Saltar a: navegación, buscar

Pío X

San Pío X
Información sobre la plantilla
Papa de la Iglesia católica
4 de agosto de 1903 - 20 de agosto de 1914
San Pío X 01.jpeg
PredecesorLeón XIII
SucesorBenedicto XV
Información personal
Nombre secularGiuseppe Melchiorre Sarto
Nacimiento2 de junio de 1835
Riese, Reino de Lombardía-Venecia
Fallecimiento20 de agosto de 1914
Roma, Bandera de Italia Italia
PadresGiovanni Battista Sarto
Margarita Sansón
Santidad
Beatificación3 de junio de 1951
por Pío XII
Canonización3 de septiembre de 1954
por Pío XII
Festividad3 de septiembre Vetus Ordo
21 de agosto Novus Ordo
EscudoPio.jpeg
Instaurare omnia in Christo

Pío X. (Giuseppe Melchiorre Sarto, Riese, 1835 - Roma, 1914). Papa romano (1903-1914) cuyo pontificado, de signo claramente conservador, se caracterizó por su cerrazón y su oposición a las reformas. Ordenado sacerdote en 1858, Giuseppe Melchiorre había estudiado en Castelfranco y en el seminario de Padua. Fue obispo de Mantua y cardenal en Venecia antes de ser elegido papa.

Síntesis biográfica

San Pío X nació en Riese, humilde pueblo del norte de Italia, el 2 de junio de 1835. El nombre de bautismo era José Melchor Sarto. Sus padres se llamaban Juan Bautista Sarto y Margarita Sansón. Tuvieron diez hijos, de los cuales vivieron ocho.

Juan Bautista era alguacil del ayuntamiento de Riese. En su oficio entraba hacer la limpieza de la casa-ayuntamiento y los recados del alcalde. Por todo ello recibía cincuenta céntimos diarios.

Los padres de San Pío X eran pobres, pero muy piadosos. Sobre todo, su madre.

"Siendo Beppi Sarto —dice René Bazin—, hijo de padres tan cristianos, no podía dejar de amar a la Iglesia, a los oficios, al cura, al cielo, del que se aparta a tantos niños.

Inicios en la Iglesia

Vistió muy pronto la sotana de acólito y empezó a decir que deseaba ser sacerdote.

A los once años hizo la primera comunión. Uno necesariamente tiene que pensar aquí en el amor con que recibiría a Jesús Eucaristía aquel niño que un día Papa iba a abrir de par en par las puertas del sagrario a los pequeños.

Durante su pontificado combatió cualquier manifestación de liberalismo intelectual y particularmente el modernismo (una revisión del pensamiento religioso a la luz del progreso de la ciencia), llegando a incluir diversas obras de esa tendencia en el Índice de Libros Prohibidos.

Legado

Promovió en cambio la renovación religiosa de la liturgia, mediante los decretos sobre la música sagrada, la comunión frecuente y la reforma de los libros litúrgicos. También creó una comisión para la reforma del derecho canónico (1904), reorganizó la curia romana e impulsó el inicio de una publicación oficial de la Santa Sede (Acta Sanctae Sedis, 1909).

Su ideología conservadora llevó a la ruptura de la Santa Sede con Francia en 1905 y con Portugal en 1911 por las legislaciones anticlericales que estos países habían promulgado, y que incluían la proscripción de la enseñanza religiosa y la confiscación de bienes eclesiásticos.

En 1909 disolvió la Opera dei Congressi italiana, el mismo año que creó el Pontificio Instituto Bíblico. En una alocución de agosto de 1914 intentó sin éxito evitar la Primera Guerra Mundial. Fue canonizado en 1954.

El 4 de octubre de 1903 publica Pío X su primera encíclica que empieza por las palabras E supremi apostolatus cathedra. En ella va el programa de todo su pontificado: Restaurar todas las cosas en Cristo.

"Puesto que plugo a Dios —dice— elevar nuestra bajeza hasta esta plenitud de poder, Nos sacamos ánimo de Quien nos conforta, y poniendo manos a la obra, sostenido por la fuerza divina, Nos declaramos que nuestro fin único, en el ejercicio del Sumo Pontificado, es restaurar todo en Cristo, a fin de que Cristo sea todo y esté en todo..."

Pío X, intrépido y manso, va a dar a la Iglesia de Cristo uno de los pontificados más fecundos de toda la historia. Pío X es el papa de la Eucaristía, de la codificación del Derecho canónico, de la condenación del modernismo y restaurador de la música sacra. Cada una de estas empresas es suficiente para hacer glorioso a un pontificado.

San Pío X abrió las puertas del sagrario a los niños. El jansenismo había propagado un concepto de Dios demasiado severo. Exigía una pureza extraordinaria para acercarse a comulgar. A los niños no se les permitía hacerlo hasta los doce años o más. Y una vez hecha la primera comunión, las restantes se distanciaban mucho.

Pío X señaló los siete años como edad normativa para la primera comunión. Basta —decía— que los niños conozcan las verdades fundamentales de la fe y sepan distinguir este pan divino del otro pan.

Una dama inglesa presentó su chiquitín a Pío X pidiéndole la bendición.

—¿Cuántos años tiene?

—Cuatro, Santidad, y espero que dentro de poco pueda él recibir la comunión.

—¿A quién recibirás en la comunión?

—A Jesucristo.

—¿Y Jesucristo, quién es?

—Es Dios —contestó el pequeño sin titubeos.

—Tráigamelo mañana —dijo a la madre—, y yo mismo le daré la comunión.

Uno de los problemas más difíciles de su pontificado fue la condenación del modernismo. Este le costó la encíclica Pascendi, probablemente la más importante de San Pío X. En ella califica a estas doctrinas como "el punto de cita de todas las herejías". Era un ataque sutil a la revelación y sentido sobrenatural del catolicismo. Algo muy peligroso por salir del mismo seno de la Iglesia y minar los fundamentos de nuestra santa religión. Influenciados por las corrientes filosóficas en boga daban una interpretación enteramente natural y racionalista de las verdades religiosas, Hizo falta el instinto sobrenatural de un santo y toda la fortaleza del espíritu de Dios para desenmascarar y afrontar al modernismo.

Escogió el nombre de Pío porque así se habían llamado los papas que habían sufrido mucho. No se equivocó; tuvo que sufrir mucho. El mayor sufrimiento le vino de Francia, la hija mayor de la Iglesia.

El 6 de diciembre de 1905 el Parlamento francés votó la ley de separación entre la Iglesia y el Estado. Era el laicismo para el pueblo francés y la pobreza para la Iglesia de Francia.

El 11 de febrero de 1906 se dirigía el Papa a los cardenales, obispos, clero y pueblo de Francia:

"Tenemos la esperanza, mil veces cumplida, de que jamás Jesucristo abandonará a su Iglesia, y jamás la privará de su apoyo indefectible. No podemos temblar por el futuro de la Iglesia. Su fuerza es divina... y contamos con experiencia de siglos."

El catolicismo francés cuenta en nuestros días con un magnífico florecimiento. Sin duda que Pío X no tiene en ello la menor parte.

La Iglesia ha reconocido oficialmente su santidad. El 29 de mayo de 1954 es elevado al honor de los altares por Su Santidad Pío XII.

Fuentes