Saltar a: navegación, buscar

Clemente IV

Clemente IV
Información sobre la plantilla
Papa de la Iglesia católica
1265 - 1268
Clemente IV 1.jpeg
PredecesorUrbano IV
SucesorGregorio X
Información personal
Nombre secularGuido Foulques
Nombre religiosoClemens Quartus
Nacimiento1200
Saint-Gilles, Languedoc, Bandera de Francia Francia
Fallecimiento29 de noviembre de 1268
Viterbo, Bandera de Italia Italia

Clemente IV. Papa numero 183 de la Iglesia Católica. Nacido en Saint Gilles sur Rhone, el 23 noviembre de 1200; elegido en Perugia el 5 de febrero de 1265; fallecido en Viterbo, el 29 de noviembre de 1268. Cuyo nombre en el mundo fue Guido Faleodi.

Síntesis biográfica

Se hizo sacerdote a la muerte de su esposa. Fue arzobispo de Narbona y, posteriormente, legado pontificio en Inglaterra. Sucedió a Urbano IV. Tras aceptar reaciamente el pontificado, apoyó la conquista de Sicilia por Carlos de Anjou. Cuando éste ordenó la ejecución de Conradino, hijo de Federico II, por intentar recobrar Sicilia, fue acusado de complicidad en el crimen. Firmó con San Luis la pragmática sanción, que colmó por algún tiempo las contiendas suscitadas entre Roma y Francia; desechó la reforma del calendario propuesta por el franciscano Rogerio Bacon y trató de disuadir a San Luis de mandar la escuadra que le fue tan funesta. Le sucedió Gregorio X, Papa y Santo.

Ascenso en la Iglesia

Su ascenso en la Iglesia fue rápido; en 1256 era obispo de Puy; en 1259 arzobispo de Narbona; en diciembre de 1261 cardenal-obispo de Sabina. Fue el primero cardenal creado por Urbano IV (Babel, Hierarchia Catholica, 7). Estaba en Francia, regresando de una legación importante a Inglaterra, cuando recibió un mensaje urgente de los cardenales que exigían su presencia inmediata en Perugia. Hasta que no entró en el cónclave no fue informado de que el voto unánime del Sacro Colegio había confiado en sus manos los destinos de la Iglesia Católica. Estaba sorprendido; un hombre solo de su gran experiencia debía asumir totalmente su responsabilidad de juzgar, en esta coyuntura crítica, y encauzar la historia de Italia y eclesial de los siglos venideros. Sus oraciones y lágrimas no conmovieron a los cardenales, aceptó remiso la pesada carga, fue coronado en Viterbo el 22 de febrero y, en honor del santo del día de su nacimiento, adoptó el nombre de Clemente IV. Sus contemporáneos son unánimes y entusiastas al exaltar su piedad ejemplar y su rigurosa vida ascética. Tuvo una notable aversión al nepotismo. Su primer acto fue prohibir que cualquiera de sus parientes fuera a la Curia, o intentara obtener cualquier tipo de ventaja temporal por su nombramiento. Se avisó a los aspirantes a la mano de sus hijas que sus posibles novias no eran “hijas del Papa, sino de Guy Le Gros”, y que sus dotes debían ser sumamente modestas. Las dos mujeres prefirieron el aislamiento del convento.

Nápoles

Ciudad de Nápoles

La cuestión napolitana ocupó, casi exclusivamente, los pensamientos de Clemente IV durante su corto pontificado de 3 años, 9 meses y 25 días, en el que, sin embargo, fue testigo de las dos batallas decisivas de Benevento y Tagliacozzo (1268) y de la ejecución de Conradino. Las negociaciones con Carlos de Anjou habían progresado tanto bajo el reinado de Urbano IV que era difícil para el Papa volverse atrás, incluso aunque tuviera esa intención. Pero Clemente no tenía intención de hacerlo. El poder de Manfredo y la inseguridad de la Santa Sede crecían diariamente. Clemente había tomado parte activa, ya como cardenal, en las negociaciones con Carlos y ahora se empeñó al máximo en orden a proporcionar tropas y dinero a la ambiciosa pero necesaria aventura.

Muerte

Lapida de Clemente IV

El 26 de febrero de 1265 invistió a Carlos de Anjou con el reino, en devolución al favor por ciertos pagos monetarios y una promesa de abolir las instituciones de Federico II en tanto afectaban a la Iglesia. Sin embargo, pronto se indispuso con Carlos, pensando en negociar con Manfredo. Pero las noticias de la muerte de éste en la batalla de Benevento el 26 de febrero de 1266 le hicieron enemistarse aún más con Carlos, por su sed de sangre y avaricia. No obstante, fue obligado por las dificultades de su posición y la política tradicional de la curia a mantener su alianza con él. Cuando el joven Conradino se presentó en Italia, Clemente le excomulgó tras avisos que aquel despreció, permaneciendo impertérrito incluso tras la brillante victoria de Conradino en el Amo, que fue pronto oscurecida por la fatal derrota de Tagliacozzo. Que Clemente contribuyera o aprobara la ejecución de Conradino es improbable. Carlos de Anjou continuó su carrera más fuerte que nunca y Clemente se quedó con el temor de que los Hohenstaufen serían los únicos en presentar batalla a la Iglesia. Pero tras unos meses, tras la desaparición del último de ellos, murió con reputación de gobernante justo y noble.

Fuentes