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Francisco Serrano y Domínguez

Francisco Serrano y Domínguez
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Gobernador de Cuba
24 de noviembre de 1859 - 10 de diciembre de 1862
PredecesorJosé Gutiérrez de la Concha
SucesorDomingo Dulce Garay
Datos Personales
NombreFrancisco Serrano y Domínguez, duque de la Torre y conde consorte de San Antonio
Nacimiento17 de diciembre de 1810
Isla de León, Cádiz, Bandera de España España
Fallecimiento25 de noviembre de 1885
Madrid, Bandera de España España

Francisco Serrano y Domínguez. Duque de la Torre y conde consorte de San Antonio. Militar español. Gobernador y Capitán de Cuba (1859-1862). Regente del reino (1869-1871) y presidente del gobierno español (1868-1869; 1872; 1874). Su mandato en Cuba se caracterizó porque hizo una gran fortuna permitiendo el tráfico de esclavos.

Sus primeros años

Nació el 17 de diciembre de 1810 en la isla de León (San Fernando, Cádiz). Hijo de un destacado militar liberal y con parientes en la nobleza -el hecho de que naciera en la Real isla de León se debe a la participación de su padre en las Cortes de Cádiz-. Estudió en el célebre Colegio de Vergara, creado por la Sociedad Vascongada de Amigos del País, y a los doce años inició su carrera militar como cadete del Regimiento de Caballería de Sagunto, pasando en 1829 al Regimiento de Caballería del Príncipe y en 1830, con el grado de subteniente, al Cuerpo de Carabineros de Costas y Fronteras. En 1833 regresó al arma de caballería, en el Regimiento de Coraceros de la Guardia de Madrid.

Serrano participó de forma destacada en la Primera Guerra Carlista, ascendiendo rápidamente por méritos de combate. Fue ayudante del general Espoz y Mina durante el año 1835, y de su padre, general en jefe de Cataluña, desde el año 1836, obteniendo la Cruz Laureada de San Fernando. Al firmarse el Convenio de Vergara, en 1839, ya era coronel, y al año siguiente ascendió a brigadier.

Impulsado por una gran ambición que le llevaría a cambiar de bando según las circunstancias, comenzó su carrera política en julio de 1839 como diputado por Málaga. A partir de septiembre de 1840 colaboró con el general Baldomero Espartero -que le nombró mariscal de campo-, aunque tres años después, ocupando la cartera de Guerra, se unió al movimiento liderado por el general Ramón María Narváez que derrocó a aquél como regente. A finales de 1843 fue por unos días el ministro de la Guerra en el gobierno moderado de Salustiano de Olózaga, apartándose luego de la política hasta que en 1845 fue nombrado senador.

En este tiempo Serrano se convirtió en el favorito de la reina Isabel II, quien en 1843 había sido declarada mayor de edad -a la edad de 13 años- y tres años después contrajo matrimonio, en contra de su voluntad, con su primo hermano, el infante Francisco de Asís de Borbón. Su ascendiente en la corte de la joven reina, con quien mantuvo relaciones sentimentales y de la que recibió numerosos favores -por ello era conocido como El General Bonito-, estuvo a punto de provocar una crisis institucional, resuelta en 1848, tras la vuelta de Narváez, cuando el gobierno de Joaquín Francisco Pacheco reconcilió a la reina con su esposo y desplazó a Serrano, designándolo capitán general de Granada, cargo que éste sólo ocupó unos meses, retirándose posteriormente de la vida pública durante varios años. En este período de su vida viajó a Rusia, donde estudió a fondo su organización militar y contrajo matrimonio con su prima Antonia Domínguez y Borrell, hija de los condes de San Antonio.

Serrano regresó a la política en 1854, participando en el pronunciamiento militar de la Vicalvarada y apoyando el retorno del general Espartero; en los dos años siguientes ocupó la Dirección General de Artillería y fue embajador español en París. Entre 1856 y 1868, período dominado por las fuerzas políticas moderadas, contribuyó a formar el partido político de la Unión Liberal, liderado por el general Leopoldo O'Donnell.

Gobernador de Cuba

Al cesar en el mando en Cuba José Gutiérrez de la Concha en su segundo mandato, asumió Francisco Serrano como Capitán General y Gobernador, tomando posesión el 24 de noviembre de 1859.

