Saltar a: navegación, buscar

León III (papa)

(Redirigido desde «San León III»)
León III
Información sobre la plantilla
Papa de la Iglesia católica
27 de diciembre de 795 - 12 de junio de 816
León III (papa).jpg
Ordenación26 de Diciembre de 795
Consagración episcopal27 de Diciembre de 795
PredecesorAdriano I
SucesorEsteban IV
Información personal
Nacimiento750
, Roma, Bandera de Italia Italia
Fallecimiento816
Roma, Bandera de Italia Italia
PadresAciupio e Isabel
Santidad
CanonizaciónPor Clemente X en 1673.
Festividad12 de junio

León III. Papa y Santo (San León III) (¿-816). Papa romano, el nº 96 de la Iglesia católica de 795 a 816., sucesor de Adriano I. Cuatro años después de su elevación fue atacado por unos conjurados que, después de maltratarlo, le encerraron en un monasterio. Sus servidores consiguieron facilitarle la fuga, y pudo pasar a Francia, donde Carlomagno le acogió y le facilitó tropas que le repusieron en el trono. En recompensa de este servicio, impuso a Carlomagno la corona imperial el año 800.

Apuntes biográficos

León era romano, hijo de Aciupio e Isabel. En el momento de su elección era cardenal de Santa Susana, y aparentemente también “vestiarius”, o sea jefe del tesoro pontificio (o guardarropa). Elegido papa el 26 de diciembre de 795, cuando era cardenal de Santa Susana y jefe del tesoro pontificio, fue consagrado al día siguiente. Inmediatamente comunicó su elección a Carlomagno enviándole una carta junto a las llaves de la tumba de San Pedro y la bandera de Roma con lo que reconocía al Rey de los francos como protector de la Santa Sede. Esto lo hizo para mostrar que consideraba al rey franco el protector de la Santa Sede. A cambio recibió de Carlomagno cartas de felicitación y una parte considerable del tesoro que el rey había tomado a los ávaros. La adquisición de esta riqueza fue una de las causas que permitieron a León ser un gran benefactor de las iglesias e instituciones de caridad de Roma.

Historia

Perteneciente a una familia modesta, el nuevo Papa no contó con el apoyo de la nobleza romana, parte de cuyos miembros, emparentados con el anterior pontífice, organizaron una emboscada en la cual, durante una procesión celebrada el 25 de abril de 799, León resultó herido, siendo formalmente depuesto y enviado al monasterio de San Erasmo, de donde consiguió escapar y reunirse con Carlomagno en Paderborn donde le solicitó su ayuda. El rey de los francos, tras recibir una embajada romana que con falso juramento acusó a León de adulterio, prestó su apoyo al pontífice no reconociendo su deposición y escoltándolo hasta Roma.

Agresión a León III

Un cierto número de parientes del Papa Adriano I, impulsados por motivos varios, urdieron un plan para hacer a León indigno de ejercer su sagrado oficio. Cuando el papa se dirigía hacia la Puerta Flaminia en ocasión de la procesión de las Grandes Letanías (25 de abril de 799), fue repentinamente atacado por un grupo de hombres armados, arrojado al suelo, donde intentaron arrancarle la lengua y sacarle los ojos. Después de un tiempo sangrando en la calle, fue trasladado por la noche al monasterio de San Erasmo, en el Celio. Allí, de una manera al parecer bastante milagrosa, recuperó el uso total de los ojos y la lengua. Huyendo del monasterio, se trasladó, acompañado de muchos romanos, a la corte de Carlomagno.

León y Carlomagno

Fue recibido por el rey franco con todos los honores en Paderborn, a pesar de que sus enemigos habían llenado los oídos del rey de maliciosas acusaciones contra él. Después de unos meses de estancia en Alemania, el monarca franco le envió con una escolta de vuelta a Roma, donde fue recibido con gran demostración de júbilo por todo el pueblo, tanto naturales como extranjeros. Los enemigos del papa fueron juzgados por los enviados de Carlomagno y, como no fueron capaces de probar la culpa de León ni la inocencia de ellos mismos, fueron enviados como prisioneros a Francia (Reino de los francos). Al año siguiente (800) Carlomagno en persona fue a Roma, y el papa y sus acusadores fueron puestos frente a frente. Los obispos reunidos declararon que no tenía derecho a juzgar al papa; pero León, por su propia voluntad, con el objetivo, como dijo, de disipar cualquier sospecha en las mentes de aquellos hombres, declaró bajo juramento que era totalmente inocente de los cargos que se habían presentado contra él. A petición suya, la pena de muerte emitida contra sus principales enemigos fue conmutada por una sentencia de exilio.

León y Carlomagno volvieron a reunirse el día de Navidad en San Pedro. Leído el Evangelio, el papa se acercó a Carlomagno, que estaba de rodillas ante la Confesión de San Pedro, y le colocó una corona en la cabeza. Inmediatamente la muchedumbre reunida en la basílica pronunció el siguiente grito: “¡A Carlos, el más pío Augusto, coronado por Dios, a nuestro grande y pacífico emperador, larga vida y victoria!”

