma desde que se enfrentan dos culturas la aborigen y la española, se enriquece más con la llegada del africano y surge el criollo, ama a su tierra y se enfrenta con los españoles. Hay una modificación del idioma, pues ya no se habla como los españoles. La cultura cubana adquiere una forma caracterizada por la forma de vestir, de proyectarse, entre otras manifestaciones.

Contenido

Concepto de cultura

Conjunto de rasgos distintivos, espirituales y materiales, intelectuales y afectivos, que caracterizan a una sociedad o grupo social en un período determinado. El término cultural engloba además modo de vida, ceremonias, arte, invenciones, tecnología, sistema de valores, derechos fundamentales del ser humano, tradiciones y creencias. A través de la cultura se expresa el hombre, toma conciencia de si mismo, cuestiona sus realizaciones, busca nuevos significados, crea obras que las trasciende, crea su propio quehacer diario, se identifica con cada cosa que este a su alrededor.

Cultura es ante todo, resultado directo del carácter polifacético del fenómeno que el mismo expresa, lo cual lo naturalmente lleva a elaborar diferentes cognoscitivas durante su análisis. Son valores culturales y espirituales, que deben incorporarse a la naturaleza humana y tiene como núcleo el trabajo. No tiene contradicciones filosóficas y resumen general. Los valores son atributos propios de las necesidades espirituales derivadas del cerebro, del estómago, para satisfacer el deseo, el gusto.

Transculturación

Fernando Ortiz

Según Don Fernando Ortiz:

"...son los variadísimos fenómenos que se originan en Cuba por las complejísimas transmutaciones de culturas que aquí se verifican, sin conocer las cuales es imposible entender la evolución del pueblo cubano tanto en lo económico como en lo institucional, jurídico, ético, religioso, artístico, lingüístico, psicológico, sexual y en los demás aspectos de su vida.”

La verdadera historia de Cuba es la historia de sus intrincadísimas transculturaciones. Primero la transculturación del indio paleolítico al neolítico y la desaparición de éste por no acomodarse al impacto de la nueva cultura castellana.

En otras palabras, transculturación es un proceso ininterrumpido, es asimilar sin perder la raíz propia. Es la emergencia de algo cualitativamente nuevo, de una nueva realidad propia, con auto-conciencia de sí, donde cada elemento o componente aporta de sí, y donde su identidad inicial desaparece para dar lugar a una nueva identidad. Desde que las personas nacen hasta que mueren están en un proceso constante de transculturación.

Aculturación

Es lo relativo al contacto cultural entre los pueblos, cuyas tradiciones habían sido en el pasado, o estaban en el presente influidas por las costumbres de otros pueblos con los que estaban en contacto.

Raíces

En el nacimiento de la cultura cubana se funden tres raíces principales. La primera de estas raíces es la de los pobladores aborígenes, cuyo legado étnico se vio reducido por el impacto que significó el proceso de conquista y colonización. Por esta razón, las dos raíces de mayor significación en el etnos cubano son la española y la africana. La primera, fue el resultado de una migración proveniente de la metrópoli que, con momentos de mayor o menor intensidad, se ha mantenido a lo largo de toda la historia. En los primeros siglos de la conquista predominaron los grupos provenientes del reino de Castilla, sobre todo del sur de España. A ella se sumaron otras muy importantes procedentes de las Islas Canarias, Galicia y Cataluña.

La raíz africana deja una huella muy particular al proceso formativo de la cultura cubana. Procedentes de diferentes etnias (yorubas, mandingas, congos, carabalíes, bantú), como esclavos fueron mezclados en las plantaciones provocando nuevas asociaciones culturales entre las propias comunidades africanas. Desde las propias plantaciones, antes de la abolición de la esclavitud, comienza el proceso de sincretismo entre la cultura de los esclavos y la de los amos, dando lugar a una cultura totalmente nueva y diferente a la de sus raíces originales. En la definición actual de la cultura cubana, estas tres raíces conforman la base de las tradiciones, la cultura y la religiosidad popular.

Proceso de acriollamiento socio-cultural

Desde el siglo XVI hasta finales del siglo XVIII se desarrolló un sentido de pertenencia (la patria del criollo) expresada de las más diversas maneras. Las estructuras típicas eran pre-modernas:

  • Fragmentación regional.
  • Economía precaria sin inserción dinámica al naciente mercado capitalista.
  • Ideología expresa en una simbolización mítico – religiosa.
  • Manifestación del sentimiento patriótico del criollo dentro de los elementos típicos de lo proto nacional y su singularidad en el conjunto hispano.

Estos fueron los pasos iniciales que dieron lugar al florecimiento de la cultura cubana. El proceso de transculturación en La Habana no se desarrollaba de la misma forma que en otros lugares como Oriente, debido a que era en La Habana donde mayormente se comerciaba. La ideología se expresaba en forma mítico – religiosa. Se imponía el culto católico, sobre todo el culto Mariano (culto a la Virgen María).

Siglo XVIII

Se conoce por tres denominaciones:

  • Siglo de las Luces
  • Siglo de la Razón
  • Siglo de la Ilustración

Ilustración

Término utilizado para describir las tendencias en el pensamiento y la literatura en Europa y toda América durante el siglo XVIII.

El siglo XVIII era reconocido por los intelectuales como una nueva edad iluminada por la razón, la ciencia y el respeto a la humanidad. Los intelectuales de la época llegaron a asumir que mediante un uso juicioso de la razón, sería posible un progreso ilimitado en conocimientos, en los logros técnicos y sus consecuencias en valores morales.

Esto llega con un proyecto económico que va a llevar a la posibilidad de un conocimiento mayor de logros técnicos con la introducción de la máquina de vapor, y por tanto, con consecuencias de carácter moral, que pueden estar dadas por el acriollamiento y por una nueva visión desde el punto de vista de la isla.

Principales instituciones

Papel Periódico de La Habana. Primer periódico de interés económico y literario publicado en Cuba, con el que se inició el desarrollo de la prensa en la Isla
  • Periódicos: Todos comenzaron siendo religiosos, sobre todo carmelitas y jesuitas. La introducción de la imprenta en 1723 hizo posible la publicación de los primeros periódicos que a partir del Papel Periódico de La Habana no cesaron de aumentar, destacándose entre ellos El Diario de La Marina, El Siglo, La Lucha, El País, entre otros.

En la emigración no pueden dejar de mencionarse El Habanero, editado por Félix Varela y Patria, obra de José Martí, que además de su labor patriótica ayudaron a dar pasos de importancia a la cultura cubana. Los periódicos se convirtieron en una institución imprescindible al divulgar este pensamiento ilustrado, están al servicio de una doctrina política, de un pensamiento determinado. Reflejan por primera vez las expresiones culturales al aparecer el cuento, la narrativa, la crítica de costumbres, la crítica literaria.


Socio destacado fue Francisco de Arango y Parreño. Otros directores fueron José de la Luz y Caballero y Antonio Bachiller y Morales. Ocuparon cargos en la misma Félix Varela, Felipe Poey, el Conde de Pozos Dulces, Domingo del Monte, entre otros. Surge por solicitud de habaneros ilustres interesados en solucionar el atraso en la agricultura, la industria y el comercio. Contaba con secciones permanentes que se ocupaban de estos y otros aspectos y buscaban en el extranjero información sobre los últimos adelantos. Abrió diputaciones en diferentes localidades de la isla. Introdujeron máquinas y utensilios novedosos para labores agrícolas, y nuevos métodos de cultivo de la caña.

Lucharon por el establecimiento del ferrocarril, la supresión de impuestos a las industrias y la eliminación del estanco del tabaco. Impulsaron proyectos para empedrar las calles e iluminarlas y para la construcción de caminos. La Sociedad abrió la primera biblioteca pública y creó la Sección de Educación que llegó a dirigir la educación primaria. Fundó el Jardín Botánico y la Escuela de Pintura San Alejandro.

Creó cátedras de diversas asignaturas y apadrinó la Escuela de Música Santa Cecilia. Patrocinó la Casa de Beneficencia y Educandas, creó una casa de enfermos mentales e introdujo la vacuna contra la viruela. Editó regularmente sus "Memorias”, administró el “Papel Periódico” y publicó la “Revista Bimestre Cubana”. En 1899, al concluir la dominación española, continuó como institución privada con un radio de acción menor debido a la creación de instituciones que se encargaron de sus funciones, y se dedicó a desarrollar actividades culturales.

Estos tres elementos van a ser los portadores del pensamiento ilustrado

Abogado, comerciante y economista cubano, promotor de la creación de la Sociedad Económica de Amigos del País
  • Real Consulado de Agricultura y Comercio de La Habana: En abril de 1795 se inaugura esta institución, culminando las gestiones del ilustre economista criollo Francisco de Arango y Parreño, que fue nombrado síndico del mismo. Tenía como objetivo fundamental funcionar como tribunal mercantil encargado de facilitar las transacciones de los mercaderes, que por gestiones de Arango obtuvieron ventajas fiscales para una serie de productos.

Aparecen los primeros intelectuales criollos, entre los que sobresalen el economista Francisco de Arango y Parreño, el eminente médico Tomás Romay y el presbítero José Agustín Caballero. En la música se escuchan nuevas sonoridades, producto de la fusión de los ritmos traídos por españoles y africanos, que dan lugar a expresiones musicales con caracteres propios, como el danzón, e hicieron sobresalir a compositores e intérpretes del país. Esteban Salas, Ignacio Cervantes, José White, Rafael Díaz Albertini, Federico Edelman y Manuel Saumell marcaron momentos culminantes con sus composiciones e interpretaciones. Aparece el Teatro Coliseo. Lo criollo emerge como realidad social.

Figuras al tanto de los avances de la filosofía, la ciencia política y la naciente sociología fueron José Martín Félix de Arrate, Pedro Agustín Morell de Santa Cruz, Félix Varela, José Antonio Saco y José de la Luz y Caballero entre otros. En otras ciencias, sobresalieron el médico Tomás Romay, el agrónomo Álvaro Reynoso, el naturalista Félix Poey y el investigador y médico Carlos J. Finlay. También muchos dueños y hacendados llegaron a convertirse por necesidades de la producción azucarera en verdaderos técnicos empíricos.

