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Juan Francisco de Güemes

Juan Francisco de Güemes
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JuanFranciscoDeGuemes.JPG
Gobernador de Cuba
18 de marzo de 1734 - 28 de abril de 1746
PredecesorDionisio Martínez de la Vega
SucesorJuan Antonio Tineo y Fuertes
Datos Personales
NombreJuan Francisco de Güemes y Horcasitas, Primer conde de Revillagigedo.
Nacimiento1682
Reinosa, Cantabria, Bandera de España España
Fallecimiento1766
Madrid, Bandera de España España
Notas
Fue también virrey de Nueva España (1546-1755).

Juan Francisco de Güemes y Horcasitas. Primer conde de Revillagigedo. Capitán General y Gobernador de Cuba en 1734-1746 y su mandato en la Isla se destacó por el rechazo de ataques ingleses. Después fue virrey de la Nueva España (1546-1755) y más tarde presidente del Consejo de Castilla.

Antecedentes

Nació en Reinosa, en la región de Cantabria, España, en 1681 o 1682. Militar de carrera, participó en el sitio de Gibraltar (conocido como el segundo asedio, de febrero a julio de 1727) y en la conquista de Orán (del 15 de junio al 2 de julio de 1732). Fue el primer conde de Revilla Gigedo (en algunas ocasiones es escrito como Revillagigedo). También es célebre su hijo, Juan Vicente de Güemes Pacheco y Padilla, II conde de Revilla Gigedo.

Gobernador de Cuba

Fue nombrado como capitán general de la Capitanía General de Cuba en 18 de marzo de 1734, en sustitución de Dionisio Martínez de la Vega. El 26 de julio de 1734 se emitió la Real Cédula que probaba la Constitución y Estatutos de la Real y Pontificia Universidad de La Habana, y el 7  de septiembre fue electo su primer rector. El 4 de junio de ese año Güemes y Horcasitas concedió licencia a Francisco de Paula para establecer una imprenta en La Habana.

Durante su mandato creó la Real Compañía de Comercio de La Habana. Las ventajas que proporcionaba el monopolio comercial impulsaron a un grupo de hacendados criollos de La Habana a unir sus capitales con algunos comerciantes españoles de Cádiz, puerto que desde 1717 habían sustituido a Sevilla en ser el único con el que Cuba podía comerciar legalmente. La corona les autorizó a formar una compañía que controlase todo el tráfico comercial de la isla.

Así surgió en 1740 la Real Compañía de Comercio de La Habana. Una parte considerable de las ganancias era para la corona, pero algunos importantes funcionarios de la isla también se beneficiaban. La Real Compañía controló todo el comercio de importación que introducía en la colonia numerosos productos europeos como harinas, paños, lozas, entre otros, muy reclamados por los pobladores. También monopolizaba la exportación de tabaco, azúcar, cueros, maderas y otros muchos productos. A cambio de estos privilegios la compañía tenía ciertas obligaciones, entre ellas construir buques para la marina mercante y de guerra española, así como abastecer los navíos de la marina real que hicieran escala en Cuba y sostener diez embarcaciones armadas para perseguir el contrabando.

El 12 de febrero de 1639 por Real Cédula se implantó por primera vez en Cuba el juego de gallos. Durante su gobierno se produjo otro hecho de importancia histórica. Desde principios del siglo XVIII España se había visto envuelta en guerras con otras potencias coloniales europeas y Cuba había sido continua víctima de ataques ingleses. El 18 de julio de 1740 el Almirante inglés Eduardo Vernon se apoderó de Guantánamo, donde desembarcaron unos 1 000 hombres, después reforzados, e intentaron fundar una población llamada Cumberland, que serviría de base para atacar a Santiago de Cuba por tierra y a los barcos que transitaban por esa zona del mar Caribe. Esa colonia fracasó debido a que el clima y las enfermedades afectaron a los soldados ingleses ocasionando unas 2 000 bajas, además que las condiciones topográficas hacían muy difícil el ataque de Santiago por tierra.

Güemes organizó, también la caballería y se dio a la tarea de remozar las fortificaciones en la isla. El 30 de junio de 1741 se produjo la voladura en el puerto habanero del navío "Invencible". El 14 de agosto de 1743 se fundó Guanabacoa por Real Cédula del rey Felipe V. Antes de eso había sido constituida como un pueblo para asentamiento de los indios que quedaban en los alrededores. El 12 de marzo de 1745 fue inaugurada la Fortaleza de Nuestra Señora de los Ángeles del Castillo de Jagua en Cienfuegos.

Guemes y Horcasitas fue sustituido en el gobierno de Cuba en de Cuba en 28 de abril de 1746 por unos meses, hasta que el 21 de julio de ese año fue nombrado como Capitán General Diego Peñalosa.

Virrey de Nueva España

Mientras se encontraba bajo el título de Capitán General de Cuba, recibió el nombramiento de Virrey de la Nueva España que ejerció de 9 de julio de 1746 al 9 de noviembre de 1755.

