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Fabián

San Fabián
Información sobre la plantilla
Papa de la Iglesia católica
10 de enero de 236 - 20 de enero de 250
San Fabian papa.png
PredecesorSan Antero
SucesorSan Cornelio
Información personal
NacimientoDesconocida
Bandera de Italia Italia
Fallecimiento20 de enero de 250
Imperio romano

San Fabián. Obispo de Roma entre el 10 de enero de 236 y el 20 de enero de 250. Según la leyenda se trataba de un laico que hubo de ser ordenado Papa antes de comenzar su gobierno ya que en el momento de seleccionar el futuro Papa una paloma se posó sobre su cabeza, siendo inmediatamente aclamado como el designado por el Espíritu Santo. Esta leyenda indica un estado de conciencia que ve en el papa una directa designación por Dios.

Papado

Su gobierno fue un tiempo excepcional de paz y prosperidad para la Iglesia, ya que coincidió con los reinados de los emperadores romanos Gordiano III y Felipe el Árabe (244-249), quienes se mostraron favorables a la comunidad cristiana. Durante este tiempo se dedicó a reconstruir la comunidad cristiana sumergida en la herejía. Para sus propósitos tomó las memorias conocidas como «Actas de los mártires», para mostrar que la sangre vertida era el mejor signo de identidad. También se le concedió importancia, conservación y ampliación de los cementerios, primeras propiedades que fueron reconocidas a la Iglesia. La noticia de que lograra rescatar los restos de Ponciano e Hipólito parece demostrar que existía ya una penetración cristiana en la casa imperial, pues era imprescindible la autorización del emperador para la entrega de los difuntos en el exilio, demostrando de esta manera la importancia que la sede romana había llegado a alcanzar.

La comunidad cristiana de la capital del Imperio Romano creció de forma constante, lo cual exigió su división en siete distritos, al frente de cada uno de los cuales aparecía un diácono, un subdiácono y seis asistentes. Cuando los obispos Donato de Cartago y Privatus de Lambaesis fueron condenados por un sínodo africano, la sentencia no se consideró firme hasta ser refrendada por su homólogo romano. También Orígenes apeló al Papa tras ser condenado en Alejandría, reconociendo de este modo la superioridad.

El año 250 Decio emprendió la primera de las persecuciones sistemáticas: no buscaba tan solo castigar a los cristianos, sino destruir la Iglesia entera. San Fabián fue de los primeros detenidos y muertos. Durante dieciséis meses la sede permaneció vacante, porque las excepcionales circunstancias impedían la elección. Novaciano, que ejercía un papel directivo, abrigó la esperanza de ser reconocido como sucesor.

Fuente