En la economía se destaca Francisco de Arango y Parreño. Abogado. Asesor de la factoría de tabaco y diputado a las cortes en 1813. Fue un verdadero estadista que examina las cuestiones coloniales como economista y sociólogo. Discreto autonomista, deseoso de mejorar la situación del país con la mayor libertad de su comercio, que permitía el incremento de la producción azucarera y el mejoramiento de los hacendados cubanos. Primero observa la trata de esclavos como hecho económico, mas tarde previendo la desaparición de la esclavitud pensó que debía incrementarse la población blanca y preparar los esclavos para la libertad: efectivamente su acción pública transcurre dentro de la órbita de España.

Por sus temas y por sus ideas puede considerarse como el hombre representativo de la época. Es muy notable escritor de materia económica y social, obligado por las circunstancias a tratar finalmente el tema político. No es reaccionario sino reformista conservador de agudo y objetivo realismo, vocero y representante de la rica minoría criolla frente a la Metrópoli. Su pensamiento se transforma fundado en los hechos, en lo que se destaca su evolución de la aceptación de la esclavitud como un repudiable hecho consumado de la economía de la época a la opuesta actitud de abolicionista. Su Discurso sobre la Agricultura en la Habana y medios de fomentarla (1792), es un valioso modelo de monografía en la que se estudia la totalidad del fenómeno económico con base estadística y dialéctica, y formulación del primer esquema de historia interna de Cuba. Fue autor de numerosos estudios, monografías, informes y ensayos. Como escritor posee la frase personal, expresiva y precisa. Llama a la esclavitud en sus diferentes etapas en Cuba, miserable comercio, fraude organizado.

Expresión de una conciencia propia

Pedro Agustín Morell de Santa Cruz y de Lora, Obispo de La Habana y Deán de su catedral, Obispo de Santiago de Cuba, Jamaica, La Florida y de León en Nicaragua. Trigésimo obispo de Cuba

Aparecen dos momentos:

  • Representado por la obra de los primeros historiadores fundamentalmente
  • Existencia de una comunidad intelectual

Primer Momento

Responde a la conciencia de la necesidad que tiene el criollo de reconocer sus raíces y la existencia un pueblo “diferente”, aunque el Obispo Morell “habla” a nombre del pueblo humilde y Arrate de la oligarquía habanera.

Obispo Pedro Agustín Morell de Santa Cruz

Primer autor de obra histórica conocida de importancia. Nacido en 1694 en Santo Domingo. Su Historia conservada incompleta y no publicada hasta 1929, es una obra de caracteres anacrónicos: el autor, en la segunda mitad del siglo XVIII, escribe con ideario y estilo del siglo XVI. Como historiador es un cronista que reúne los hechos y cronológicamente los ordena en torno a obispos y gobernadores coloniales. Providencialista como historiador, muy ajustado, su información documental da valor histórico a su obra, su estilo de inalterable llaneza y naturalidad, casi sin relieve, esta mucho más cerca de la sencillez clásica del siglo XVI que de los artificios del siglo XVIII. Tiene la historia el valor de haber conservado, como parte de su relato, el Texto de Espejo de Paciencia.

José Martín Félix de Arrate

José Martín Félix de Arrate (1701-1765): Desempeñó el cargo de Alcalde y otros de carácter administrativo. Compuso una obra histórica, terminada hacia 1761, a la que denominó Llave del Nuevo Mundo, Antemural de las Indias Occidentales. La Obra de Arrate es una crónica de La Habana en 49 breves capítulos, de los cuales 6 forman una especie de introducción con noticias sobre el descubrimiento e inicio de la colonización de Cuba. Da mas importancia a los hechos y su interpretación que a la forma literaria, Arrate pertenece al Siglo XVIII, pero como escritor no sufre la influencia literaria de la época. Su prosa es clara y precisa y casi libre de artificios retóricos.

Por todo ello, se va viendo el sentimiento de identidad, de pertenencia, el criollo tenía necesidad de reconocerse, de evocar sus raíces, de reconocer que como pueblo era diferente, ya no solo eran españoles de ultramar, ya eran criollos, personas que pertenecían a esta tierra, aunque esto no significase separación de España, no es sentimiento independentista, sino de pertenencia a esta tierra, se lleva a la literatura este sentimiento. Tres poetas criollos, Manuel Zequeira, Manuel Rubalcaba y Manuel Pérez Ramírez, los Tres Manueles, describen las bondades y bellezas de la tierra en que nacieron.

Manuel de Zequeira

Manuel de Zequeira, Poeta, periodista, militar y funcionario público. Es considerado como el primer poeta cubano

Manuel de Zequeira: Seminarista (1764), habanero, estudió humanidades. Entre 1796 y 1804 fue su periodo de mayor creación poética. Fue militar y llegó al grado de teniente coronel. En su soneto descriptivo Oda a la piña hace una descripción exacta de la naturaleza, muestra una afortunada naciente cubanía en el amor a las bellezas y riquezas de la naturaleza local, que se sintetiza en el discreto elogio versificado de la piña. Lo mejor de Zequeira está en composiciones breves en las que puede conseguir, por medio de laboriosidad, la expresión poética. Ej.: Soneto La ilusión.

Manuel Justo Ruvalcaba

Manuel Justo Ruvalcaba: (1769) santiaguero, seminarista, fue militar, tenia dedicación por las artes plásticas. Obras: Silva cubana (en donde expresa admiración a la naturaleza, a las frutas cubanas). A Nise bordando un ramillete (soneto a la naturaleza, a las flores). Dotado de varias aptitudes artísticas para la poesía, la pintura y la escultura para las que no pudo tener adecuada formación. Ruvalcaba es poeta de fugaces aciertos y también de imitaciones alejadas de sus modelos españoles, por lo menos lo suficiente para que su personalidad no desaparezca por completo, como en los tercetos de su elegía A la Noche.

Manuel Pérez y Ramírez

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Manuel Pérez y Ramírez, Poeta cubano de la etapa colonial. Su más destacado soneto es El amigo reconciliado. Muchos de sus poemas fueron musicalizados

Manuel Pérez y Ramírez: (1772) Poeta lírico y dramático, seminarista santiaguero. Fue militar, llegó al grado de subteniente y se retiró con el de Capitán. Fundó numerosas publicaciones donde defendía tendencias liberales y progresistas. Dirigió las memorias de la Sociedad Económica de Amigos del País. Obras: Emanuel (poema bíblico) y El amigo reconciliado.

Por otra parte, aparecen también diferencias entre la burguesía ilustrada criolla y el pueblo, que dan lugar a ver la historia de Cuba desde dos momentos, dos conceptos de pueblo y dos aspiraciones diferentes sobre el destino del país: la de la oligarquía y la del resto del país.

Segundo momento

Los intelectuales de esta comunidad caracterizados como la Ilustración Reformista son los primeros en expresarse de modo coherente y consciente en la historia cubana. Produjo una ruptura con los siglos anteriores. Este es un momento sumamente importante, porque es como un salto a la modernidad, como dejar atrás lo que ataba y no permitía avanzar. Los intelectuales de la Ilustración Reformista son los que por primera vez de una manera coherente y consciente, se expresan en la historia cubana. Es la entrada a lo que se va a denominar desde el punto de vista cultural el Siglo de Oro de la cultura cubana.

Período formativo de la conciencia nacional (1790-1868)

  • Los acontecimientos internacionales de finales del siglo XVIII y principios del XIX fueron catalizadores en la formación ideológica de los criollos para estructurar una conciencia nacional con un ideario diferente al de los peninsulares españoles.
  • El auge extraordinario de la producción de azúcar de caña en Cuba hasta convertirse en “la azucarera del mundo”, transformó a la isla en una colonia rica, status que se hizo patente con la llegada de los gobiernos de la Ilustración.
  • Con el surgimiento de los primeros patricios criollos, portadores de un pensamiento reformista comenzaron las exigencias a una metrópoli inflexible y temerosa de perder a la colonia después de la independencia americana.
  • Una primera corriente ideológica separatista consolida, mediante el pensamiento y la razón, los más puros sentimientos e ideales de los cubanos, que se representan en una imagen de patria independiente de España.
  • Un segundo intento reformista de mayor madurez ideológica intenta igualar el status de Cuba a España, sin resultados; el tercer intento fue inútil y representó solo las aspiraciones de las clases más ricas del país.
  • Durante todo el período fue creciendo el rechazo a la trata y un pensamiento bien razonado de la necesidad de la abolición de la esclavitud, no solamente por razones económicas, sino por un sistemático apego moral a las ideas de justicia social.
  • El surgimiento de una corriente ideológica que propugnaba la anexión a los EU no tuvo una expresión cultural, ni un apoyo mayoritario en el pueblo cubano, que sin negar la tradición española aspiraba a una república independiente y moderna.
  • El Romanticismo encarnó culturalmente los ideales de emancipación de la sociedad; en la literatura, la poesía transitó de un débil neoclasicismo a un movimiento que generó dos etapas de romanticismo poético de altísima intensidad estética; en la narrativa, se fueron publicando novelas descriptivas cercanas al ideario romántico.
  • El costumbrismo tuvo pleno auge en el periodismo, la literatura, el teatro y la plástica, especialmente en el grabado, como parte del movimiento romántico.
  • El teatro diversificó los públicos, consolidándose uno vernáculo y popular, así como otro más apegado a las salas con los cánones europeos.
  • El romanticismo musical desarrolló géneros y ritmos propios basados en el ambiente sonoro de la isla.
  • La plástica dio a conocer a los primeros grandes pintores en el retrato y los paisajes, partiendo de la academia neoclásica y hacia la elaboración de una estética que ya contemplaba el tratamiento de la luz.
  • El creciente amulatamiento, mezcla, sincretismo de las expresiones culturales e ideológicas de la sociedad, junto a una riqueza científica y técnica adquirida por los cubanos mediante el interés por la instrucción, así como una integración entre la llamada cultura popular y la alta cultura, desarrollaron una peculiar identidad.

Finales del siglo XVIII

En Cuba a finales del siglo XVIII desde el punto de vista cultural se desarrolla un proceso económico, social e ideológico en extremo complejo por:

  • Las vías que asume
  • El modo particular de proyectar y estructurar las ideas
  • Subvertir la composición social y los paradigmas de la sociedad criolla

Ya el criollo va a elaborar sus propias concepciones económicas y su necesidad de llevar adelante reformas en su beneficio. Hay una clase que emerge que es la burguesía criolla, la cual exige y ocupa su espacio.