En nuevo cargo, presidió en la capital de la Nueva España los funerales de en honor del rey Felipe V, proclamando al nuevo rey Fernando VI. Fomentó e impulsó la colonización de los reinos de Nuevo Santander (lo que hoy se conoce como Tamaulipas) y la Alta California. Bajo su mando el entonces coronel José de Escandón organizó y estableció once pueblos conformados por peninsulares e indígenas y se establecieron de igual forma cuatro misiones, algunas de las cuales fueron nombradas en honor al virrey y su esposa María Josefa Llera, y del propio coronel. Por esta acción Escandón fue recompensado por sus servicios a la corona con el título de Conde de Sierra Gorda.

Hacia el año de 1750 la hambruna que sufrieron las ciudades mineras de Guanajuato y Zacatecas fue seguida por una epidemia. Al año siguiente estalló una rebelión entre los indios Pima en Sonora y, como medida para reprimirla, fueron ordenados los establecimientos de los presidios en las zonas de Altar y Tubac.

Llevó a cabo una importante reforma en la hacienda del virreinato en el año de 1746. Debido a que una importante acuñación de moneda fue enviada a la metrópoli, ordenó la emisión de una cantidad de 150,000 pesos para su circulación en el Territorio de la Florida ese mismo año. Güemes volvió a autorizar los juegos de cartas, que habían sido prohibidos por su predecesor, como una medida para obtener un rédito de los impuestos.

Otra medida importante fue tomada en contra del contrabando desmedido en los puertos de la Nueva España, ordenando la inspección de las naves que atracaran en éstos. Dicha medida fue considerada como inútil, puesto que los contrabandistas utilizaban pequeños botes haciendo uso de las playas y bahías desiertas, haciendo llegar las mercancías ilegales a los cómplices que se establecieron en la colonia. Debido a que las mercancías no eran españolas y ante las constantes quejas de los comerciantes peninsulares con la Corona, España decide romper las relaciones con la Liga Hanseática.

El virrey entonces prohibió que los barcos que formaban parte de dicha liga anclaran en aguas del puerto de la ciudad fortificada de Veracruz. Tras este recurso legal, una enorme cantidad de mercancías fueron bloqueadas y el contrabando se eliminó. Se dijo que incluso el virrey utilizó algunas de las prendas originarias de Flandes e Inglaterra que formaron parte de estas mercancías.

Güemes y Horcasitas se ganó una buena reputación como un gobernante eficiente y honorable. Tomó medidas para que los empleados del gobierno cumplieran con sus cargos. Aumentó los réditos del gobierno, aunque el rédito de las minas disminuyó debido a la escasez de mercurio para extraer la plata. También aumentó el tamaño de la flota de protección mercante en la ruta naval de Veracruz y de La Habana.

Con la expansión del comercio y el final de la piratería, tras el fin de la guerra contra Inglaterra, el mercurio proveniente de las minas de España comenzó a llegar al territorio novohispano en grandes cantidades, con lo que se volvió a incrementar la producción de plata en la colonia.

Reorganizó también la administración y gerencia de los documentos oficiales, y solicitó que los asuntos de índole civil y religiosa fueran considerados cada una independiente de la otra. La primera reforma es considerada como parte de la fundación del actual Archivo General de la Nación.

Lo acusaron de acumular una cuantiosa fortuna personal mientras mantuvo su cargo, pero cuando se fue, dejó un exceso grande en la Hacienda, y una abundancia de almacenes y de provisiones.

España estaba de nuevo en guerra con Inglaterra (la llamada Guerra de Sucesión Austriaca), y las noticias que fueron recibidas en Ciudad de México fueron sobre una flota de 17 naves de línea y transporte había sido montada en Portsmouth bajo órdenes del almirante Richard Lestock, para una invasión a las posesiones españolas en América. La información no incluyó dónde se proponía el inglés iniciar con la invasión, así que el virrey trabajó para preparar a todas las provincias bajo su jurisdicción para repeler dicho ataque.

Una paz preliminar fue firmada el 30 de abril de 1748. España fue obligada a pagar sus deudas a Inglaterra, y ésta, a su vez, a devolver las posesiones españolas que había capturado. En la Nueva España los costos militares disminuyeron repentinamente, y los ingresos fueron utilizados para los proyectos tales como la colonización de Nuevo Santander.

Mientras que el virreinato mantenía buenas relaciones con Francia, el virrey previno con actitud vigilante usurpaciones francesas en el territorio. Se consolidaron las guarniciones en Tejas. En 1755 fundó un presidio en Horcasitas (Sonora) con el fin de controlar a los apaches. Durante este mandato fomentó la colonización de California y la pacificación de Sonora y Nuevo Santander.

Cese en el cargo y fallecimiento

Después de entregar el gobierno a su sucesor, Agustín de Ahumada y Villalón, Güemes y Horcasitas volvió a España, en donde le dieron el mando de Capitán General del ejército. Lo propusieron como Virrey del Nueva Granada y de Navarra, y fue presidente del consejo de Castilla y presidente del Consejo de la Guerra.

Murió en Madrid en 1766.

Fuentes

  • Arcadio Ríos. Hechos y personajes de la Historia de Cuba. Recopilación Bibliográfica. La Habana, 2015. 320 p.
  • Güemes y Horcasitas, Juan Francisco de," Enciclopedia de México, v. 6. Ciudad de México, 1988.
  • Fernando Orozco Linares (1988). Fechas Históricas de México. Panorama Editorial. ISBN 968-38-0046-7.
  • Fernando Orozco Linares (1985). Gobernantes de México. Panorama Editorial. ISBN 968-38-0260-5.