Por este acto, resurgió el Imperio de Occidente y, al menos en teoría, la Iglesia declaró que el mundo estaba sujeto a un solo poder temporal, como Cristo lo había hecho sujeto a un solo poder espiritual. Se entendió que la primera obligación del nuevo emperador era ser el protector de la Iglesia romana y de la Cristiandad contra los paganos.

Con la vista puesta en la alianza entre Oriente y Occidente bajo el efectivo gobierno de Carlomagno, León se esforzó en promover el proyecto de un matrimonio del emperador con la princesa de Oriente Irene. Sin embargo, el destronamiento de ésta (801) impidió que este excelente plan pudiera ser llevado a cabo.

Unos tres años después de la partida de Carlomagno de Roma (801), León volvió a cruzar los Alpes para verle (804). Según algunos, fue a discutir con el emperador la división de sus territorios entre sus hijos. En cualquier caso, dos años después fue invitado a dar su aprobación a las previsiones del emperador para la mencionada partición. Actuando igualmente en armonía con el papa, Carlomagno combatió la herejía del adopcionismo que había surgido en España, pero fue algo más allá que su guía espiritual cuando deseó provocar la inserción general del “Filioque” en el Credo de Nicea.

Relaciones con Inglaterra

El juramento de León III

León tenía muchas relaciones con Inglaterra por su cuenta. Bajo su mandato, el sínodo de Beccanceld (o Clovesho, 803) condenó el nombramiento de laicos como superiores de monasterios. De acuerdo con los deseos de Etelardo, arzobispo de Carterbury, León excomulgó a Eadberto Praen por usurpar el trono de Kent; además, retiró el palio que había sido concedido a Litchfield, autorizando la restauración de la jurisdicción eclesiástica de la Sede de Canterbury “como lo había establecido San Gregorio Apóstol y patrono de los ingleses”. León también fue llamado para solventar las diferencias entre el arzobispo Ulfredo y Cenulfo, rey de Mercia. Muy poco se sabe acerca de las diferencias entre ellos, pero, quienquiera que fuera el más culpable, lo cierto es que el arzobispo fue el que más sufrió. Parece que el Rey indujo al Papa a suspenderle en sus funciones episcopales y a mantener el reino bajo una especie de interdicto durante seis años. Hasta la hora de su muerte (822), el ansia de oro provocó que Cenulfo continuara la persecución del arzobispo. Lo mismo hizo con el monasterio de Abingdon: hasta que no recibió una gran suma de dinero de su abad, no decretó la inviolabilidad del monasterio, actuando, como declaró, a petición del señor apostólico y muy glorioso Papa León.

El Papa y el Emperador de los francos actuaron conjuntamente, no sólo en la última operación mencionada, sino en todos los asuntos de importancia. Siguiendo el consejo de Carlomagno, León, para rechazar las violentas incursiones de los sarracenos, mantuvo una flota, de suerte que la línea costera era regularmente patrullada por sus navíos de guerra. No obstante, debido a que no se consideraba competente para mantener a los piratas musulmanes fuera de Córcega, confío la protección de la isla al Emperador. Apoyado por Carlomagno, fue capaz de recuperar una parte del patrimonio de la Iglesia romana en los alrededores de Gaeta, y pudo administrarlo de nuevo a través de sus párrocos.

Tras la muerte de Carlomagno

Cuando murió el gran Emperador (28 de enero de 814), los malos tiempos volvieron a León. Una nueva conspiración se formó contra él, pero en esta ocasión el Papa fue informado de ella antes de que llegara a un punto crítico. Ordenó que los cabecillas de la conspiración fueran detenidos y ejecutados. Apenas se había eliminado esta conspiración cuando un grupo de nobles de la Campania se levantaron en armas y se dedicaron al pillaje por toda la región. Estaban preparándose para marchar sobre la misma Roma cuando fueron derrotados por el duque de Spoleto, a las órdenes del Rey de Italia (Langobardía o Lombardía). Las enormes sumas de dinero que Carlomagno entregó al tesoro papal permitieron a León llegar a ser un eficaz protector de los pobres y mecenas del arte; así, llevó a cabo obras de renovación en las iglesias de Romas e incluso en las de Ravena. Empleó el imperecedero arte del mosaico, no solamente para retratar las relaciones políticas entre Carlomagno y él mismo, sino fundamentalmente para decorar las iglesias, en particular su iglesia titular de Santa Susana. Hasta finales del siglo XVI se podía contemplar una figura de León en un mosaico de esa antigua iglesia.

Descubrió una nueva conjura en Roma, haciendo castigar de muerte a los conjurados. Hizo reparaciones considerables en las iglesias de Roma, y dejó una colección de Epístolas.

León III fue enterrado en San Pedro (12 de junio de 816), donde se encuentran sus reliquias, junto a las de San León I, León II y León IV. Fue canonizado en 1673 por el Papa Clemente X.

Curiosidad

Los denarios de plata de León III todavía existentes llevan el nombre del Emperador además del de León, mostrando así al Emperador como protector de la Iglesia y señor de la ciudad de Roma.

Sucesor

Le sucedió Esteban IV.

Fuentes