Características

  1. Profundas remociones del aparato político – administrativo
  2. Surgimientos de nuevas instituciones
  3. Libre y masiva introducción de esclavos africanos
  4. Reorganización agraria producto de la Revolución Haitiana
  5. Desarticulación demográfica de la sociedad criolla y su remodelación socio-cultural.
  6. Creciente inserción de sus productos agro-industriales en el mercado mundial capitalista.
  7. Diversificación de los mercados (cacao, añil, azúcar, café)
  8. Proceso de conquista territorial del país, convirtiendo los espacios geográficos en regiones económicas (Occidente: tabaco y caña; Oriente: Café)
  9. Formación de nuevas mentalidades y sistemas de ideas.

Es el criollo quien asume los mercados que deja libre Haití producto de la sublevación de esclavos en 1792. Se destruyeron ingenios, cafetales, los colonos franceses abandonaron su territorio y se instauraron en la zona oriental, lo que produce un incremento de la producción cafetalera en Cuba. Este desplazamiento se realiza con sus culturas, lo que provoca la difusión del arte de esa región en la cultura cubana. Cuba pasa a cubrir la demanda del azúcar y el café. Se acentúan las contradicciones entre hacendados criollos y comerciantes españoles, se va creando un proceso de ideas de libertad.

Proyecto de la burguesía esclavista criolla

La figura más importante de la reforma filosófica en la isla

El surgimiento de la burguesía esclavista como clase hegemónica, implicó el desarrollo de un proyecto económico social e ideológico que lleva implícito su propia contradicción: Por un lado estaba la necesidad de crecer y desarrollarse y por el otro estaba el miedo al medio que se utilizaba para lograr ese crecimiento: el esclavo. La burguesía criolla en Cuba tiene en común con la europea el hecho de constituir una elite económica, social, política y cultural. Ambas conciben la igualdad y la libertad con restricciones. Esta burguesía criolla, esclavista, va a tratar de ennoblecerse haciendo matrimonios de conveniencia; concibe la igualdad y la libertad con restricciones, pues seguían existiendo los amos y los esclavos.

Otros aspectos del proyecto socio-cultural criollo

Apertura de una concepción laica, a los métodos experimentales y las nuevas ciencias en el estudio de la naturaleza física cubana. Aparecen dos personas: el Obispo Espada y el Padre José A. Caballero. El Obispo Espada es quien crea la Academia San Alejandro.

Padre José Agustín Caballero

Padre José Agustín Caballero: (1762) Estudió en el Seminario San Carlos, miembro de la Sociedad Patriótica, laboró dentro de la sección de ciencias y artes. Comenzó la renovación de la enseñanza de la filosofía, trató de mejorar el sistema educativo que imperaba en Cuba, así como elaboró un plan para crear escuelas públicas gratuitas, fundadas por la Sociedad Patriótica. Publicó artículos en el Papel Periódico. Como orador se recuerdan sus discursos a los restos de Colón cuando fueron trasladados a la Habana y al de Luis de las Casas. Caballero fue prosista y orador académico y religioso de estilo sobrio y enérgico, excepcional en su época. Tiende a eliminar adornos superfluos y se ciñe al despliegue del razonamiento.

Evolución del concepto “Patria”

El concepto de Patria reafirmó la unidad interna de los cubanos: de la idea de patria local o regional se transitó al de Patria nación. Es así como se logra el concepto de Patria que llega a 1868.

“Patria no es más que un conjunto de condiciones en que pueden vivir satisfechos el decoro y el bienestar de los hijos de un país”. José Martí.

Siglo XIX

José Jacinto Milanés. Poeta; dramaturgo y ensayista. Uno de los principales cultivadores del drama romántico en lengua española. Considerado como el primer ingenio poético cubano

A principios del siglo XIX se distinguen en las letras figuras como José María Heredia, Gertrudis Gómez de Avellaneda, José Jacinto Milanés, Gabriel de la Concepción Valdés (Plácido), Domingo del Monte y Cirilo Villaverde. Algunas de estas figuras celebrarán famosas tertulias literarias que reunirán a cultores de diferentes géneros literarios.

Fue durante las primeras décadas del siglo XIX que surgieron casi simultáneamente las corrientes ideológicas que dominaron la vida política de la colonia. Hasta el anexionismo, con la fuerte crítica que suscita, contribuye en alguna medida al proceso de formación de la nacionalidad.

Los reformistas se destacan por sus críticas al régimen colonial y la labor periodística que desarrollaron. Las primeras conspiraciones independentistas y la labor de Félix Varela favorecen la definición de la nacionalidad cubana y la aparición de la conciencia nacional. Varela fomentó el amor a la patria y a la libertad e inculcó la idea de que la independencia de Cuba era la única respuesta a los males que España imponía a Cuba.

El proceso de formación de la nacionalidad cubana se consolida con la gesta iniciada el 10 de octubre de 1868 que unió a blancos, negros y mulatos, y evidenció la existencia de una psicología común a todos los nativos del país. La guerra hizo surgir la nación al organizar jurídicamente la nacionalidad cubana, e hizo brotar un profundo sentimiento de orgullo nacional del heroísmo desplegado durante diez años de lucha.

Como se sabe Cuba fue uno de los últimos países en lograr su emancipación de España. El hecho indica una dependencia mas acusada a los patrones españoles. Es por ello que los representantes del romanticismo reflejan en sus Obras el tema de la emancipación. Ejemplo: Heredia (Himno del desterrado), Gertrudis Gómez de Avellaneda(A él), José Jacinto Milanés (Epístola).

Liberalismo

Doctrina económica, política y filosófica que aboga por el desarrollo de la libertad personal individual y, a partir de esta, por el progreso de la sociedad. Fue uno de los hechos más importantes de la edad moderna.

Fue al calor de este pensamiento que comienza a surgir el sentimiento de nacionalidad cubana. Los Cubanos son una colonia de la corona española. El liberalismo va a abogar por la libertad personal, individual, y a partir de ella, por el progreso de la sociedad, progreso que va a llevar a un sentimiento independentista. El siglo XIX fue fundamentalmente el del liberalismo, pues conllevó a la idea del progreso técnico, intelectual y moral y estuvo estrechamente ligado al movimiento nacionalista.

Los liberales cubanos vieron la necesidad de incrementar la producción, sobre todo azucarera, de una nueva forma, y para ello introdujeron las técnicas y elementos más modernos del momento (máquinas de vapor), y modernizaron la producción azucarera. Esto llevó a otras cuestiones de carácter moral y cultural por el problema del negro (uno de los problemas sociales más importantes del siglo XIX), pues este problema tomó otro matiz desde el momento en que la mano de obra esclava no era imprescindible para la producción azucarera en los Centrales.

Progreso técnico

Elemento o factor imprescindible que aparece en todo el siglo XIX para la realización del proyecto. Aparece la modernización de los estudios superiores. Ej.: Seminario San Carlos de San Ambrosio y posteriormente la Universidad de La Habana. Necesariamente, todo lo anterior lleva al movimiento nacionalista: primero se sintieron españoles de ultramar y luego se auto – denominaban criollos. Emergen como realidad social.

“Ilustración y Liberalismo en Cuba, por tanto, transitan en los siglos XVIII y XIX de la ilustración esclavista y de la nacional del sentimiento del criollo. Época de hallazgos y de abandonos, de encuentros y desencuentros”. Eduardo Torres Cuevas.

Es decir, sus intereses económicos coincidían con los de la corona, pero cuando esa corona ya no beneficiaba a esa burguesía, aparecieron los desencuentros.

Evolución del teatro vernáculo

Con relación al teatro bufo o vernáculo se ha polemizado mucho desde hace bastante tiempo, hay quien lo cataloga popular, le otorgan así un sentido nacional, otros intentan presentarlo como expresión antinacional por la burla a lo criollo y su superficialidad. Todo parece entonces que era una manifestación de nacionalismo. Además logra rápidamente captar la simpatía de un público que abandona la zarzuela y otras manifestaciones para brindar su concurso a la nueva empresa. Los bufos recogieron los gustos populares, fueron observadores atentos de su realidad y críticos avezados de la misma y negaron el gusto españolizante del momento. Con ello alcanzaron una estabilidad inmediata, un teatro excesivamente cubano y un público creciente. Ej.: Los negros catedráticos (1868) Pancho Fernández Perro huevero aunque le quemen el hocico Juan Francisco Valerio.

Guerra de los Diez años

Guerra de los 10 Años o como se le conoce también Guerra Grande (1868-1878) constituye uno de los hechos más relevantes y de mayor trascendencia en la historia de Cuba
“La Guerra de los Diez Años tuvo una enorme trascendencia en la historia de Cuba. Este acontecimiento conmovió al andamiaje colonial desde su base, en aquella tremenda, la composición del pueblo cubano cambió totalmente”. Fidel Castro.

Causas

Estuvo condicionada por las profundas contradicciones en la estructuración colonial y el grado de desarrollo de la conciencia patriótica. Esta guerra actuó como un detonador de los cambios políticos y sociales que penetró todas las esferas de la vida espiritual de un conglomerado humano que, inmerso en la contienda comenzó a cohesionarse en el ideal de la independencia.

Factores internos

  1. El grado de explotación colonial que España imponía a Cuba
  2. La imperiosa necesidad histórica de abolir la esclavitud
  3. La madurez patriótica alcanzada por ciertos grupos de terratenientes centro-orientales.

Figuras fundamentales

Terratenientes criollos de la zona centro oriental no vinculados a las plantaciones: Francisco Vicente Aguilera, Pedro Figueredo, Carlos Manuel de Céspedes, Vicente García, Salvador Cisneros Betancourt y Miguel Jerónimo Gutiérrez.

Carácter de la guerra

Burgués, anticolonialista, democrático, antiesclavista

Fuerzas motrices

Campesinos, esclavos, artesanos

Entre 1868 y 1878, la evolución de la cultura cubana no se detuvo a causa de la circunstancia bélica, sino que, por el contrario, adquirió un nuevo sentido, un fundamento diferente. La guerra actuaría como catalizador, e impondría, al fin, el sentido independentista en que cuaja definitivamente la conciencia nacional.

Cultura de sus líderes

Sus líderes iniciales, y los “hombres del 68” en general, encabezados por Carlos Manuel de Céspedes se caracterizaron por:

  • Ser representativos (en lo ideológico y lo social) del ala radical de la burguesía criolla
  • Poseer una amplia cultura, esencialmente jurídica y humanista, adquirida en Cuba y en el extranjero (sobre todo en Europa)
  • Estar informados de los últimos adelantos científicos y técnicos
  • Ser aficionados a la literatura y la música y conocedores de sus más novedosas tendencias, autores y obras.
  • Dominar varios idiomas
  • Estar actualizados sobre los más importantes sucesos políticos ocurridos en el mundo.

