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Bonifacio VIII

Bonifacio VIII
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Papa de la Iglesia católica
24 de diciembre de 1294 - 11 de octubre de 1303
Bonifacio VIII 1.jpeg
PredecesorCelestino V
SucesorBenedicto XI
Información personal
Nombre secularBenedetto Gaetano
Nacimiento1235
Anagni, Bandera de Italia Italia
Fallecimiento11 de octubre de 1303
Roma, Bandera de Italia Italia


Bonifacio VIII. Papa número 193 de la Iglesia católica, sucesor de Celestino V a quien, según se dice por los historiadores, incitó a que renunciara la tiara, e hizo morir de hambre encerrado en un castillo. En sus propios estados tuvo que combatir a los bandos gibelinos, principalmente a los Colonna, que negaban la validez de su elección.

Se presentó como pacificador de Europa, y por el tratado de Anagni intentó poner fin a la larga contienda entre aragoneses y angevinos por la posesión de Sicilia; mas habiéndose negado resueltamente Federico de Aragón a abandonar la Sicilia, lo excomulgó, y ardió la guerra con tanta o mayor furia que antes. Se negó a reconocer como emperador de Alemania a Alberto de Austria, elegido después de la deposición de Adolfo de Nassau, y cuando confirmó su elección fue declarado que tenía el derecho de disponer del trono imperial, pues no había otro César, rey, ni emperador que el papa.[1]

Síntesis biográfica

Primeros años

De nombre Benedetto Gaetani, Nació en Anagni, Italia, alrededor de 1235 era hijo de Loffred descendiente de una familia noble española pero establecida de antiguo en Italia – primero en Gaeta y después en Anagni. Aunque su madre estaba conectada con la casa de Segni, que ya había dado tres hijos ilustres a la Iglesia, Inocencio III, Gregorio IX y Alejandro IV.

Eestudió en Todi, Bolonia y París especializándose en Derecho Canónico tras lo que inició su carrera eclesiástica como canónigo en varias sedes episcopales hasta que Martín IV lo nombró cardenal diácono de San Nicolás, cargo que ocupó hasta que, en 1291, Nicolás IV lo hizo cardenal presbítero de San Silveste y San Martín, dignidad que ocupaba cuando fue elegido Papa el 24 de diciembre de 1294 tras la renuncia de Celestino V que el mismo alentó.

En 1265 acompañó al cardenal Ottobuono Fieschi a Inglaterra a donde el Purpurado había sido enviado a restaurar la armonía entre Enrique III y los levantiscos barones. Su carrera en la Curia no comenzó hasta 1276, en la que estuvo varios años trabajando activamente como abogado consistorial y notario apostólico, adquiriendo pronto una influencia notable.

Pontificado

Bajo Martín IV, en 1281, fue creado cardenal – diácono del título de San Nicolás y diez años después, con Nicolás IV, cardenal- presbítero del título de los Santos Silvestre y Martín del Monte. Como legado papal sirvió con habilidad conspicua en Francia y Sicilia.

Su primer acto como pontífice, temeroso de que tras la figura del dimisionario Celestino V se iniciase un cisma en la Iglesia, fue ordenar su encarcelamiento en el castillo de Fumore, propiedad de su familia, donde permanecería hasta su muerte. Inmediatamente intervino en el problema siciliano que, desde los sucesos de 1282 conocidos como vísperas sicilianas, enfrentaba a Reino de Nápoles con el Reino de Aragón. Bonifació logró que Jaime II de Aragón firmase, en 1296, la Paz de Anagni por la que este renunciaba a cualquier derecho sobre Sicilia a cambio de los feudos de Córcega y Cerdeña.