Había sido designado para este cargo por Leopoldo O'Donnell, en esos momentos presidente del gobierno español. Serrano definió su política en los siguientes términos: “Yo no he podido menos que reconocer que las quejas de los cubanos son justas, que sus aspiraciones son legítimas, que no hay razón para que ellos, españoles como nosotros, no tengan prensa ni representación alguna en el gobierno, ni una sola de las garantías constitucionales a que en la península tenemos derecho”.

Pero estas palabras eran engañosas, porque su intención era que, si había reformas, estas solo beneficiasen al grupo hegemónico. Una señal fue que contrajo matrimonio con una de las más acaudaladas propietarias cubanas, María Antonia Domínguez de Borrell. Desde entonces Concha se convirtió en un rico propietario azucarero más. El 8 de diciembre de 1860 fue creado por La Real Orden de la Corona, el servicio de meteorología en Cuba.

En 1860 Serrano envió a las Cortes su “Proyecto de Ley Orgánica de la Isla de Cuba”, en el cual argumentaba la representación de la Isla en las Cortes sobre la base de la unidad nacional y recomendaba la creación de un Consejo General que debía ser oído en lo referente a impuestos, presupuestos, aranceles, sociedades anónimas, etc. En este sentido se autorizaron las actividades en Cuba del Círculo Reformista, fundado en la casa del rico hacendado José R. O’Farrill, naciendo el movimiento reformista conservador de la década de los 60.

La política de concesiones y alianzas con la oligarquía en Cuba era el reflejo de que Europa vivía una época de nueva expansión colonialista, basada en las teorías del liberalismo capitalista. España, carente de los recursos económicos de Francia e Inglaterra, se enfrascó en las más descabelladas aventuras coloniales, enviando expediciones de conquista a Marruecos, Cochinchina (Vietnam), e incluso en desastrosos intentos de rehacer el imperio español en América, como la invasión a Santo Domingo que costó más de 50 millones de pesetas, así como la guerra con Chile y Perú, arruinado los fondos de Cuba y creando una larga deuda creciente para la Isla.

Hacia 1860 el desarrollo de la producción mercantil en Cuba había convertido a la tierra en una mercancía más, pues los precios de ésta habían subido extraordinariamente. También había subido el precio de los esclavos al doble en los últimos 20 años. Según José Antonio Saco, para 1861 la población negra había alcanzado la cifra más alta de la historia de Cuba: 603 046 personas, fundamentalmente esclavos. Las vías férreas habían alcanzado 437 km.

En sus tres años de destino cubano Serrano hizo una gran fortuna permitiendo el tráfico de esclavos, y, al igual que los que le precedieron, sin mover un dedo para aliviar su situación. En esto violaba a sabiendas la política oficial española de impedir la trata de esclavos, cosa reclamada insistentemente por el gobierno inglés, ya que la esclavitud en Cuba afectaba el comercio de sus colonias. Sin embargo, continuaban las voces a favor de la liberación de los esclavos. Una de las variantes era hacerlo mediante una jugosa indemnización a los esclavistas, lo que representaba una inmensa suma que España no tenía con qué pagar, y si se hacía con las rentas de la isla, ello significaba que la metrópoli dejaría de recibirlas, además de que Cuba ya estaba esquilmada producto de las aventuras neo-coloniales de España en esos años.

Trató de contribuir a crear una opción política en la isla que compaginaría la pertenencia española de Cuba y la autonomía solicitada por los criollos cubanos, pero esta idea se vio invalidada por la actitud gubernamental de inercia en cualquier tema referido a las provincias de Ultramar.

El 30 de abril de 1862 salió el primer número del periódico El Siglo, de La Habana, uno de cuyos directores fue Francisco de Frías, conde de Pozos Dulces. Este diario se convirtió en portavoz de los reformistas cubanos, y a la vez, de centro aglutinador de este movimiento. Estas ideas eran, en esencia, conservadoras, esclavistas y contrarias a la independencia. En su editorial inicial el periódico, a nombre de los reformistas, pedía iguales derechos políticos a los cubanos que a los españoles, representación de Cuba en el Congreso español, igual ley de imprenta que en España, prohibición de tráfico de esclavos y de inmigración no-blanca, buscando la forma de resolver el problema de la esclavitud sin dañar los intereses de los esclavistas. Sin embargo, también trató en ocasiones temas como la emancipación de la mujer y la libertad de cultos, además se opuso a la pena de muerte. Reconoció el derecho de los obreros a organizarse para lograr mejoras y realizó campañas para favorecer la creación de cooperativas de producción, de consumo y de crédito. Nunca se opuso a la esclavitud y defendió tenazmente los intereses de los hacendados esclavistas. Muchos de los editoriales de "El Siglo", redactados en su mayoría por el conde de Pozos Dulces, manifestaban preocupación por los problemas económicos, se planteaba que la agricultura cubana se hiciera más científica y se abogaba por la introducción y aplicación de modernos equipos mecánicos para hacer más productivo el trabajo agrícola.