Máximo Gómez, Antonio Maceo y otros líderes populares compartían, en gran medida, las características antes descritas en cuanto a conocimientos y aficiones. Ejemplo de lo anterior se refleja en el Diario de Campaña de Máximo Gómez, que permite conocer su capacidad para escribir y sus dotes narrativas, y los poemas de Carlos Manuel de Céspedes tales como Al Cauto, Diarios de viaje, Al pie del Monte del Turquino, etc.

Cultura de las clases populares

Se debe destacar que la mayor parte de la población residente en Cuba era analfabeta y sin acceso afectivo a las instituciones culturales de la colonia.

Nuevo sentido de la cultura

La cultura cubana entre 1868 y 1878 muestra una relación de continuidad y ruptura respecto a etapas anteriores. Lo cualitativamente distinto residirá en la expresión del sentido independentista asumido por la conciencia nacional.

Democratización de la cultura en la Manigua

  1. Se funda la Constitución de Guáimaro en 1869, la cual se realiza con el objetivo de darle unidad al movimiento revolucionario. Su principal significación radica en la creación de la Primera Constitución cubana, conocida como “La Constitución de Guáimaro”, redactada por Ignacio Agramonte y Antonio Zambrana. Nuevo marco jurídico que reconocía el derecho a la soberanía de la nación cubana y legitimaba la igualdad social de todos los cubanos. No obstante sus limitaciones, en la Asamblea de Guáimaro la nacionalidad cubana logró el aparato imprescindible para consolidar jurídicamente la nación y la conciencia política del pueblo. Contribuyó a la unidad de los cubanos, se elaboró una Constitución que reconocía la igualdad de todos los cubanos, la abolición de la esclavitud, la mujer también se ve representada en la Asamblea en la figura de Ana Betancourt, que exige la igualdad de derechos de la mujer, oponiéndose a los principios de aquella época. Guáimaro mostró la madurez política alcanzada por los cubanos.
  2. Creación de escuelas de campañas (los combatientes fueron maestros y alumnos)
  3. La legislación de la República de Cuba en Armas otorgó el derecho de educación primaria libre y gratuita
  4. Interés por extender la educación mediante maestros ambulantes, sin distinción de raza, sexo o ubicación social.
  5. Erradicar el analfabetismo. La existencia de una sola lengua actuaba como factor unidad.

Cultura artística y literaria en la manigua

Himno de Bayamo, es junto a la Bandera y el Escudo, un símbolo nacional. Fue compuesto por Pedro Figueredo e instrumentado por Manuel Muñoz Cedeño
  1. Oratoria política (Asamblea Constituyente)
  2. Nacimiento de la prensa mambisa (Periódico El Cubano Libre)
  3. Tertulias, veladas y certámenes literarios
  4. Literatura con temas patrióticos, fundamentalmente la poesía (discursos y otras estructuras estróficas)
  5. En la música (Himnos y Marchas)
  6. La significación del Himno de Bayamo, devenido himno nacional de Cuba. Manifestación cultural importante, de emancipación, que proyectaba ideas con respecto a la identidad nacional. Su significación ha sido reconocida al instituirse el día 20 de octubre como Día de la Cultura Cubana.

Oratoria política

La oratoria política en Cuba, prácticamente silenciada hasta entonces, pudo desarrollarse por primera vez durante las sesiones de la Asamblea Constituyente y de la primera Cámara de Representantes, reunidas ambas en Guáimaro en abril de 1869. En aquellas trascendentales reuniones y en tribunas públicas en lugares cercanos al poblado, se expresaron libre y democráticamente las aspiraciones revolucionarias de los delegados en sus diferentes tendencias. Por sobre todos los oradores presentes, muchos de los cuales había sido formados en las aulas del Colegio El Salvador, de Luz y Caballero, descollaron Ignacio Agramante y Antonio Zambrana, ambos prácticamente autores de la Carta Magna allí aprobada.

Debe hacerse mención antes a Carlos Manuel de Céspedes, renombrado abogado e iniciador de la revolución, quien fue orador de palabra clara, profunda y vibrante, así como hombre con inquietudes culturales variadas, muestra de lo cual son sus poemas no exentos de gusto y corrección como su conocido soneto Al Cauto. Ignacio Agramante, hombre de acción y de ideales puros, poseedor de una amplia cultura, ha sido considerado como “el orador de la igualdad del derecho, de la dignidad individual”, así como enérgico e inspirado, a la vez que cuidadoso de la expresión.

Nacimiento de la prensa mambisa

El Cubano Libre, el primer periódico independentista. En el año 1868 surgen en Cuba unos 20 periódicos que se imprimieron en la manigua

Las páginas de El Cubano Libre, primer periódico insurrecto desde los campos de Cuba Libre, alcanzaron trascendencia histórica por haber aparecido en ellas el decreto mediante el cual se abolía la esclavitud en el país. Fue, según se ha señalado, el arma ideológica que adoctrinó y guió a los cubanos en sus luchas contra los reformistas y los anexionistas.

La prensa mambisa, cuya vida estuvo siempre en peligro por los azares de la guerra y por la escasez de recursos con que se contaba para sostenerla, rindió una heroica faena durante la Guerra de los Diez Años y mantuvo informados a los integrantes del Ejército Libertador del desarrollo de las hostilidades, de los Acuerdos del Gobierno en Armas y de otras cuestiones de interés para ellos, a la vez que inflamaba los ánimos de los combatientes con las estrofas patrióticas de los poetas revolucionarios incorporados a la lucha en la manigua, con los discursos de los dirigentes de la revolución, los cuales le brindaron todo su apoyo a este importante y necesario medio de información.

No obstante lo anterior, en enero de 1869 pudieron expresarse libremente los cubanos a través de las publicaciones periódicas, al decretarse la libertad de prensa como medio de conciliar los extremos y llegar a un acuerdo que concluyera las hostilidades. Entre todos los periódicos que surgieron merecen mención La Patria Libre y El Diablo Cojuelo, en los cuales participa el joven José Martí. Con esta labor, comienza Martí su entrega total al periodismo como vía para hacer llegar sus ideales al resto de sus conciudadanos.

En el único número de La Patria Libre (23 de enero de 1869) aparece su poema dramático Abdala, considerado la más contundente respuesta a los sucesos del teatro Villanueva, acaecidos la noche anterior y el primer ensayo del teatro mambí, que continuaron otros autores fundamentalmente desde el exilio, ya que los escenarios cubanos quedaron durante un tiempo que duró la contienda, o clausurados en muchas ciudades, o invadidos por dramaturgos españoles y reaccionarios que rebosaron las escena con un repertorio repugnante y ridículamente contrarrevolucionario.

Tertulias, veladas y certámenes literarios

Del teatro mambí en esta primera etapa quedaron además de Abdala y El Mulato (de Alfredo Torroella, favorable a la abolición de la esclavitud y que concluye con vivas a Céspedes y a la revolución), piezas como Alegoría cubana (1869), de Juan Ignacio de Armas y Céspedes, en la que desfilan en simbólica progresión sucesiva, figuras anexionistas e independentistas; La muerte de Plácido (1875), poema dramático de Diego Vicente Tejera que describe los últimos momentos del infortunado poeta, sus pensamientos revolucionarios y sus esperanzas de libertad y felicidad para la patria esclavizada.

Literatura con temas patrióticos

La contribución de Martí a la literatura revolucionaria durante el lapso de la Guerra de los Diez Años tiene en sus folletos El presidio político en Cuba (1871) y La república española ante la revolución cubana (1873), dos exponentes de alto valor político y literario.

Singular importancia tuvo también durante esta guerra la poesía escrita por los participantes de la guerra y publicada en los periódicos de la manigua o trasmitida oralmente de campamento en campamento. Bajo el título Los poetas de la guerra, Martí recopiló esta poesía, la cual tiene como mérito mayor su propósito de enaltecimiento de la patria y de conversión de la poesía en un arma de combate.

Pero aunque el tema patriótico es el que predomina en la mayor parte de los poemas recogidos, no siempre está dado de manera directa, sino que tiende a fusionarse estrechamente con los afectos familiares, mediante la expresión nostálgica de la lejanía de la amada y la familia. Entre los autores debe seleccionarse a José Joaquín Palma, quien en su amplia producción recogerá la tradición de Heredia y Zenea en cuanto a reflejar la situación afectiva del emigrado, motivo temático que se expresa dentro de los moldes estéticos del segundo romanticismo cubano en su línea del buen gusto.

Aparte de su temática revolucionaria, que es lo más importante en la actualidad dentro de su producción en verso, Palma trabajó también en una línea de temas medievales, y fundamentalmente en lo que se conoce como tropicalismo. Los valores esenciales de su obra, son además de su tratamiento del tema del emigrado y de la patria, la gracia de su fluida estrofa y la melodía de su verso, de notables sensualidad y colorido.

Poetas de la guerra

Escritor y revolucionario cubano. Ejemplo del cubano de su época, del hombre revolucionario que supo alternar la pluma con el arma a favor de la libertad
  • Antonio Hurtado del Valle: Sus poemas reflejan sus preocupaciones sociales de hondo matiz progresista, manifestadas también en otros versos suyos que se conocen. En sus poemas expresa además el tema de la participación de la mujer en la guerra, y el esclavo recién liberado por la revolución e incorporado a sus huestes.
  • Ramón Roa: Poeta capaz de lograr en sus obras un gran impacto en la descripción de las acciones bélicas, así como los momentos en que los guerreros se expansionaban en los momentos de tregua (recuerdo de la familia y la amada ausente). Siempre aparecerá en su poesía la nota humorística tan peculiar de la idiosincrasia cubana.
  • Pedro Figueredo: Es recordado por el texto titulado El Himno de Bayamo, y que se convirtió tempranamente en el Himno Nacional.

Estos poetas desempeñaron un extraordinario papel, pues:

  1. Exaltaban los sentimientos patrióticos de los cubanos
  2. Sus obras son reflejo de la estrecha fusión que entre literatura y sociedad se ha dado en el país a través de todos los tiempos.

