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Francisco Rodríguez de Ledesma

Francisco Rodríguez de Ledesma
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Gobernador de Cuba
6 de mayo de 1670 - 31 de agosto de 1680
PredecesorFrancisco Dávila Oregón y Gascón
SucesorJosé Fernández Córdova Ponce de León.
Datos Personales

Francisco Rodríguez de Ledesma. Militar español. Capitán General y Gobernador de Cuba (1670-1680). Su gobierno se caracterizó por la introducción de nuevas reglamentaciones que permitían formalizar la propiedad sobre los terrenos y su venta. También hubo numerosas rebeliones de esclavos, en especial la ocurrida en las minas de El Cobre.

Antecedentes

En 1662 había sido saqueada Santiago de Cuba, Sancti Spíritus en 1665 y Puerto Príncipe en 1666. Podemos poner como ejemplo un sólo año, 1665, en el cual se calcula que los franceses desvalijaron más de cuatrocientas haciendas cubanas, llevándose gran parte de la riqueza ganadera del país. A todo esto los criollos respondieron armando corsarios propios con la misión de saquear buques y enclaves de otras potencias, lo cual hicieron con éxito. Sin embargo, no puede verse el corso y la piratería como un fenómeno enteramente negativo, pues trajo perjuicios y beneficios a nuestra agricultura y comercio.

La destrucción, captura y saqueo de naves, villas, enclaves y plantaciones fue evidentemente perjudicial, pero resulta muy positivo el auge del comercio clandestino, sobre todo con los bucaneros, lo que provocó un florecimiento de la producción agrícola y ganadera y una fuente de abastecimiento de productos manufacturados procedentes de diversos confines de Europa y Norteamérica. Esto terminaría en 1670, año que Rodríguez Ledesma asumió el mando de Cuba.

Gobernador de Cuba

El 6 de mayo de 1670 el Maestre de Campo Francisco Dávila Oregón y Gascón, hasta ese entonces Capitán General de Cuba, fue ascendido a Capitán General de Venezuela y en su reemplazó al frente del gobierno cubano fue enviado el Maestre de Campo Francisco Rodríguez de Ledesma. Francisco Dávila fue considerado como un gobernador despótico, que ejerció abusos de autoridad. Es por ello que al tomar posesión, Ledesma tuvo que enfrentar esta situación y llevar una política cuidadosa.

En ese año se firmó el Tratado de Madrid que significó la paz entre España e Inglaterra, lo que motivó la disminución gradual de los filibusteros ingleses en el Caribe español, siendo luego eliminado también el filibusterismo jamaicano. Sin embargo, los corsarios, sobre todo franceses, continuaron saqueando las haciendas cubanas, llevándose gran parte de la riqueza ganadera del país.

El nuevo gobernador prosiguió las labores constructivas de las fortificaciones de La Habana. El 5 de mayo de 1673 fue atacada la villa de Trinidad por el corsario inglés John Springer. El 26 de enero de 1674 el Cabildo acordó escribir a Nueva España y solicitar envíen médicos a La Habana, y ofrece al que acepte trasladarse a Cuba, el pago de 100 ducados al año, por el gobierno. Otorgó gran número de patentes de corso a los capitanes mercantes, entre los que se distinguieron principalmente Felipe Geraldini y el Sargento Mayor Marcos de Alcalá.

Ya habían estallado rebeliones de esclavos en Tínima, Mariel, Güines y Bayamo, pero el más significativo de estos hechos en aquella época fue el protagonizado en 1677 por los obreros de las minas de Santiago del Prado (hoy El Cobre), casi a las puertas de Santiago de Cuba, cuando un centenar de hombres y mujeres se opusieron con las armas en la mano a ser separados de las tierras que ocupaban y a verse reducidos nuevamente a la condición de esclavos. Más de cien años duró la insurrección de los cobreros, con períodos de relativa paz y repetidas tentativas de las autoridades coloniales por volverlos a la sumisión.

Durante el gobierno de Rodríguez de Ledesma fue reemplazado el obispo Sáenz de Mañosea, promovido a la mitra de Guatemala, y en su lugar fue elegido el trinitario Alonso de los Ríos y Guzmán, pero el nombramiento de este último como obispo de Ciudad Rodrigo dio paso a que el canónigo de Ávila Gabriel Diez Vara Calderón, canonista ilustrado y austero religioso, se hiciera cargo de la diócesis habanera y se dedicara con energía a moralizar todos los asuntos eclesiásticos y a convertir al cristianismo a gran cantidad de aborígenes y esclavos en sus viajes por América.

El 27 de agosto de 1678 fue saqueada la villa de Puerto Príncipe (Camagüey) por el corsario francés Franquesnoy. En ese año un violento terremoto destruyó la catedral recientemente terminada, mientras que ese mismo año la ciudad de Santiago de Cuba fue dos veces invadido por los piratas que comandaban Franquesnoy y el caballero Granmond, aunque fueron rechazados por fortuna, dejando gran número de muertos y prisioneros.

El 18 de mayo de 1680 se establecieron por España nuevas reglamentaciones sobre la tierra, que se incluyeron en el Código de Indias, una recopilación de todas las normas jurídicas existentes para el Nuevo Mundo y algunas nuevas. En este código se reconocía todo título legítimo y permitía formalizar la propiedad de los terrenos a los que no tuvieran estos documentos, mediante el pago al fisco de una cantidad de dinero. También autorizaba el remate de las tierras que se habían adjudicado legalmente y todavía estaban sin trabajar. Estas reglamentaciones posibilitaron ir conformándose una poderosa clase terrateniente.

Sin embargo, el proceso de consolidación de las grandes propiedades territoriales fue lento y culminó durante la primera mitad del siglo XVII en tres tipos principales: la estancia, la hacienda y las plantaciones. Las estancias eran fundamentalmente grandes áreas ganaderas creadas en los hatos o a partir de ellos. Las haciendas eran fincas agrícolas distinguidas por una economía autosuficiente basada preferentemente en el trabajo esclavo. Las plantaciones, también dependientes de la esclavitud, se especializaban en la producción comercial (por lo general cañera y azucarera), con productos destinados a mercados de ultramar.

Los cada vez más poderosos terratenientes propietarios de las haciendas y plantaciones fueron conformando una especie de élite o aristocracia colonial, con creciente participación y control de los cabildos y otros cargos gubernamentales que le permitían un grado apreciable de influencia en la política colonial.

Fin de su gobierno

Rodríguez Ledesma fue sustituido de su cargo de Gobernador y Capitán General de Cuba a principios de 1680 y nombrado para sucederle Alonso de Campos Espinosa, de quien no se tuvo después noticia alguna ni tampoco del buque que lo conducía, por lo que el 31 de agosto de ese año entregó el mando de la Isla al Maestre de Campo José Fernández Córdova Ponce de León.

Fuentes

  • Arcadio Ríos. Hechos y personajes de la Historia de Cuba. Recopilación Bibliográfica. La Habana, 2015. 320 p.
  • Arcadio Ríos. La Agricultura en Cuba. Editorial Infoiima. La Habana. 2016. 374 p. Págs. 58-59.
  • Don José de Alcázar. Historia de España en América: Isla de Cuba. Madrid: Tipografía Herres a cargo de José Quesada. 1898. pp. 70-71.