Serrano cesó como Gobernador y Capitán General de Cuba el 10 de diciembre de 1862, al asumir el mando Domingo Dulce Garay.

De nuevo en España

Tras su regreso a España obtuvo el Toisón de Oro por la sofocación de la sublevación del Cuartel de San Gil, junto con el título nobiliario de duque de la Torre con Grandeza de España y fue ministro de Estado del gobierno de O'Donnell. En 1867, tras la muerte de O'Donnell, alcanzó la jefatura política de la Unión Liberal. Desde entonces, en un nuevo giro político, participó en la conspiración para destronar a Isabel II, acercándose a los progresistas, liderados por el general Juan Prim, y a los demócratas, razón por la cual fue desterrado a Canarias.

Tuvo una gran influencia en el Sexenio Democrático (1868-1874). En 1868 encabezó, junto con Prim y el almirante Topete, una revolución (llamada La Gloriosa) que derrocó a la reina, gracias a la decisiva victoria militar en la batalla de Alcolea del 28 de septiembre. La Junta Provisional Revolucionaria de Madrid le encargó el 3 de octubre la formación de un Gobierno Provisional, que aceptó al día siguiente y que quedó constituido el 8 de octubre. Tras la promulgación de la Constitución de 1869, las Cortes Constituyentes le invistieron con el cargo de Regente del Reino.

Tras el juramento de Amadeo I, volvió a ocupar en dos ocasiones la Presidencia del Consejo de Ministros, en 1871 y 1872. Después estuvo implicado en diversas maniobras políticas, entre ellas que suscribió el convenio de Amorebieta con los líderes carlistas de Vizcaya, que fue mal recibido por las Cortes Generales, por lo que solicitó a Amadeo I que suspendiese las garantías constitucionales, a lo que se negó el rey. Tras la proclamación de la Primera República se exilió en Biarritz (Francia), tras fracasar en su intento de sublevar la Milicia.

En 1874 regresó a España poco antes del golpe de Estado del general Pavía, y tras éste, aceptó el cargo de Presidente del Poder Ejecutivo de la República. Disolvió las Cortes republicanas en ese año, instaurando una especie de dictadura republicana de concentración con talante conservador pero con ciertas aspiraciones liberales. Serrano gobernó apoyado en la Constitución de 1869, que era la primera Constitución democrática. Acabó con la rebelión cantonal y levantó el cerco de Bilbao en 1874, dejando a los carlistas prácticamente derrotados, pero la destrucción de las fuerzas políticas republicanas había abierto el camino para la restauración de los Borbones, precipitada en los días finales de diciembre de 1874 por el pronunciamiento de Martínez Campos en Sagunto.

Tras reconocer a Alfonso XII como nuevo rey, no pudo adaptarse al nuevo sistema político de partidos ideado por el conservador Cánovas. Aunque fue jefe nominal del Partido Constitucional (germen del futuro Partido Liberal), quedó desairado por el monarca y por Cánovas cuando éstos prefirieron a Sagasta como líder liberal -principalmente para alejar a los militares de la política-, razón por la que se escindió con el grupo de la Izquierda Dinástica en 1881, que no tuvo actuación relevante.

Falleció en Madrid el 25 de noviembre de 1885, el mismo día que el joven rey Alfonso XII.

Fuentes

  • Arcadio Ríos. Hechos y personajes de la Historia de Cuba. Recopilación Bibliográfica. La Habana, 2015. 320 p.
  • Arcadio Ríos. La Agricultura en Cuba. Editorial Infoiima. La Habana. 2016. 374 p. Pág. 78.
  • Historia de Cuba. Dirección Política de las FAR. LA Habana. Pág. 138.
  • Colectivo de autores. Enciclopedia Historia Militar de Cuba (1510-1868). Centro de Información para la Defensa, MINFAR.