Manifestaciones en la inmigración

  1. Oratoria política
  2. Prensa independiente
  3. Tertulias y velas
  4. Creación literaria (ensayo político y poesía patriótica). Ej.: Diego Vicente Tejera, Cirilo Villaverde, quienes con sus escritos, ayudaban al cultivo de una conciencia a favor de los sentimientos patrióticos.
  5. Teatro: Después de los sucesos del Teatro Villanueva, la creación teatral se desplazó hacia el extranjero. Sus protagonistas eran generalmente símbolos del héroe anticolonialista, los cuales sirvieron de precedente a la labor cultural de los emigrados durante la guerra del 95
  6. Participación activa de la mujer en el ámbito político Ej.: Emilia Casanova, esposa de Cirilo Villaverde

Por todo lo anterior, se puede afirmar que los anhelos y las concepciones independentistas aportaron un sentido diferente a las variadas manifestaciones culturales entre 1868 y 1878, aunque no hubiesen encontrado todavía las vías expresivas originales que les eran inherentes.

Movimiento obrero

Poeta lírico de juicios muy diversos y contrapuestos, fue a pesar de su precaria salud un incansable trabajador y propulsor de las letras. Figuró entre los cultivadores del siboneyísmo y del criollismo

Propuestas culturales del naciente movimiento obrero:

  1. Creación de las Sociedades de Artesanos y la Asociación de Tabaqueros
  2. Aparición de la prensa obrera “La Aurora”, proyecto muy coherente de un marcado carácter cultural.
  3. Difusión de los avances científicos y técnicos
  4. Cruzada contra la violencia, el juego y otras lacras sociales. Ej.: Escrito de José Antonio Saco Memorias sobre la vagancia en Cuba
  5. Difusión de la producción literaria criolla y lo más relevante del romanticismo europeo
  6. Aparecen en poemas y narraciones personajes representativos del proletariado
  7. Algunos dirigentes de esa etapa lo consideraron una moda paseadora de la amarga realidad de esa clase social.

Sin embargo, para José A. Portuondo, escritores como Joaquín Lorenzo Luaces y Alfredo Torroellas “colaboraban con plena conciencia de poner sus talentos al servicio de una clase injustamente explotada”.

Seminario La Aurora

En sus páginas aparecieron las firmas de muchos conocidos escritores de la época como José Fornaris, Joaquín Lorenzo Luaces, entre otros. Fue la primera publicación cubana que trató los problemas de la clase obrera, en estado embrionario. Se crea entre otros propósitos, con el objetivo de contribuir a elevar el nivel cultural de los obreros en momentos en que el analfabetismo era enorme en el país.

Coadyuvó de manera ostensible a cohesionar a aquel pequeño y desorientado destacamento proletario, sin plena conciencia aún de sus reales intereses, en la lucha por la consecución de mejores condiciones de vida y de trabajo, y trató de educarlo mediante la publicación de materiales literarios y científicos. Con La Aurora se abre un capítulo especial en la historia de la cultura cubana: Irrupción en la superestructura cultural de la colonia de la nueva clase que lleva en sí lo gérmenes de la destrucción del sistema de explotación del hombre por el hombre.

Desarrolló varias opciones, tales como campañas en pro de:

  1. Lectura en las tabaquerías. Por su trascendencia mayor para el posterior desarrollo de la cultura y del nivel político de los trabajadores, se debe mencionar en primer lugar la lectura en los talleres tabaqueros, lo cual constituye una tradición en el país. A través de este sistema el trabajador adquiría conocimientos de diferentes materias mientras laboraba. Las obras seleccionadas para ser leías eran fundamentalmente literarias y sobre historia y economía política.
  2. Creación de escuelas nocturnas para sus trabajadores y diurnas para sus familiares
  3. Establecimiento de un horario nocturno en la Biblioteca Pública de la Sociedad Económica de Amigos del País
  4. Examen del problema agrario y la situación social de la mujer de una manera muy crítica.

La Aurora y las publicaciones que se le sucedieron de su mismo carácter fueron combatidas por la prensa reaccionaria (El ajiaco, Don Junípero, etc.), encabezados por el reaccionario Diario de La Marina.

A finales del siglo XIX aparecerá el anarquismo en las filas del naciente movimiento obrero. Su mejor exponente en la prensa fue El Productor, que impulsó los congresos Obreros de 1887 y 1892. Algunos obreros asistentes a esos Grupos se sumaron luego a la Guerra del 95.

Iniciada la guerra del 68, el movimiento obrero es prácticamente destruido, y comienza a resurgir en 1875, tomando la forma gremial entre los sastres, albañiles, herreros, zapateros, carpinteros, etc.

Segunda mitad de siglo XIX

Durante la etapa de relativa paz que transcurre entre el Pacto del Zanjón (1878) y el estallido de la segunda guerra de independencia en 1895, el cultivo de la novela y el cuento recibe un nuevo impulso. Estas obras narrativas se publican durante el auge del realismo y del naturalismo, pero aún conservaban muchos rezagos románticos. Es de observar que en ellas se encuentra un mejor cuidado de las técnicas narrativas, un cierto deseo de superar las deficiencias de estilo y los procedimientos algo flojos que predominaban entre los narradores de la época de Villaverde, Palma y Suárez y Romero. Pero la experiencia de la guerra de 1868 penetra en los temas de estos novelistas de la segunda mitad del siglo y su posición frente a la realidad colonial es más definida que la de sus predecesores.

Los narradores no dejan por un momento de observar con mirada crítica la realidad que los rodea. Surgió también una novela antiesclavista con Cirilo Villaverde, Ramón de Palma y José Ramón Betancourt. Asimismo floreció una literatura de costumbres con José Victoriano Betancourt y José Cárdenas Rodríguez y un romanticismo tardío con la “reacción del buen gusto”: Rafael Mendive, Joaquín Lorenzo Luaces y José Fornaris. En la crítica merece recordarse a Enrique José Varona. La figura de José Martí, coetáneo del modernismo, domina por su relieve político y literario. Entre los modernistas cuentan Julián del Casal, Juana Borrero, Carlos Pío, Federico Urbach, René López y Enrique Hernández Miyares.

Aportes etno - culturales africanos

Desde el inicio de la colonización española comenzaron a introducirse esclavos africanos. Ellos trajeron, junto con sus creencias mítico – religiosas, sus ritos, su manera de hacer música, sus formas danzarias. Los grupos étnicos con más incidencia en la conformación de la cultura cubana son: los mandingas y gangá, arará y mina, carabalí, congo y lucumí.

En la zona occidental, hubo una mayor proporción de esclavos de procedencia bantú (congas) seguidos por los yorubas (lucumí), gangá, carabalí y macuá, con variantes en la zona de Cienfuegos, donde fue mayor la influencia de los guineanos. Al abolirse la esclavitud, muchas de estas plantaciones fueron bateyes de centrales y luego núcleos sub – urbanos, donde ser conservaron las tradiciones de las etnias de origen africano que allí se asentaron.

Los procesos de transculturación operados en las plantaciones resultaron básicos en la conformación de la cultura popular tradicional cubana. Este proceso en los bateyes no se produce de la misma forma que en los palenques, quienes disponían de mayor libertad para conservar sus costumbres y no tenían que usar la simulación. Al abolirse la esclavitud, muchos palenques devinieron caseríos y barrios, con gran peso en las tradiciones de origen africano. Otras formas de agrupación social eran las cofradías y los cabildos, los cuales eran generalmente urbanos. Las cofradías aparecieron en el siglo XVI y se estima que en el siglo XVIII se autorizaron los cabildos.

En 1792 se dispuso que los cabildos se trasladaran a los barrios extramuros, que no estuvieran en el centro de la ciudad. En el siglo XIX, las asociaciones se extendieron a otras provincias, predominaron La Habana y Matanzas.

En 1884, se prohibió el desfile de los cabildos del Día de Reyes, este era un acto que se venía realizando tradicionalmente y que constituía un aporte importante en el desarrollo de la cultura cubana, pues en ellos tienen su origen los carnavales habaneros. En estos desfiles salían los diablitos, figuras religiosas que fueron llevadas a la plástica por Víctor Patricio de Landaluze. En 1887, se promulgó la Ley de Asociaciones. En los cabildos se va a dar riendas sueltas a las creencias religiosas, maneras de tocar el tambor, de danzar, de cantar de estos antiguos esclavos. Pero para que el Gobierno colonial español aceptase que esas celebraciones pudieran manifestarse, tenían que registrar sus cabildos bajo la advocación de un santo católico. Con este hecho se potencia la transculturación como fenómeno.

En 1836 se funda en Regla la Primera Sociedad Abakuá (Efik Butón), hecho importante en la historia de la cultura cubana, pues la misma no va a ser bien recibida por los blancos de la isla. Alrededor de los Abakuá se crean muchos mitos y leyendas, (sanguinarios, utilizaban la sangre para realizar sus trabajos, etc.). Esta Sociedad se encontraba formada por negros, mulatos libres y esclavos de ascendencia carabalí. Eran mayormente trabajadores del Puerto de La Habana y Tabaqueros.

Tenían un código muy estricto: ser buen padre, buen esposo, buen hijo. Excluyen a la mujer, sus miembros fueron reconocidos en muchos casos como un elemento delincuencial.Entre los intelectuales del siglo XIX, Juan Gualberto Gómez, fundó el Directorio de la Sociedad de Color, con el fin de contribuir al fin de la discriminación racial y al avance intelectual de negros y mulatos. Fundó “La Fraternidad” y “La Igualdad” con el mismo fin. Quería que el negro fuera reconocido como ser humano. Es una figura que gozó de todas la confianza de José Martí, consagró su vida al ideal de la independencia de Cuba.

Estos hombres, desarraigados de su lugar de origen, son un componente fundamental de la cultura cubana. Muchas de sus manifestaciones y forma de hablar perviven en la actualidad.

La Guerra de los 10 años va a dar un marco jurídico importante para ellos, pues lucharon por su emancipación, por la construcción de una nación.

Sin embargo, al terminar la guerra y no haber declaración de abolición de la esclavitud, (la esclavitud fue abolida en 1886), este hombre tiene que seguir luchando por lograr que se reconozca su dignidad humana y su cultura. Ante la posibilidad de una cultura democrática, él va a ser un elemento clave en la democratización de la cultura cubana.

Etapas del siglo XIX

El Siglo XIX cubano puede dividirse en tres etapas:

Primera etapa

De la Transformación de la Factoría en Colonia o de transformación material (1790-1834), en lo literario época de neoclásicos y prerrománticos.