Pero los sicilianos se rebelaron contra un acuerdo que suponía el retorno de la dinastía Anjou, y nombraron rey al hermano de Jaime II, Federico II que había ejercido hasta ese momento el cargo de gobernador de la isla. El Papa asumió este primer fracaso político coronando a Federico. Pero el hecho más significativo de su pontificado será su enfrentamiento con Felipe IV de Francia. El enfrentamiento se inicia cuando el rey francés, necesitado de recursos económicos por la guerra que mantenía con Inglaterra, pretendió hacer tributar a la Iglesia francesa.

Bula Clericis

bula emitida por el Papa

El Papa responde emitiendo, el 25 de febrero de 1296, la bula Clericis laicos por la que prohibía el cobro de tasas al clero por parte de los poderes políticos sin el consentimiento papal. Esta bula fue ignorada por Felipe quien contestó emitiendo una serie de edictos por los que se prohibía, tanto a laicos como a eclesiásticos, la exportación de productos a Roma, obligando a Bonifacio a firmar una acuerdo por el que reconocía al rey francés la potestad de fijar tributos al clero en casos de extrema necesidad y sin contar con una autorización previa del pontífice.

El entendimiento entre Bonifacio y Felipe fue muy breve, ya que en 1301 se produjó un nuevo choque cuando el Papa creó el nuevo obispado de Pamiers, en el sur de Francia, colocando en él a Bernardo de Saisset. Felipe incómodo con el designado lo acusó de alta traición y lo encarceló.

Atentado de Anagni

Momento de la supuesta bofetada de Sciarra Colonna al Papa.

Guillermo de Nogaret, que se encontraba en Italia con la intención de apresar al Papa, junto con Sciarra Colonna, enemigo acerrimo de Bonifacio, contando con el apoyo de la alta burguesía de Anagni y de parte del Colegio cardenalicio; asaltaron el palacío pontificio de Agnani donde se encontraba el Papa por ser su residencia veraniega. Bonifacio VIII esperó a sus agresores sentado en un trono y revestido de todas las vestimentas de su rango y los atributos de poder. En tal circunstancia, Sciarra Colonna, abofeteó al Papa tras amenazarlo con la muerte.

Durante tres días quedó en manos de los conjurados sufriendo todo tipo de injurias, incluidas las de tipo físico, hasta que el pueblo de Anagni se sublevó en su defensa obligando a sus captores a liberarle y huir de la ciudad. Conducido a Roma, murió un mes después.

Algunos historiadores ven en el atentado de Anagni el fin de la época Medieval en la historia de la Iglesia católica y el inicio de una época nueva.

Muerte

Bonifacio murió el 11 de octubre de 1303, sin haber podido cobrar desquite por estos acontecimientos. Cumpliéndose así, de ser cierta, la profecía de Celestino, que había dicho a Bonifacio:
“Has subido como un zorro, reinarás como un León y morirás como un perro.”

El atentado de Anagni, culmen de la impotencia de Bonifacio VIII para hacer frente a Felipe el hermoso, inauguraba el siglo XIV para la Iglesia, en el que ésta quedó a merced de los reyes franceses, lo que provocó el traslado del papado a Aviñón. Su pontificado representa el fin de la pretensión de dominio universal de la Iglesia Católica frente a los poderes monárquicos de las nacientes naciones de Europa.

Dante colocó en el infierno el alma de este papa. Fue Bonifacio sabio economista y continuó la colección de decretales empezada por Gregorio X. Instituyó por bula de 1299 el jubileo centenario, que en realidad ya existía, de modo que no hizo más que regularizarlo. [2]

Referencias

  1. Bonifacio VIII.' Disponible en: Diccionario Enciclopédico Hispano Americano p. 777 - 778 Tomo III.
  2. Bonifacio VIII. Disponible en: Diccionario Enciclopédico Hispano Americano p. 777 - 778 Tomo III.

Fuentes

  • Papa Bonifacio VIII. Disponible en: Aciprensa
  • Bonifacio VIII. Disponible en: Escuela cima
  • Bonifacio VIII. Disponible en: Diccionario Enciclopédico Hispano Americano p. 777 - 778 Tomo III
  • Atentado de Anagni