Segunda etapa

Época de la integración de la Colonia o de la transformación cultural (1834-1868) correspondiente en literatura al Romanticismo: El segundo tercio del Siglo XIX es una época de tensión creciente, de aumento del colonialismo opresivo y por consiguiente agudización de la inconformidad cubana; de mercantilismo corruptor, comercio fraudulento de esclavos, protestas y conspiraciones.

Paralelamente se desarrolla una transformación cultural que realiza una minoría ilustrada y liberal de profesionales, escritores, poetas y educadores, núcleo de la clase media que toma en sus manos las iniciativas históricas. Se reforma y se seculariza la Universidad (1842); se multiplican los diarios y revistas de vida efímera; pero algunos se convierten en perdurables y muy influyentes, como la famosa Revista Bimestre Cubana (1831); El Faro Industrial, La Revista Habanera (1861), El Siglo (1862), abundan las tertulias, polémicas y proyectos que favorecen el intercambio de ideas y el progreso intelectual y literario.

En la literatura se desarrolla el Romanticismo en dos etapas, correspondientes a la de todo el mundo hispánico: la de la libre inspiración de Plácido, Milanés y la Avellaneda, y la rectificación de los excesos y errores de esa anárquica libertad romántica, la de Zenea y Luaces. Paralelamente aparece la novela de ambiente social, con Cirilo Villaverde, se multiplican los costumbristas, la prosa de asuntos cubanos, la crítica social, política y literaria. El estudio de los problemas de la educación y la filosofía tiene sus mejores representantes en Saco, Luz Caballero y del Monte.

Tercera etapa

Etapa final del siglo, de liquidación del colonialismo español y transformación revolucionaria de la Colonia en República (1868-1902), época literaria de la decadencia romántica y aparición del Modernismo, anunciado en Hispanoamérica por un cubano continental, José Martí.

Proyecto cultural martiano

Con su proyecto cultural, se trataba de establecer una nueva manera de ser, de vivir, de entender al mundo, al hombre, de establecer una cultura, en la que el hombre fuera en verdad el centro del asunto y no la ganancia, y no el poder del dinero, y no el valor de las exclusiones, y no el poder una minoría sobre una mayoría.

Manifestaciones

Música

La música es, sin duda alguna, la que más ha influido en la personalidad del cubano. Se dice que en la isla se habla cantando, se baila al caminar y se enamora con la letra de una canción. Es la música la que ha desarrollado el proceso evolutivo con más rapidez y fortaleza. La Habanera, género musical nacido de la danza criolla y la contradanza, influyó en el surgimiento del tango argentino y otros aires sudamericanos. Investigaciones recientes afirman que en las contradanzas de Manuel Saumell (llamado El nacionalista) se encontraba ya el tiempo de habaneras; en La Tedesco, por ejemplo, la primera parte es prácticamente la forma que tendría después el danzón; incluso la canción y la guajira quedaron esbozadas en muchas de sus composiciones. El Son y el Bolero llegaron a La Habana desde las provincias orientales, específicamente de Santiago de Cuba.

El bolero apareció a principios de este siglo con los grandes compositores Alberto Villalón y Sindo Garay, con gran influencia de Pepe Sánchez (que escribió el primero Tristezas en 1883). Aunque las principales canciones de la vieja trova eran boleros, se destacaron como compositores Orlando de la Rosa e Isolina Carrillo, quien dejara uno de los legados más sublimes de todos los tiempos con el bolero Dos gardenias. Desde la segunda mitad del siglo XIX se tienen noticias de la existencia del son montuno. El trío Matamoros, comienza su larga e importante carrera en el año 1925 en Santiago de Cuba. El trío deja varias de las canciones clásicas cubanas como: Son de la loma, Mariposita de primavera y Lágrimas negras.

Poco después llega la primera época de oro del son, y surgen decenas de sextetos y septetos, algunos de los cuales empiezan a grabar para grandes disqueras norteamericanas. A los primeros exponentes del son le sucedieron Arsenio Rodríguez, Miguelito Cuní, Félix Chapotín y Roberto Faz, mientras Arcaño y sus Maravillas, La Sensación, y otras orquestas danzoneras y charangueras amenizaban los principales bailables capitalinos de esta primera época que abarca los años 40 y 50. En 1950, Enrique Jorrín da a conocer La engañadora, primer cha cha cha. Pérez Prado realiza en 1952 su primer mambo. El segundo esplendor del son ocurre en la década del 50 con la aparición de un hombre autodidacta procedente de Cienfuegos, Benny Moré, quien años más tarde se ganaría el título de "El bárbaro del ritmo".

El compositor y cantante revitaliza la forma tradicional al llevar el son montuno a un concepto de jazz band. Benny Moré es el músico cubano que más ha influido en el proceso evolutivo de la música cubana y caribeña. El triunfo de la Revolución significó un cambio cualitativo superior en la música cubana, el socializar y universializar el conocimiento con la creacion de Escuelas de Arte, Institutos y una politica global dirigida a exaltar los principales valores de la cultura nacional.

En 1970 surge la orquesta de música popular bailable Van Van, con una sonoridad muy típica y moderna. Más tarde, el son le brinda su estructura a la salsa, que incorpora además ritmos caribeños y sonoridades de la música proveniente de las comunidades cubanas, dominicanas y puertorriqueñas en Nueva York. La salsa cubana, muy conocida hoy en día en casi todos los países del mundo, tiene su crecimiento y esplendor a finales de los 80 y principios de los 90 con la madurez de orquestas como Van Van, NG La Banda, y el surgimiento de orquestas jóvenes como Paulo FG y su élite e Isaac Delgado, entre otros, que se mantienen con pleno éxito musical hasta la actualidad.

Pintura

Guajiros, Eduardo Abela

La pintura es la más genuina de las expresiones plásticas del país. Su evolución no pudo seguir un proceso de desarrollo coherente porque sus primeras expresiones, realizadas por los aborígenes en las cavernas, quedaron interrumpidas con la desaparición de estas poblaciones. Con la conquista y evangelización predominó una pintura de corte religioso asociada a la liturgia católica. No será hasta el siglo XIX, con la fundación de la Academia de San Alejandro (1818), que se comienza a gestar en el país una pintura hecha por criollos, orientada a satisfacer el gusto europeo de la burguesía cubana.

La Academia fue creada por la Asociación Económica de Amigos del País, y su primer director fue el pintor de origen francés Jean Bautiste Vermay. Hacia la década del 80 se produce una nueva tendencia de orientación en la pintura cubana, que tuvo como tema principal el paisaje. Las figuras más importantes son Esteban Chartrand y Valentín Sanz Carta. Una pintura de corte costumbrista tendrá sus más interesantes expresiones en la obra del vasco Victor Patricio de Landaluze. Pero el academicismo seguía reinando en el ambiente plástico. La reacción vanguardista de los años 20 (siglo XX), inauguró un nuevo momento en la pintura cubana.

El movimiento moderno tuvo su primera y más importante exposición en 1927, auspiciada por la Revista de Avance. Iniciadores de la vanguardia cubana fueron Eduardo Abela, Víctor Manuel, Antonio Gattorno y Carlos Enríquez, entre otros. Los años que siguieron fueron de consolidación del movimiento moderno, lo que se manifestó en la celebración del Primer Salón de Arte Moderno en 1937. Artistas jóvenes entonces indicaban ya un nuevo momento en al arte cubano que se concretaría con la llamada Escuela de La Habana en la década del 40. Figuras como René Portocarrero, Amelia Pélaez y Mariano Rodríguez forman parte de este movimiento. En 1942 regresa a Cuba Wifredo Lam, después de una larga estancia en Europa y una experiencia de taller con Pablo Picasso.

En 1943 Lam realiza la obra que lo ha inmortalizado "La jungla", que fue adquirida por el MOMA de Nueva York. Con el triunfo de la revolución, el movimiento plástico se fortalece a partir de la creación en 1962 de la Escuela Nacional de Artes Plásticas. Figuras muy importantes como Raúl Martínez y Antonia Eiriz, integraron el claustro de profesores. Unos años más tarde, en 1976, se funda la Facultad de Artes Plásticas del Instituto Superior de Arte.

Obras de artistas como Roberto Fabelo, Zaida del Río, Tomás Sánchez, Manuel Mendive y Nelsón Domínguez, conforman el patrimonio más importante de las últimas décadas.

Hay que añadir nombres de artistas jóvenes como José Bedia, Kcho y Flavio Garciandía que han ocupado un lugar privilegiado al frente de los nuevos caminos de la plástica. La pintura cubana durante los últimos 30 años ha mostrado gran capacidad para asumir las influencias más importantes del arte internacional con sentido propio y creativo, asumiendo al mismo tiempo, una postura crítica en sus temas, para continuar definiendo así los rasgos de la identidad cubana.

Idioma

Al igual que ocurre con gran parte de América Latina, el español es el idioma oficial de Cuba. Después de la Revolución de 1959, el término "compañero / compañera", vino a sustituir progresivamente a los tradicionales vocablos de "señor / señora" como el título universal cortés de dirección para extraños. Un número importante de afro-cubanos, así como los cubanos utilizan palabras mulato haitiano criollo. Haitiano criollo es el segundo idioma más hablado, y es hablado en Cuba por unos 300.000 hablantes aproximadamente. Haití era una colonia francesa, y los últimos años de la Revolución Haitiana 1791-1804 fueron traídos gran cantidad de colonos franceses que huían de Haití con sus esclavos a Cuba.

Cuando se habla con personas de edad avanzada, o con extraños, los cubanos hablan más formalmente como un signo de respeto. Informalidades como tratar a un extraño como "mi corazón", "mi vida", o "cariño" son comunes.

Literatura

La Edad de Oro, obra de José Martí

Puede decirse que Cuba es una isla que no ha cesado de concebir poetas. La primera obra versificada, Espejo de paciencia, data del año 1608 y se escribió en la villa de Puerto Príncipe por el canario Silvestre de Balboa. En la primera mitad del siglo XVIII, hacia 1733, apareció la primera obra teatral de autor cubano que se tiene noticia: El princípe Jardinero y Fingido Cloridano, del capitán habanero Don Santiago de Pita. En 1790 con la aparición del Papel Periódico de La Habana, la burguesía criolla logra un espacio importante. Manuel de Zequeira (1760-1846) y Manuel Justo Ruvalcaba (1769-1805), se consideran los poetas más representativos de este siglo XVIII.

En ambos poetas el sentido de lo cubano va emergiendo lentamente con el amor y deleite por las riquezas del suelo, dedicando sus versos a exaltar la piña, el mamey y otras frutas tropicales. Es en siglo XIX cuando nacen los grandes poetas y comienza a consolidarse así la tradición en la poesía cubana. Versos tan hondos y hermosos como los de Julián del Casal, Plácido, El Cucalambé, Juan Clemente Zenea, Gertrudis Gómez de Avellaneda, Juana Borrero, José Jacinto Milanés, Luisa Pérez de Zambrana, José María Heredia y José Martí, dejan la huella de una lírica exquisita que, aunque romántica, supo en algunos casos, sobrepasar los límites del sentimiento para ofrecer versos de absoluto comprometimiento.

Jose Martí, Héroe Nacional de Cuba, conjugó la maestría de su pluma creadora con la conducción de los cubanos en la guerra de independencia. En el siglo XIX se escribe la primera gran novela, Cecilia Valdés, por Cirilo Villaverde, que constituye uno de los legados más vitales. Otras novelistas importantes que aparecen son Ramón Meza y Gertrudis Gómez de Avellaneda. La poesía del siglo XX, inquietante por su diversidad de estilos como el siglo mismo, se crece con los nombres de José Zacarías Tallet, Regino Pedroso, Emilio Ballagas, Regino Boti, Nicolás Guillén, Carilda Oliver, Virgilio Piñera, José Lezama Lima, Roberto Fernández Retamar, Nancy Morejón, Antón Arrufat, Eliseo Diego (premio Juan Rulfo al conjunto de su obra), Cintio Vitier, Fina García Marrúz, Mirta Aguirre, Pablo Armando Fernández, Ángel Augier, y Dulce María Loynaz (premio Cervantes de la Academia).

La novela tuvo un desarrollo acelerado durante el siglo XX con escritores que empiezan rápidamente a obtener importantes reconocimientos internacionales. Así, la biblioteca de novela en este siglo aumenta su colección con las obras de Miguel de Carrión, José Soler Puig, Dulce María Loynaz, Severo Sarduy, Miguel Barnet, Senel Paz, Pablo Armando Férnandez, Luis Rogelio Nogueras, Virgilio Piñera, José Lezama Lima y Alejo Carpentier (premio Cervantes de la Academia). En la actualidad la narrativa es uno de los géneros que con más seguridad se ha desarrollado en los jóvenes escritores, nombres como Alberto Garrido y Ronaldo Menéndez (ambos premio Casa de las Américas), dan fe de la elocuente vitalidad en la Literatura cubana.

Fotografía

Cuba se ha visto magníficamente reflejada en la fotografía. El 5 de abril de 1840 El Noticioso y Lucero, diario habanero, da a conocer la introducción en la isla del primer aparato fotográfico, llegado el mes anterior, el cual durante su travesía se había estropeado. El protagonista de la novedad, Pedro Téllez de Girón, tomó la primera foto de la que se tengan referencias escritas desde un balcón de la fachada principal del Palacio de los Capitanes Generales. Tal parece que esta fotografía se perdió, o el tiempo fatalmente la deshizo. En el período inicial de la Guerra de Independencia, se pueden significar las aportaciones que hace el fotógrafo José Goméz de la Carrera, cuyo fotorreportaje de la guerra ofrece los cimientos al fotoperiodismo contemporáneo, sentando pautas aún poco superadas.

En 1882 se funda la primera publicación especializada: Boletín Fotográfico. En 1887 sale a la luz el libro publicado en la imprenta habanera de Soler Alvarez, La fotografía al alcance de todos. El período que abarca desde principios de siglo hasta los años treinta, está reflejado por autores de la trascendencia de Generoso Funcasta, López Ortiz, Martínez Hilla, Ernesto Ocaña, entre otros. Es un período en el que la imagen adquiere gran importancia a través de las diferentes publicaciones periódicas. Mención aparte requiere la obra de Joaquín Blez, fotógrafo de la alta burguesía, de un gusto exquisito en el tratamiento del desnudo y el retrato.

En los años que preceden a la revolución, las cámaras de Constantino Arias, Moisés Hernández, los archivos del Diario de Cuba en Santiago, los fondos de la Revista Bohemia o el Diario de la Marina, de La Habana, dan una visión completa del agitado proceso social que vivía la isla. Llega la revolución y, de su mano, otro grupo de fotógrafos realiza las imágenes que figuran entre las más difundidas de la historia. Fotógrafos como Alberto Díaz "Korda", Raúl Corrales, Osvaldo Salas (que cubre la visita de Fidel a Nueva York en 1955) y Ernesto Fernández, se encuentran entre los más reconocidos de estas décadas. Del período posterior a la revolución, llega una visión reflejada en la obra de autores como "Marucha", "Mayito" y Roberto Salas. La "Primera Muestra de la Cultura Cubana" realizada en 1966 con el auspicio de la Casa de las Américas, integra la fotografía al concierto de todas las artes.

La "Primera muestra de fotografía cubana" se presenta en 1976 en México, siendo tan bien acogida que al año siguiente se reorganiza la exposición "Historia de la fotografía cubana" en la propia ciudad. En el último período, los autores están realizando una labor a partir del ensayo fotográfico o puesta en escena, y se destacan por la belleza y el contenido de sus composiciones: Marta María Pérez, René Peña, Abigail González, Julio Larramendi y Cirenaica Moreira, entre otros. Muchos de los trabajos actuales tienden más a la ilustración que a lo documental; otros, alternan entre lo poético y lo irónico.

Artesanía

En los momentos en que el gran almirante genovés Cristóbal Colón avisora "la tierra más hermosa que ojos humanos hayan visto", la población de Cuba estaba conformada por comunidades indígenas preagroalfareras y agroalfareras. Las primeras desarrollaron una cultura lítica: usando la concha y el caracol crearon varios elementos como cuchillos, vasijas, gubias, collares, incluso la vestimenta se conformó con piezas trabajadas en estos materiales, tanto las prendas de uso práctico como ceremonial. Los agroalfareros trabajaron además la cerámica que, por la gran cantidad de fragmentos y piezas encontradas, puede ser considerado como un oficio significativo en la vida económica y cultural de estos grupos.

También fueron trabajados por ellos la madera y la cestería. La madera se empleó tanto en la construcción de bohíos y caneyes, como en las canoas que usaban en la navegación. La alta capacidad para la talla de la madera se evidencia en los cemíes, los dujos y los tambores llamados atabales o mayohuacán. Mientras que la artesanía tradicional de la mayoría de los países centro y sudamericanos conserva la huella de los primeros habitantes, en el caso de Cuba resulta difícil establecer los posibles nexos entre las piezas que conforman la tradición artesanal vigente y la manufactura indígena. Este legado histórico se conoce por las crónicas dejadas en las etapas de la conquista, y el trabajo de arqueólogos y antropólogos. La cultura africana aportó un sin número de elementos a la artesanía popular.

Los trabajos con semillas y en cerámica se consideran los más importantes. Esta fue una artesanía que para conservar sus elementos originales de culto o de utilidad práctica, tuvo que encontrar en el medio tropical y nuevo, una adaptabilidad a los nuevos materiales y texturas que aseguraran la permanencia y continuidad de sus tradiciones. Hoy en día, la mayor parte de los creadores que asumen la artesanía (bien como una forma de expresión artística, otros con el fin de vender souvenir a los turistas), son estudiantes y egresados de las escuelas de arte, o personas con ciertos conocimientos de diseño o dibujo. La actividad artesanal contemporánea ha desarrollado diversas piezas de uso práctico, en relación ya con una industria que la provee de materias primas.

Aunque sigue teniendo en algunos casos específicos un fin estético y decorativo, son contadas los verdaderos artistas en esta esfera. Julio César Garrido y Carlos Espinosa, se han destacado con el trabajo en cuero y cedro específicamente para el tabaco. Sus trabajos fueron sometidos a subasta durante el Congreso Habanos en los umbrales del 2000. Digna mención para el artista y ceramista Alfredo Sosabravo quien recibiera en 1998 el Premio Nacional de Artes Plásticas al conjunto de su obra, en la cual la cerámica ocupa un lugar privilegiado.

Cine

Memorias del subdesarrollo, filme de Tomás Gutiérrez Alea

Aun cuando la primera cinta filmada en Cuba, Simulacro de un incendio, data de 1897, y que durante el período republicano se rodaron más de ochenta largometrajes de ficción, no es hasta el triunfo de la revolución que se sientan las bases para una industria cinematográfica que apoya el desarrollo del cine nacional. La fundación en 1959 del Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC), significó un cambio fundamental para los creadores de la imagen en movimiento.

En 1960 se fundó la revista Cine cubano, auspiciada por el ICAIC, que desarrolló una labor vital en la divulgación de la actividad teórica y creativa. Ese mismo año, Tomás Gutiérrez Alea estrena Historias de la Revolución, primer filme de ficción. Julio García Espinosa, también en 1960, estrena Cuba Baila. En esta primera etapa, llamada por la crítica "la década de oro del cine cubano", las películas más importantes que se estrenan son: La muerte de un burócrata (1966) y Memorias del subdesarrollo (1968), de Tomás Gutiérrez Alea; Lucía (1968), de Humberto Solás; y La primera carga al machete (1969), de Manuel Octavio Gómez.

La labor excepcional de Santiago Alvarez como documentalista, reveló su peculiar virtuosismo a través de casi cuarenta años de trabajo ininterrumpido, con estrenos tan importantes como Ciclón (1963), Hanoi, martes 13 (1967) y 79 primaveras (1969). En los años setenta se filman La última cena (1976) y Los sobrevivientes (1978), de Tomás Gutiérrez Alea; Ustedes tienen la palabra (1973), de Manuel Octavio Gómez; El hombre de Maisinicú (1973), de Manuel Pérez; De cierta manera (1974), de Sara Gómez; El Brigadista (1976), de Octavio Cortázar; Retrato de Teresa (1979), de Pastor Vega y Un día de noviembre (1972), de Humberto Solás.

De esta década son grandes películas como Papeles secundarios (1989) y Clandestinos (1987), de Orlando Rojas; La bella del Alhambra (1989), de Enrique Pineda Barnet; Cecilia (1981) y Un hombre de éxito (1985), de Humberto Solás; Una novia para David (1987), de Fernando Pérez; y Plaff (1989) de Juan Carlos Tabío.

Se estrena también, con sonante éxito, el largometaje de dibujos animados Vampiros en La Habana (1985), dirigido por Juan Padrón. En el panorama de la cinematografía de los noventa, merecen mencionarse películas como Hello, Hemingway (1990), de Fernando Pérez; María Antonia (1990), de Sergio Giral; El siglo de las luces (1992), de Humberto Solás; Adorables mentiras (1991), de Gerardo Chijona, Fresa y chocolate (1993), de Tomás Gutiérrez Alea y Juan Carlos Tabío; La ola (1996) de Enrique Alvárez; Pon tu pensamiento en mi (1993) y Amor vertical (1996), de Arturo Soto.

Fresa y chocolate es la película que más éxito ha tenido en la historia fílmica cubana. Nominada al premio Oscar como mejor película extranjera, el film logró que Cuba pudiera penetrar al mercado cinematográfico mundial. La película La vida es silbar, de Fernando Pérez, recibió el Primer Premio del Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano. Muchas de las películas antes mencionadas obtuvieron, durante las diversas décadas, numerosos premios en festivales nacionales e internacionales.

Por otra parte, a la creación documental o periodística se le clasifica según su género. A pesar de esto, y por la participación en documentales y filmes periodísticos de personal con visión propia, única y posiblemente artística (directores, fotógrafos y camarógrafos, entre otros), es muy difícil delimitar la calidad artística de una producción cinematográfica.

La industria cinematográfica se ha convertido en un negocio importante en lugares como Hollywood y Bombay (el denominado "Bollywood").

Arquitectura

En la identidad ambiental de la isla se destaca de modo muy especial su arquitectura, sobre todo aquella que define los espacios históricos de las ciudades coloniales. El modelo hispánico, procedente de la arquitectura popular del sur de España, adquirió desde muy temprano fuertes caracteres de adaptabilidad climática para satisfacer los requerimientos de un modo de vivir en condiciones tropicales. Se trata de una arquitectura de amplios ventanales y balcones, que hicieron la casa comunicativa y abierta.

El empleo de elementos tamizadores de la luz le darían a la casa un tono muy peculiar a través de sus rejas y vitrales de medio punto coloreados. Amplios soportales en las plazas y principales avenidas, harían al gran escritor Alejo Carpentier llamar a La Habana "la ciudad de las columnas". El ritmo de las fachadas, con sus tejas rojas y las maderas torneadas en los balaustres de los balcones, crean juegos de contrastes entre textura y color.

Durante el siglo XIX el neoclásico dará un toque de distinción a la arquitectura de la burguesía criolla. El Palacio de Aldama, o la Calzada del Cerro en La Habana, dan muestras del alto nivel artístico que alcanzaron estas construcciones.

A lo largo del siglo XX no cesaron de intervenir en el espacio urbano diversas influencias arquitectónicas. El art nouveau, traído por los maestros catalanes; el eclecticismo que se impone y se generaliza; los neo históricismos; y el art deco, que inaugura al movimiento moderno de corte racionalista, hacen de lss ciudades, y especialmente de La Habana, espacios de alto valor patrimonial por la convivencia de múltiples estilos que participan en el deleite visual urbano.

Especial interés ofrece al visitante el sistema de fortalezas militares de la ciudad, y en general todo el conjunto del país. En la capital se encuentra la fortaleza de La Cabaña, la más grande de América; y el Castillo de la Real Fuerza, el primer castillo abaluartado del continente. Se pueden visitar también el Castillo de los Tres Reyes del Morro y el Castillo de La Punta (ambos en La Habana), el Castillo de Jagua (en Cienfuegos), San Pedro de la Roca (en Santiago de Cuba) y el Fuerte de Matachín (en Baracoa). Cuba cuenta además con dos ciudades que por el alto valor arquitectónico de conservación fueron declaradas Patrimonio de la Humanidad: La Habana Vieja y Trinidad.

Filatelia

Los sellos de las Antillas fueron comunes para Cuba y Puerto Rico hasta 1876, pero desde junio de 1873, con motivo del contrabando de monedas entre Cuba y Puerto Rico, en esta última colonia se resellaron los sellos con unas rúbricas. En 1877 cada colonia tuvo sellos propios por haber ingresado en la Unión General de Correos, hoy Unión Postal Internacional. En 1860 se imprimen por primera vez en Cuba sellos litografiados, el primero con la imagen de Isabel II; el segundo, con el correo oficial español. Estos sellos circularon en la isla conjuntamente con los impresos en España.

Aparece, en 1877, con la imagen de Alfonso XII, un sello impreso que sustituye el título de "Ultramar", por el nombre de "Cuba". En 1890, con la imagen de Alfonso XIII, aparece el primer timbre postal con el nombre de "Isla de Cuba". Durante la guerra de los diez años los mambises crearon su propio correo y realizaron dos impresiones, ambas con el escudo de la república. Con la intervención de los Estados Unidos, los sellos fueron sobrecargados en tiras horizontales de cinco y se realizaron en cinco tiradas distintas. Poco después, una serie general con símbolos y paisajes de la isla se imprime en 1899.

Durante la república noecolonial se imprimieron gran cantidad de sellos que participaban de homenajes a grandes personalidades de la cultura, la guerra independentista contra España, así como otros que celebraban importantes acontecimientos políticos y sociales. En 1930, con la inauguración de las líneas aéreas nacionales se imprime un sello por valor de 10c.

El 28 de enero de 1959, se imprime un sello en filigrana D. Dentado, que celebra el triunfo de la revolución. En 1960 se lanza la serie con la sobrecarga "Centenario del sello", que se vende por el precio de dos reales. En los años posteriores, se imprimen series importantes; 1967, con una tirada de 125 000, cinco cuadros del Museo Nacional en filigrana F. Dentado; 1973, en Dentado 12, una serie sobre la cartografía colonial cubana; 1975, en Dentado 12 con una tirada de 786 000, seis sellos postales con la primera serie de las aves endémicas; 1976, con una tirada de 886 000, la segunda serie de aves endémicas; 1976, tamaño 89 por 99mm en Dentado 13, un sello homenaje a la V Exposición Filatélica Nacional; 1978, en Dentado 12 con una tirada de 666 000, sellos con las flores del Jardín Botánico Nacional; ese mismo año, en Dentado 12 con una tirada de 635 000, la serie Pintores Cubanos dedica sus estampillas postales a Amélia Pélaez. Durante los últimos años la filatelia cubana ha ganado prestigio internacional tanto por los eventos organizados en la isla, como por el alto valor de colecciones privadas y públicas que muestran, en su total coherencia, la historia del sello postal cubano.

Coctelería

El ron cubano está elaborado a partir de mieles procedentes de la caña. El proceso de añejo se realiza al natural, en toneles de roble blanco, mientras se refresca el ambiente por la humedad y la calidez del clima de la isla. El que goza de más prestigio internacional, es el Havana Club, fundado en 1878 y que presenta varias líneas: Silver Dry, Anejo 3 años, Añejo 5 años, Añejo 7 años y Añejo Reserva. El preferido por su calidad es el Añejo 7 años, que se toma a la roca o en strike.

Los cocteles más típicos son el mojito, trago que el escritor norteamericano Ernest Hemingway prefiriera beber en La Bodeguita del Medio y hoy en día casi se ha convertido en un mito tomar el trago precisamente allí; el daiquirí que se toma en El Floridita y tanto refresca del calor tropical, el tradicional Cubalibre y el Havana Special.

Teatro

La máxima expresión de la cultura aborigen cubana son los famosos areítos, vocablo antillano proveniente del arahauco aririn que significa ensayar o recitar. Los areítos eran una compleja manifestación de la cultura aborigen donde se mezclaba el canto, el baile, la poesía, la coreografía, la música, el maquillaje, la pantomima, dirigidos por el tequina o coreuta, donde se ha de ver los primeros poetas, actores y músicos cubanos, en una apretada síntesis artística que expresa la liturgia religiosa, los ritos mágicos de la vegetación, la epopeya e historias tribales, y la identidad colectiva.

Con la desaparición de las comunidades indígenas, con la ocupación española, murieron los areítos, que no podían subsistir con un régimen basado en la propiedad privada y la sociedad clasista. Nada de ellos quedó, y cuando sus ecos se apagaron, sobre este silencio de sangre comenzó el nacimiento del teatro cubano.

Cuba iniciará su teatro siguiendo las patrones de la escena española, a partir de las festividades cristianas del Corpus Christi, denominadas también fiestas de carros por la presencia de carromatos que transportaban a los farsantes de los autos, acompañados de música, canciones y danzas. La primera referencia en Cuba (y también en América) data de 1520, cuando un tal Pedro de Santiago hizo una danza en Santiago de Cuba.

Se considera como primera obra teatral cubana El príncipe jardinero y fingido Cloridano, de Santiago de Pita y Borroto, editada entre 1730 y 1733 en Sevilla. La lectura de la obra obliga a pensar en un escritor que conoce ampliamente su oficio, sabe de técnica (bastidores, torres, puertas, selva, música y estruendo bélico) y su poco de latín, historia antigua, leyendas griegas y romanas, geografía, teología y literatura. El autor ha leído El Quijote, y sus versos hacen pensar en Calderón, Moreto, Sor Juana Inés de la Cruz y Lope de Vega. Pita conoció Il príncipe giardineiro, de Giacinto Andrea Cicognini, italiano españolizado de quien Pita toma el título, tema, y algunos episodios.

En apenas treinta años surge el teatro cubano. Covarrubias inaugura el género vernáculo y el negrito, y poco después el romanticismo ofrece sus primeros dramaturgos. La línea de la comedia se afianza a partir de los sainetes, y produce los mejores frutos del período. El melodrama apunta sus conflictos serios. Se levantan nuevos teatros, las compañías se organizan, y aparecen buenos intérpretes nacionales. El país se transforma en una plaza teatral de primer orden. Pero el artista cubano es eliminado y censurado, y comienza una pugna teatral que culminará con el choque abierto con la metrópoli. Los primeros pasos conducen ya a luchar por la nacionalidad cubana.

Fiestas públicas

Los días feriados en Cuba son:

  • 1 de Enero – Triunfo de la Revolución
  • 1 de Mayo – Día del los Trabajadores
  • 25, 26 y 27 de Julio – Días de La Rebeldía Nacional (Aniversario del Asalto al Cuartel Moncada)
  • 10 de Octubre – Inicio de la Guerra de Independencia (El día que Carlos Manuel de Céspedes liberó sus esclavos, primer propietario en hacerlo)

25 de Diciembre – Navidad

Véase también

Enlaces externos

Fuentes

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